Sur de la Florida

Arrestos en Miami por compra ilegal de armas para palestinos

Un joven de origen palestino y un inmigrante cubano negociaron el año pasado en Miami con policías encubiertos la compra de 300 armas de alto calibre, explosivos y detonadores a control remoto, un arsenal de armas mortales que dijeron iban a enviar a Cisjordania, según un encausamiento federal dado a conocer el martes.

Abdalaziz Aziz Hamayel, alumno de la secundaria Hialeah, le dijo a un policía que se hacía pasar por distribuidor de armas que los fusiles M-16, AK y granadas eran "para su pueblo y se enviarían'' a la Autoridad Palestina, expresa una denuncia penal.

Hamayel, de 23 años, fue arrestado en el Aeropuerto Internacional de Miami el 20 de agosto después de llegar de Amán, Jordania, según las autoridades. El coacusado, Yanny Aguila Urbay, de 24, fue arrestado el lunes en su casa de Hialeah. Aguila llegó de Cuba hace siete años.

La acusación: confabularse para poseer armas robadas y exportarlas a Cisjordania.

Fuentes cercanas a la investigación dijeron que el caso se maneja como un asunto de terrorismo.

El martes en La Pequeña Habana, Guillermo Quintana, de 62 años y amigo de Aguila, estaba asombrado con la noticia de su arresto. "Una locura, esto es una locura'', dijo Quintana, quien habló con Aguila hace dos días.

Los dos se conocieron a través de un amigo común y el joven ocasionalmente paró en el apartamento de Quintana a lo largo de dos años.

Aguila, nacido en Caibarién, provincia cubana de Villa Clara, le decía a la gente que era instalador de alfombras. Conoció a una mujer hace siete meses y se mudó con ella, dijo Quintana.

"Yo soy aventurero, me gusta el peligro, no le tengo miedo a nada y a nadie'', dice la biografía de Aguila en su página de Facebook.

Los acusados están detenidos en el Centro Federal de Detención en el centro de Miami, informaron las autoridades el martes. Se espera que Aguila tenga una audiencia preliminar el viernes y la Hamayel está programada para el lunes.

El martes por la noche nadie contestó en la vivienda de Hamayel.

Según la acusación del FBI, fue Aguila quien primero se acercó a una fuente confidencial del gobierno en abril del 2009, a nombre de Hamayel, para comprar armas y explosivos.

Hamayel contactó a la fuente y le pidió 300 fusiles M-16, pistolas de 9mm, subametralladoras Uzi, silenciadores y granadas, indicando que iba a pagar por adelantado.

"Hamayel explicó que un ‘amigo de la familia' . . . del mismo poblado en Cisjordania le daría el dinero para la compra de armas y explosivos'', según la acusación.

Más adelante ese mismo mes, Hamayel le preguntó al informante si había encontrado un suministrador. Hamayel dijo que tenía un "contacto'' en Nueva York que era "miembro de su grupo'' y había realizado transacciones similares en el pasado.

El siguiente mes el informante concertó una cita con Hamayel y Aguila para que se reunieran con un agente encubierto que se hizo pasar por distribuidor.

Hamayel le dijo al agente que estaba interesado en comprar armas de fuego, granadas, silenciadores y explosivos que se pudieran detonar con un teléfono móvil. Le pidió precios, según la denuncia.

Hamayel y Aguila se reunieron varias veces con el agente y un segundo policía que se hizo pasar por corredor de armas entre mayo y junio del 2009 para discutir asuntos de logística. Las conversaciones se grabaron en secreto.

Durante una reunión, Aguila le dijo a los agentes que había visitado la casa del ‘‘comprador'' de Hamayel y que recordaba que vivía en Coral Gables. Esa persona no fue identificada.

En otra reunión, uno de los agentes le dijo a Hamayel que las armas eran "robadas'', a lo que este respondió: "Lo sé. lo sé'', expresa la acusación.

Mientras discutían los precios, Hamayel y el agente conversaron sobre los detonadores a distancia.

"Hamayel afirmó que el detonador no necesitaba un teléfono, sino algo que permitiera el tiempo suficiente para alejarse del área antes de la explosión'', según la acusación.

Hamayel dijo que estaba comprando las armas para un hombre que era propietario de un almacén en Fort Lauderdale. Agregó que había negociado con el hijo, porque el padre era ‘‘fuerte'' y nadie lo ha visto, según los documentos. Esos hombres no fueron identificados.

En junio el agente le mostró a Hamayel varias armas y dos tipos de detonadores por control remoto, por teléfono celular y radio portátil. Fue entonces que Hamayel le dijo que el detonador por teléfono móvil "no funcionaría ‘allí' '', refiriéndose a Cisjordania. Partes de esa zona están gobernadas por la Autoridad Palestina.

Hamayel preguntó también al agente si podía conseguirle explosivos C-4.

Las acusaciones indicaron que el objetivo de mostrarles las armas era brindar una ‘‘muestra visual''. Todas las armas fueron descargadas con anterioridad.

Tras la reunión del 11 de junio, Hamayel pidió a uno de los policías encubiertos una foto de las armas para mostrársela a su gente, una "prueba'' para el que financiaba las compra supiera que estaban disponibles.

Una semana después Hamayel se puso en contacto con uno de los informantes del gobierno para que lo ayudar a conseguir una licencia de conducción falsa, diciendo que iba a viajar a Chicago dos semanas. En su lugar, Hamayel se fue a Cisjordania, Palestina, según las acusaciones.

Pasó más de un año antes que los agentes federales identificaran su paradero. El 30 de agosto Hamayel salió de Jordania con destino a Chicago.

Esa misma noche viajó a Miami, donde fue arrestado.

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