Sur de la Florida

Calle 20 de Allapattah: una joya comercial escondida

Santiago Portal " El famoso Manisero, " que acude todos los dias a la calle 20 de Allapattah. Al fondo, Elba Martinez, dueña de Novedades América.
Santiago Portal " El famoso Manisero, " que acude todos los dias a la calle 20 de Allapattah. Al fondo, Elba Martinez, dueña de Novedades América.

En este barrio predominantemente dominicano, una familia hindú vende vestidos de algodón por $15 hechos a mano en Mumbai.

Casi toda la ropa que se vende en su local en la Calle 20 del noroeste terminará en alguna boutique para turistas en las playas de América Latina o el Caribe.

"Nuestros clientes llegan de las Bahamas, Trinidad, Colombia, Venezuela'', dijo el dueño de La Moda Hindú, Jawinder Singh Bindra, quien habla español y sigue atentamente las noticias latinoamericanas porque su negocio depende de la región. "Poca gente sabe que existimos. No se le hace publicidad a esta calle''.

Tiene razón.

En pocas calles de Miami hay tanto movimiento internacional como en la Calle 20. Es aquí donde una camionera afroamericana de Texas, turistas de Brasil y comerciantes venezolanos llegan a comprar zapatos de tacones por $5, carteras de cuero por $20 y lentes de diseño por $200 al por mayor.

"La venta al por mayor ha sido una tradición aquí, por la historia industrial de esta calle'', afirmó Ahmet Ceran, un turco que abrió la tienda Sunglass USA hace 15 años. "La gente viene, hace sus compras y vuelve a su país para vender la mercancía''.

Por décadas, los negocios a lo largo de las 10 cuadras entre las avenidas 17 y 27 han sobrevivido con el comercio internacional. No es Lincoln Road, de Miami Beach, pero tiene el encanto cosmopolita que le han impuesto unos comerciantes esforzados por satisfacer una clientela de los más diversos rincones del mundo.

Ahora, la recesión global ha cambiado las cosas para Bindra, Ceran y más de 200 comerciantes: están llegando menos extranjeros con dinero.

Pero, a la vez, los residentes del área que han sufrido un recorte de sus recursos financieros han descubierto esta calle.

"Desde mi auto, vi el rótulo de $5 y pensé: ‘Dios, mío, necesito entrar' '', afirmó Patricia Robaina, quien ha vivido en Miami por 16 años pero hace apenas unas semanas que descubrió la calle al mirar vestidos baratos mientras conducía. "Pienso regresar. El dueño de la tienda me dijo que, si compro más, el precio es más bajo, y así es como me gusta''.

Para el próximo año, es probable que los miamenses tengan otro incentivo para hacer sus compras en la Calle 20. En vistas del potencial económico del área, funcionarios de la Ciudad de Miami la escogieron como una de cuatro rutas de un servicio de trolebús que comenzará el próximo año.

"Buscamos los lugares donde un trolebús pudiera promover el desarrollo económico y mejorar el movimiento de peatones'', aseguró José González, coordinador de transporte de Miami. "Esta ruta conectará el área de los hospitales con las tiendas y restaurantes en la Calle 20''.

Gentes de todas partes del mundo han frecuentado esta calle por 50 años para comprar ropa, zapatos, carteras y perfumes al por mayor, dijo Mariano Cruz, presidente interino de la Autoridad de Desarrollo de Negocios de Allapattah.

La camionera Barbara Avery, por ejemplo, hace paradas regulares en Allapattah durante sus viajes a través del país a fin de buscar mercancía para su boutique en Texas.

Durante una reciente tarde, en una tiendita de zapatos, Avery encontró tacones a $5 el par; compró 10 cajas que pensó vender por $24.99 en Texas.

"Llevaba ya como seis meses viniendo a Miami y no sabía que existía esta calle. Pero luego un día que tenía tiempo libre, la descubrí y me emocioné tanto'', dijo Avery. ‘‘Vengo tres veces al mes, y trató de comprar algo cada vez''.

Cuando los comerciantes veteranos de la Calle 20 hablan sobre la microeconomía de esta área toman en cuenta las economías y eventos políticos de otros países.

Recuerdan todos los comerciantes nicaragüenses que llegaron aquí cuando el gobierno sandinista perdió el poder en el 1990, y los duros tiempos que pasaron cuando el peso mexicano cayó algunos años después.

"Cuando cambia el gobierno de Daniel Ortega a Violeta Chamorro, hay una oleada de nicaragüenses que vienen a la Calle 20 a surtirse'', comentó el cubano Rubén Valdés, dueño de Valsán, la exitosa cadena de descuentos. "Las altas y bajas de Centro y Sudamérica siempre hacían que la Calle 20 flotara algunas veces abajo y algunas veces encima''.

Algunas cuadras al oeste, un inmigrante palestino que vende pantalones para los amantes de la moda hip-hop se queja de lo difícil que se les ha hecho a los haitianos conseguir visas. Dijo que sus clientes principales son turistas del Caribe que vienen a visitar parientes en Miami y quieren volver a sus países con un par de maletas llenas de ropa barata para vender.

"Antes teníamos más personas de las Bahamas, de Jamaica, de Haití'', dijo Hatem Abdel Monem, dueño de Isa Wholesale, Inc. "Pero nos cuentan que hay más dificultades en conseguir las visas''.

La recesión global actual ha tenido un impacto variado en los negocios.

Elba Martínez cerró su tienda de modas a mediados de agosto después de 10 meses en la Calle 20. La hondureña culpa a la economía por el hecho de que menos extranjeros vienen a comprar ropa para mujeres.

"Uno necesita sobrevivir, y yo no pude'', afirmó Martínez, mientras empezaba el proceso de liquidar la mercancía en su tienda Novedades América.

Valdés, el dueño de Valsán, ha visto su negocio crecer sustancialmente durante la recesión. En un tono práctico, lo comparó con el fenómeno de Walmart.

Cuando su tienda principal abrió en 1986 era un local de 1,200 pies cuadrados en la Calle 20. Ahora abarca una cuadra y la cadena tiene tres sucursales más en el Condado de Miami-Dade, y otra que abrirá en Westchester para en septiembre.

Los visitantes extranjeros componían el 70 por ciento de su clientela, dijo Valdés, ahora sólo son la mitad. La otra mitad, explicó, son los residentes locales.

"Nosotros estamos haciendo más negocio hoy que nunca en la historia de Valsán'', declaró Valdés, uno de los pocos comerciantes de la Calle 20 que se anuncia localmente en los medios. "¿Por qué? La clase media que ha visto reducido sus ingresos considerablemente, la que más se ha afectado en esta crisis, que antes acudía a los malls y los shoppping centers, ahora quiere tener lo mismo pero a menos precio. ¿Qué ha tenido que sacrificar? El lugar donde compra''.

El comisionado de Miami Wilfredo "Willie'' Gort quien ha vivido en Allapattah por 48 años, reconoce que el hecho de que la Calle 20 no es atractiva ha afectado la clientela en el pasado.

"Mucha gente no quiere que los vean allí por razones de estatus'', dijo Gort. ‘‘Aquellos que viven al sur de la Flagler piensan que allí termina la ciudad, que no existe nada al norte o noroeste de allí''.

Gort y otros líderes de Miami han luchado para embellecer el área e incrementar el tránsito peatonal.

Muchos comerciantes no han buscado promoverse localmente. Pocos se anuncian en los medios. Sin embargo, han tenido éxito en el pasado, así que por qué cambiar lo que les funciona.

"Son muy únicos, independientes, estos dueños de negocios'', subrayó Celso Ahumada, quien administra la oficina de Neighborhood Enhancement Team de Allapattah y Wynwood.

Ahumada negó con la cabeza cuando recordó una reunión con los comerciantes, que rechazaron un plan del condado para plantar árboles de sombra en la Calle 20.

"Todas esas cositas son para mejorar a la Calle 20. Eso es lo que queremos hacer'', dijo Ahumada. "Pero luego nos decían que no querían que ningún árbol cubriera sus rótulos. Así terminó la reunión''.

Bindra está entre aquellos dueños de negocios que vacilan al pensar en una ráfaga de clientes locales.

"¿Me preguntas si quiero que compres aquí? Pues, sí y no'', respondió Bindra, riéndose. "Claro que queremos más clientes, porque es bueno para el negocio. Pero a veces tenemos tanto trabajo con las órdenes al por mayor y cosas así que no tenemos el tiempo apropiado para atender a cada cliente individualmente''.

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