Sur de la Florida

Polémico científico provoca caos en el aeropuerto

El itinerario de vuelo de Thomas C. Butler se extendía por miles de millas, desde Arabia Saudita a Londres y luego a Miami, Puerto Rico y Dominica.

Pero sus vuelos fueron interrumpidos el jueves por la noche, cuando un empleado de seguridad federal del Aeropuerto Internacional de Miami avistó un recipiente de metal de 12 pulgadas con tapas de rosca negras en ambos extremos enterrado en el equipaje del científico investigativo.

Para los inspectores, el misterioso objeto parecía la parte exterior de una bomba de fabricación casera.

El descubrimiento suscitó una investigación federal sobre Butler, especialista en enfermedades infecciosas. Mientras los agentes lo interrogaban hasta la madrugada del viernes, su interés creció luego de que supieron de que había sido hallando culpable en el 2003 de enviar muestras de bacterias de plaga a Tanzania y de estafar a su ex patrona, la Universidad Texas Tech.

Al mediodía del viernes, sin embargo, la fiscalía no quiso presentar cargos contra Butler, de 69 años. Análisis de laboratorio "no encontraron evidencia alguna de materiales peligrosos'', informó el FBI, aunque las autoridades estaban tan preocupadas en un inicio sobre una amenaza a la seguridad que evacuaron gran parte del aeropuerto la noche del jueves.

"Fue una confluencia de circunstancias extrañas'', dijo un agente de policía federal de Miami cercano a la investigación.

Butler había planeado usar el recipiente de metal en sus investigaciones, según dijo a las autoridades.

Butler, que es médico, estuvo recientemente impartiendo clases sobre enfermedades infecciosas a estudiantes de medicina en la Universidad Alfaisal en Riyadh, Arabia Saudita, dijo William Greenough, quien lo conoció en la Universidad Johns Hopkins hace más de 40 años.

Los dos se encontraron el año pasado, cuando Butler impartía clases en la Universidad Ross University de Dominica, en las Indias Occidentales. "El es brillante'', dijo Greenough, profesor of Medicina en Johns Hopkins. "Un hombre extremadamente honesto''.

El interés de Butler en las enfermedades infecciosas comenzó durante su servicio en la Marina de Guerra, en la Guerra de Vietnam. Hubo una epidemia de plaga, y Butler investigó cómo diagnosticar y tratar la enfermedad, dijo Greenough.

Mientras trabajaba con un equipo de Johns Hopkins en Calcuta en los años 60, Butler investigó y escribió sobre el cólera, y ayudó a descubrir una terapia de rehidratación oral para salvar vidas. Además, continuó trabajando para buscar maneras de tratar la plaga en los años 90 cuando otros medicamentos no estaban disponibles, dijo Greenough.

Butler se ganó el elogio de la comunidad científica internacional, de acuerdo con la Federación de Científicos Americanos, un grupo de política pública sin afiliación política radicado en Washington, D.C.

Luego, en enero del 2003, reportó que 30 especímenes de laboratorio habían desaparecido de su laboratorio de Texas Tech. Llamó a la policía, que contactó al FBI. La administración de George W. Bush, tras el 9/11 y las alarmas de ántrax en el sur de la Florida y otros lugares, hizo del caso una de sus principales prioridades.

Pronto se sospechó que Butler había mentido sobre los especímenes desaparecidos. El fue acusado de cargos de entrar de contrabando ampolletas con bacterias de plaga a Estados Unidos, exportar ampolletas a Tanzania, mentir a los investigadores y recibir dinero de compañías farmacéuticas a espaldas de su patrón, Texas Tech.

Jonathan Turley, un abogado que representó a Butler ante los cargos federales, dijo que en ese momento hubo un aluvión de ganadores del Nobel y otros importantes científicos que salieron en su defensa.

"Tom es uno de los individuos más especiales y bondadosos que he conocido en toda mi vida'', dijo. "Este es un hombre que trabaja prácticamente de gratis para ayudar a las personas en lugares con brotes de plaga. El es reverenciado por científicos de todo el mundo''.

Butler fue encontrado culpable de acusaciones de fraude relacionadas con sus contratos con la universidad y con becas para investigación. También fue encontrado culpable de exportar muestras de la plaga a Tanzania. Turley lo llamó una "violación hipertécnica'', al decir que Butler indicó el tipo de embalaje equivocado en un documento para envíos y no hacía esfuerzos por ocultar nada.

El incidente en el Aeropuerto Internacional de Miami comenzó después de que Butler salió del vuelo proveniente de Londres de British Airways y fue a través de la Aduana, a un vuelo de American Airlines hacia Puerto Rico. Se dirigía a Dominica a reunirse con su esposa.

A eso de las 9 p.m., las pantallas de TSA localizaron el recipiente en el equipaje de Butler.

Se llamó al escuadrón antibombas de la policía de Miami-Dade, que extrajo el recipiente y se lo llevó para hacer pruebas. Todas las pruebas de laboratorio dieron resultados negativas, según el FBI.

Butler no hizo uso de sus derechos Miranda y respondió preguntas sin un abogado presente, dijeron las autoridades, que elogiaron su "cooperación''. Butler le dijo a los agentes del FBI, de Inmigración y de Aduanas que él había obtenido el recipiente en Inglaterra y lo estaba llevando a Estados Unidos para una investigación científica.

Las autoridades dijeron que el incidente es un recordatorio en la era posterior al 9/11 de que los pasajeros deben ser responsables por los objetos que traen en los vuelos, y los oficiales de seguridad federal deben estar constantemente en alerta debido a las amenazas potenciales de los terroristas.

"Practicamos para esto, tenemos ejercicios para esto'', declaró Michael Leverock, agente especial del FBI. "[El sistema] funcionó por completo''.

En el momento de la alarma, de 150 a 200 personas estaban en las terminales del aeropuerto que fueron evacuadas --E, F, G y H--, dijo Marc Henderson, portavoz del Aeropuerto Internacional de Miami.

El incidente no llevó a cancelaciones de viajes, pero causó que tres vuelos que salían y tres que llegaban fueran desviados a las dos terminales que se mantuvieron abiertas, D y J, amplió Henderson. La terminal D es la nueva Terminal Norte, usada por American Airlines, que tiene el mayor número de puertas de todas las del Aeropuerto Internacional de Miami.

No hubo efectos laterales cuando se reabrieron las terminales el viernes, y el impacto total se vio disminuido porque ocurrió de noche, en lugar de las horas de más tráfico, entre las 5 y 8 a.m., o durante la tarde, agregó.

"Sí, algunas personas sufrieron incomodidades'', comentó Henderson. ‘‘Afortunadamente, en el momento en que ocurrió [el incidente], el aeropuerto estaba dejando atrás la hora más ocupada del día, así que no muchos resultaron afectados como hubiera sido más tarde en la mañana o al mediodía''.

La redactora del Miami Herald Ina Paiva Cordle contribuyó a esta información.

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