Sur de la Florida

Así fue como Nikolas Cruz dejó 17 muertos en seis minutos en la escuela secundaria

Dos personas colocan velas junto a una cruz en el Pines Trails Park & Amphitheater después de una vigilia por las víctimas de la masacre del miércoles en la secundaria Marjory Stoneman Douglas.
Dos personas colocan velas junto a una cruz en el Pines Trails Park & Amphitheater después de una vigilia por las víctimas de la masacre del miércoles en la secundaria Marjory Stoneman Douglas. adiaz@miamiherald.com

Era el Día de San Valentín en todo Estados Unidos.

En los recesos entre clases en la secundaria Marjory Stoneman Douglas, cerca de donde el suburbio de Parkland se encuentra con los Everglades, los alumnos intercambiaban chocolates, flores y tarjetas de felicitación.

Era otro día lleno de actividades en esta escuela pública de primera clase, que con 3,200 alumnos es más grande que muchas universidades. En una clase de Historia se iba a impartir una lección sobre el Holocausto. También había planeada una clases de Teatro, un grupo debía reunirse a estudiar y había proyectos que hacer. El equipo juvenil ROTC, que prepara a los interesados en futuras carreras militares, tenía planeado practicar ensayos de desfiles. Y la premiada guardia ceremonial de la escuela pensaba practicar.

En el complejo deportivo, el entrenador del equipo de fútbol, Willis May, recibía en sus oficinas a reclutadores de un pequeño college de Massachussetts.

Esa mañana temprano, no lejos del enorme recinto de la escuela, James Snead despertó a un joven con problemas llamado Nikolas Cruz. Snead y su esposa, cuyo hijo era uno de los pocos amigos de Cruz, acogió al adolescente después que su madre falleció recientemente —su padre había muerto anteriormente— en noviembre. Pero, a diferencia del hijo de los Snead, Cruz ya no asistía a la secundaria Marjorie Stoneman Douglas. Lo habían expulsado por mal comportamiento y ahora estaba matriculado en una escuela de educación para adultos para obtener su GED.

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Una persona conforta a otra durante una vigilia comunitaria en la Iglesia Parkridge Church por las víctimas del la masacre en la escuela Marjory Stoneman Douglas. AL DIAZ adiaz@miamiherald.com

Pero Cruz, quien ahora tiene 19 años, le dijo a Snead que ese día no iría a la escuela.

“Dijo algo así como que era el Día de San Valentín y que ese día no iba a la escuela”, dijo Jim Lewis, abogado de la familia, a CBS News. “[Snead] no le dio mucha importancia”.

Snead se fue al trabajo y su hijo a la secundaria Stoneman Douglas. Entonces Cruz aparentemente empezó a poner en práctica un plan que se cree que llevaba preparando desde hace algún tiempo. Fue a un locker donde los Snead lehabían guardado su fusil semiautomático AR-15, una de las cosas que Cruz se trajo con él a la casa después que su madre falleció.

Cruz empacó el AR-15 en una funda, dicen agentes de la Policía de Broward. Colocó munición extra en su mochila. Y entonces, en una decisión astuta, se puso el pulóver marrón del grupo JROTC de la escuela Stoneman Douglas.

Cruz fue miembro del grupo, y sabía que los miércoles los integrantes iban a la escuela con el pulóver, dijo Zackary Walls, alumno de grado 12 de la Stoneman Douglas y miembro del JROTC. El pulóver le permitió a Cruz mezclarse con los alumnos.

Este recuento de lo que sucedió durante una de las peores masacres escolares en la historia de Estados Unidos se basa en información de la policía, que a su vez se basa en parte en imágenes de las cámaras de vigilancia dentro y fuera de la escuela, así como en descripciones y lo que contaron algunos de los que sobrevivieron esa terrible tarde.

A las 2:06 p.m., Cruz subió a un vehículo de Uber, que lo dejó en la escuela 13 minutos más tarde, y entró al recinto, aparentemente sin que nadie le preguntara nada. Es posible que Cruz haya escogido precisamente esa hora, poco antes del timbre de salida, porque el personal de seguridad de la escuela estaba abriendo puertas para que los alumnos salieran.

Esta animación muestra la cronología de los eventos durante el tiroteo en la secundaria Marjory Stoneman Douglas, en Parkland, el 14 de febrero del 2018. 17 personas murieron y 15 resultaron heridas.

Entre las instalaciones está el Edificio 12, que tiene 33 aulas.

Cruz entró por la escalera este en la planta baja del edificio, el único de la escuela con pasillos cubiertos. Cuando finalmente salió, ya había sacado el fusil de la funda. Entonces comenzó a disparar.

Las versiones de los sobrevivientes sugieren que Cruz disparó hacia las aulas desde el pasillo, a través de puertas y ventanas, en vez de entrar a los salones de clases.

Rebecca Bogart, de 17 años, estaba escuchando la conferencia sobre el Holocausto en un aula de la planta baja del Edificio 12 cuando escuchó disparos.

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La Policía evacúa a alumnos de la secundaria Marjory Stoneman Douglas el miércoles posaddo. Mike Stocker Sun Sentinel

“Todos nos escondimos”, dijo Bogart, quien se metió debajo del escritorio de la maestra. “Tratamos de mantener la calma. Todos trataron de no llamar la atención”.

Momentos después, varios disparos destrozaron una ventana que separaba el aula del pasillo.

“Así supe que era un tiroteo de verdad”, dijo. “Esto es algo que uno ve en las noticias pero no espera que le suceda nunca”.

Cuatro alumnos de su clase fueron heridos, dijo Bogart.

Samantha Mahecha, de 14 años, estaba estudiando las lecciones en su aula junto a la entrada del edificio cuando también escuchó disparos. Sus compañeros de aula corrieron a una esquina del aula para esconderse detrás del escritorio de la maestra.

La maestra se preocupó de inmediato por un grupo de alumnos a los que había permitido salir antes que comenzara la balacera, dijo Mahecha. Uno de ellos estaba en el pasillo cuando comenzaron los disparos. Otros dos varones estaban camino a regresar al aula.

Video muestra escenas dentro de la escuela Marjory Stoneman Douglas High School, durante el tiroteo de este miércoles.

Mahecha escuchó una bala destrozar un vidrio, y entonces gritos en el pasillo. Los dos muchachos trataron de entrar al aula, pero no lo lograron. Más tarde Mahecha se enteraría de que los tres estaban entre los muertos.

Entonces Cruz tomó las escaleras del extremo oeste para subir al primer piso y allí disparó una vez contra un aula, antes de subir otro piso más, donde testigos dijeron que siguió disparando.

La cantidad de muertos en el tiroteo pudo haber sido exacerbada por algo que sucedió poco antes de empezar la balacera: la alarma de incendios se activó. No está claro si Cruz la activó deliberadamente. Robert Runcie, superintendente escolar de Broward, dijo posteriormente que era probable que el humo de los proyectiles del fusil quizás activó los detectores de humo en el pasillo cerrado.

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Estudiantes afuera de la secundaria Marjory Stoneman Douglas después de la masacre del miércoles pasado. John McCall Sun Sentinel

La alarma colocó a alumnos y profesores directamente en el camino de Cruz antes que éstos se dieran cuenta de lo que sucedía. A esto siguió poco después el cierre total de la escuela, una vez que los administradores se dieron cuenta de que enfrentaban la peor pesadilla de un empleado escolar: un agresor armado.

Un empleado de la escuela vio a Cruz entrar, lo reconoció como una persona con problemas que no debía estar en la escuela y avisó a las oficinas.

En ese caso, el protocolo escolar indica que se activa el Código Rojo, algo que practican como cosa de rutina en las escuelas para responder a un agresor armado, y que contempla el cierre con pestillo de todas las puertas de las aulas, y la prohibición de salir a los pasillos.

Pero las instrucciones en caso de incendio son lo contrario y los estudiantes y maestros hicieron exactamente lo que habían practicado: comenzaron a salir de las aulas, y algunos quedaron en la línea de fuego de Cruz.

Poco después que sonó la alarma de incendios, dijo el entrenador de football, May, el subdirector de la escuela, Winfred Porter, emitió el Código Rojo por los altoparlantes.

Eso, y la reacción de muchos estudiantes y del personal, probablemente salvó muchas vidas. Pero las instrucciones contradictorias también, inevitablemente crearon confusión y dejaron a algunos estudiantes y maestros en los pasillos, sin poder volver a entrar a las aulas, que ya estaban cerradas. Muchos decidieron huir.

Entonces algunos maestros comenzaron a ordenar a los alumnos que regresaran a las aulas y cerraban la puerta. May dijo que encerró a los jugadores y entrenadores visitantes en su oficina y después cerró toda el área deportiva, que queda diagonal al Edificio 12.

Presa del pánico y sin saber qué hacer, los alumnos comenzaron a correr en todas direcciones, no sólo dentro del Edificio 12, sino también en aulas cercanas donde se escuchaba con fuerza el ruido de los disparos de Cruz.

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Jennifer Johnson y Max Furetta colocan flores antes del comienzo de una vigilia en el Pine Trails Park Amphitheater el jueves pasado. Daniel A. Varela dvarela@miamiherald.com

Unos 60 cadetes del ROTC se encerraron en un aula cuando reconocieron los disparos, y colocaron detrás de paneles grandes de Kevlar tras obstruir el paso en la puerta con una mesa, explicó Colton Haab, uno de los capitanes del programa. El Kevlar es un tejido resistente a los proyectiles que se usa en el programa de tiro con carabina neumática del ROTC, al que Cruz había pertenecido.

Un video tomado por un alumno de 9no grado de la secundaria Marjory Stoneman Douglas muestra cómo los niños buscaron refugio dentro de un aula y el momento en que llegan a rescatarlos las fuerzas de seguridad.

Nicholas Coke estaba en su última clase del día ese miércoles cuando se disparó la alarma de incendios, por segunda vez. Coke dejó su bolsa y salió caminando del aula, cuando escuchó varios disparos. Así que corrió junto con otros estudiantes. El joven dijo que la gente salía corriendo del edificio y saltaba cercas para llegar a la escuela intermedia de al lado, y seguir corriendo.

Los alumnos de Scott Beigel, profesor de Geografía, salieron del aula en el tercer piso y se dirigieron hacia las escaleras al sonar la alarma de incendios. Cuando escucharon los disparos, regresaron corriendo. Beigel los dejó entrar y se escondieron debajo de sus pupitres, dijeron algunos.

Mia Sánchez, de 16 años, dijo que Beigel estaba en la puerta dejando entrar a los alumnos, cuando de repente gritó en dirección hacia Cruz, que se acercaba: “¡En el aula no había nadie!” Entonces Sánchez vio a su maestro caer herido. Beigel se desplomó delante de la puerta y los estudiantes no pudieron cerrarla.

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Stacy Crescitelli conforta a su hija Sarah, de 15 años, después que finalmente volvieron a reunirse el miércoles por la noche, después que la joven pasó horas encerrada en la secundria Marjory Stoneman Douglas durante la masacre. Emily Michot emichot@miamiherald.com

En el aula, se refugiaron debajo de los pupitres durante los que pareció una hora, dijo Sánchez, casi sin hablar porque la puerta estaba medio abierta. En un momento, el humo llenó el aula, dijo. Sánchez no está segura si Cruz entró al aula.

Hubo muchas otras acciones heroicas del personal y los estudiantes. Aaron Feis, entrenador asistente de football y guardia de seguridad, murió mientras trataba de proteger a los alumnos; algunos han dicho que se colocó delante de Cruz cuando disparaba. Peter Wang, alumno de 9no grado, fue visto mientras mantenía una puerta abierta para dejar salir a varios alumnos cuando fue baleado.

Shay Makinde, alumno de 11no grado, fue aplaudido por otros estudiantes por empujar a dos colegas hacia un salón cuando el agresor se acercaba. Makinde, quien salió ileso, no pudo salvar a un tercero, su mejor amigo, Joaquin “Guac” Oliver, quien recibió un balazo en la cabeza.

Entonces Cruz dejó de disparar. Habían pasado apenas cinco minutos desde que había abierto fuego.

La Policía dice que Cruz soltó el arma y la mochila en el tercer piso del Edificio 12, y se mezcló con los aterrizados alumnos que salían corriendo. En medio del tumulto, consiguió escapar.

Este video obtenido por el Miami Herald muestra a agentes de policía evacuando a estudiantes de una escuela secundaria en Broward, donde al menos 17 personas murieron y varias más resultaron heridas.

Cuarenta minutos después, a las 3:41, Michael Leonard, agente de la Policía de Coconut Creek, recorría la zona en su patrullero buscando al sospechoso, cuando vio a un joven caminando solo cerca de la entrada de la subdivisión de Pelican Pointe. La ropa que llevaba puesta coincidía con la descripción que Leonard había escuchado en la radio policial. Así que detuvo su auto y detuvo al joven, quien estaba desarmado y se rindió sin ofrecer resistencia.

En la secundaria Stoneman Douglas, mucho después de que ya no se escuchaban los disparos, el temor y la incertidumbre seguían reinando. Los alumnos que habían logrado escapar fueron llevados en autobuses a un hotel cercano a esperar a sus padres. El vecindario alrededor de la escuela era una locura, con vehículos en todas partes en medio de una fuerte presencia policial.

En el recinto escolar, alumnos y maestros estuvieron encerrados en closets y aulas una hora, dos horas, temerosos de salir, mientras la Policía revisaba todos los edificios de la escuela.

Muchos siguieron las noticias en sus teléfonos celulares, o alertaron a sus padres y amigos de que estaban a salvo.

Sarah Crescitelli, de 15 años y alumna de 9no grado, estuvo encerrada en el baño en el aula de Teatro, con 40 alumnos más, durante casi dos horas. Un poco antes, en medio de los disparos y cuando otros alumnos a su alrededor lloraban, le había enviado un mensaje de texto a sus padres: “Si no salgo viva, los quiero y agradezco todo lo que han hecho por mí”.

Mientras las autoridades escoltaban a los muchachos a la salida del Edificio 12, la evidencia de la horrible obra de Cruz estaba en todas partes. Los suelos estaban cubiertos de sangre, dijeron. Los cadáveres de sus maestros y otros alumnos, todavía tibios al tacto, estaban en el lugar donde las balas les cegaron la vida.

“En el piso se ven muchachos sangrando, hay sangre en todas partes”, dijo Rebecca Bogart, que estaba en la clase sobre el Holocausto. “Estoy muy agradecida de estar viva”.

A las 6:30 p.m., la policía ya tenía la cuenta de los fallecidos. El jefe de la Policía de Broward, Scott Israel, anunció que Cruz, quien desde entonces ha confesado, había asesinado a 17 personas a sangre fría. También había 15 heridos.

Agregó que 12 murieron dentro del edificio de la escuela y dos en un hospital. También dijo que dos murieron fuera del edificio y uno en la calle.

Dos días después, eso sigue siendo un misterio para los investigadores. Hasta donde pueden determinar, Cruz nunca disparó afuera del Edificio 1212. Pero las autoridades tienen un par de explicaciones posibles: esas personas fueron impactadas por balas que salieron por las ventanas mientras Cruz disparaba indiscriminadamente hacia las aulas con el fusil de alto calibre. O algunos heridos lograron salir afuera antes de caer al suelo.

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