Una playa en Ft. Lauderdale. La Florida y la costa del Golfo temen que la marea negra se siga desplazando y arruine sus costas o que ahuyente a los turistas aunque la arena se mantenga limpia.
Una playa en Ft. Lauderdale. La Florida y la costa del Golfo temen que la marea negra se siga desplazando y arruine sus costas o que ahuyente a los turistas aunque la arena se mantenga limpia.
Una playa en Ft. Lauderdale. La Florida y la costa del Golfo temen que la marea negra se siga desplazando y arruine sus costas o que ahuyente a los turistas aunque la arena se mantenga limpia.