Sur de la Florida

Cuestionan relación de pareja muerta en la tragedia de Hialeah

Julia Díaz, de 67 años, madre de Vivian Albelo, de 39 años, y abuela de Lisset Pérez, 15 años, que fueron asesinadas a tiros el jueves por el ex novio de Lisset, quien era celoso y de 21 años, de luto por la perdida en la iglesia católica San Juan Apóstol, en Hialeah en la noche del viernes. Acompañandola estaban la hermana de Vivian Albelo, Mayelin Vizcaya ,de 36 años y su hermano Ricardo Chávez, de 51 años.
Julia Díaz, de 67 años, madre de Vivian Albelo, de 39 años, y abuela de Lisset Pérez, 15 años, que fueron asesinadas a tiros el jueves por el ex novio de Lisset, quien era celoso y de 21 años, de luto por la perdida en la iglesia católica San Juan Apóstol, en Hialeah en la noche del viernes. Acompañandola estaban la hermana de Vivian Albelo, Mayelin Vizcaya ,de 36 años y su hermano Ricardo Chávez, de 51 años.

Adalberto Torres, de 21 años, y Lisset Pérez, de 15, vivieron por dos años bajo el mismo techo como marido y mujer en Hialeah con el consentimiento de la madre de ella.

El viernes, un día después de que Torres se suicidara tras asesinar a Pérez y a la madre, algunos advirtieron que esta unión pudo haberle costado a él una larga condena de cárcel.

"Si ella tenía 12 años cuando empezó la relación, Torres podría haber encarado cargos por tener relaciones sexuales con una menor'', dijo la fiscal estatal Katherine Fernández-Rundle. "El consentimiento no es excusa''.

Estos cargos, definidos como estupro, conllevan una pena de hasta 15 años de prisión en Florida.

"Mucha gente sabía que esto estaba pasando'', afirmó Fernández-Rundle.

La madre de Pérez, Vivian Albelo, también hubiera enfrentado cargos. Según Fernández-Rundle, pudo haber sido investigada por el Departamento de Niños y Familia de la Florida y acusada de negligencia infantil y de ayudar a delinquir a una menor de edad.

"Si otros padres o abuelos están permitiendo que esto suceda, deben ser advertidos de que se trata de un delito'', aseguró Fernández-Rundle. "Todos están en riesgo, la niña está en riesgo de violación, embarazo y violencia doméstica''.

Hasta hace un mes, Torres vivió con Pérez y la familia de ella en el populoso complejo de apartamentos Waterview, en Okeechobee Road y la calle 12 del oeste, en Hialeah. Aparentemente, Pérez rompió la relación debido a los celos y las peleas de Torres, según dijeron amistades de ella.

El jueves por la mañana, Torres mató a tiros a Pérez y Albelo en el estacionamiento de Waterview. Una hora después se suicidó de un disparo en una pequeña habitación que alquilaba detrás de una casa en Miami.

La noche antes había llegado de su trabajo a las 9 p.m., según comentó su abuelo materno Bartolo Hernández. Se acostó a dormir y se levantó a las 5 a.m.

La hermana de Albelo, Lisset Alonso, aseguró que Torres había dicho que tenía 16 años cuando inició la relación con Pérez.

"El le mintió a mi hermana y a mí acerca de la edad que tenía cuando se conocieron'', dijo Alonso.

Torres llegó de Cuba en el 2000, a los 11 años, en compañía de su madre, una hermana y su abuelo. Desde entonces vivieron en un apartamento en el 185 de la calle 6 del oeste. Los Pérez vivían a pocos metros.

"Ellos se enamoraron cuando eran vecinos'', aseguró Yaimerelys Roque, amiga de Pérez.

Cuando Pérez se mudó a Waterview, Torres fue a vivir con ella, Albelo y cuatro hermanos.

Alonso precisó que Albelo aceptó la relación para apoyar a Torres "porque tenía un hogar con una vida muy difícil'', y para evitar que su hija se alejara.

"Mi hermana lo quería como a un hijo'', indicó Alonso. "Nadie esperaba que algo así ocurriera''.

El viernes, Rosa Hernández, la madre de Torres, dijo que éste era un joven bueno y trabajador. Precisó que Albelo lo había convencido de que se fuera a vivir con ellos para que "pagara la renta''.

"Todo eso que hablan mal de él es mentira'', afirmó Hernández.

Bartolo Hernández comentó que siempre les había preocupado la convivencia de Torres con Pérez.

"Porque ellos no son gente buena'', subrayó.

El vocero del Departamento de Policía de Hialeah, Carl Zogby, indicó que no hay récords de violencia doméstica entre la pareja. Sin embargo, comentó que había alegaciones no confirmadas de que Torres agredía a Pérez.

Ana Pando, jueza de la Corte de Distrito de Hialeah, lamentó que estos episodios no sean informados oportunamente a las autoridades. Por lo general, destacó, las víctimas terminan tolerando el abuso.

"Y cuando alguien pretende alejarse ocurren desgracias como éstas'', observó. "Por eso hay que denunciar estos casos a tiempo''.

Pérez y Albelo serán veladas el domingo a las 7:30 p.m. en la Funeraria San José, 250 de la avenida del este, en Hialeah.

La reportera de The Miami Herald Laura Isensee contribuyó a esta información.

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