Sur de la Florida

Disidente Ariel Sigler Amaya sale del hospital

Casi un mes después de llegar exiliado a Miami y ser internado de urgencia, el ex prisionero político Ariel Sigler Amaya fue dado de alta del Hospital Jackson al mediodía de hoy jueves.

"Me encuentro bastante fuerte, física y espiritualmente'', dijo Ariel a la salida del hospital, rodeado de familiares y amigos. "Ahora vamos a casa, y como todo el mundo sabe, vamos a continuar con la fisioterapia''.

El disidente, de 47 años y confinado a una silla de ruedas, sufre de una polineuropatía agresiva que adquirió en las cárceles cubanas. El daño disminuye la sensibilidad en cualquier parte del cuerpo y requiere de un proceso intensivo de terapia para superar la enfermedad.

Los médicos del Jackson aseguraron recientemente que Sigler tiene muchas posibilidades de volver a caminar y dar sus primeros pasos en aproximadamente tres meses. Según el parte médico, Sigler entró pesando 116 libras. Ahora alcanzó 131 libras.

Orlando Rodríguez, director asociado de Medicina Interna y Servicios Hospitalarios del Jackson, indicó que la recuperación de Sigler ha sido muy favorable. Asimismo subrayó que el paciente "ha tenido sensaciones (en el cuerpo) que anteriormente no estaban presentes''.

"Su condición es mejor y ha ganado masa muscular'', precisó Rodríguez. "Sigler sufrió una infección en la columna por no tener una atención médica adecuada en la cárcel y sufrir una desnutrición severa. Pero eso ya lo estamos superando''.

Sigler acudirá diariamente al Jackson en horas de la tarde para continuar su rehabilitación en sesiones que tomarán de tres a cuatro horas de terapia intensiva, explicó Rodríguez.

Sigler es uno de los 75 encarcelados hace siete años durante la llamada Primavera Negra, una ola de arrestos y juicios sumarios contra opositores pacíficos y periodistas independientes. En Cuba fue condenado a 20 años de prisión. Previamente rechazó una propuesta para ser atendido en España y seguir allí una terapia.

Su liberación se produjo el 12 de junio en el marco de una ronda de conversaciones entre el gobernante Raúl Castro y la jerarquía de la Iglesia Católica cubana.

"Mi posición no ha cambiado'', dijo Sigler refiriéndose a su rol opositor. "Vamos a continuar luchando en contra de la tiranía y la dictadura de los Castro'', afirmó.

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