Sur de la Florida

Condado reparte millones a firmas dedicadas al lobby

En todo el país no hay un condado que gaste más en hacer lobby ante al gobierno federal que Miami-Dade, y los comisionados se reunirán hoy para repartir la próxima oleada de recursos en un proceso que se ha convertido en una verdadera batalla política.

Los contratos de cuatro años, por un total de $2.88 millones, estaban destinados a tres firmas. Pero luego de que una competitiva búsqueda excluyó a dos influyentes personajes locales, algunos comisionados empezaron a ejercer presión para que se cambien las reglas.

Ahora, luego de casi año y medio de debates, la codiciada asignación podría dividirse entrer cuatro o cinco firmas, si los comisionados salen victoriosos en su esfuerzo por compartir ese dinero con compañías locales que, en algunos casos, han apoyado sus campañas.

Durante el verano, el alcalde Carlos Alvarez estuvo de acuerdo, a solicitud de algunos comisionados, con eliminar los procedimientos formales de licitación e incluir a la firma local Akerman Senterfitt, la cual quedó en cuarto lugar en una competencia para escoger a tres empresas. Alvarez dijo que incluir a Akerman tenía sentido, ya que quedó sólo un punto por debajo de la ganadora del tercer lugar, y podía ser contratada sin salirse del presupuesto, pero no estuvo de acuerdo en añadir a una quinta.

Algunos comisionados están esforzándose también por incluir a Cardenas Partners, una firma de Miami que es parte del equipo actual y que quedó en quinto lugar.

"No me importa si hay 15 firmas. Hay que darle una parte a todo el mundo'', dijo el comisionado José "Pepe'' Díaz en una reunión de mayo. "La gente consigue empleo, y todos felices''.

Durante los últimos siete años, Miami-Dade ha dedicado más dinero a comprar influencia en Washington que ningún otro condado del país. De entre todos los gobiernos de ciudades, estados y condados, solamente Puerto Rico y Pennsylvania gastan más en lobby federal, de acuerdo con el Center for Responsive Politics, un grupo con sede en Washington, D.C. que observa el uso de dinero en la política.

Los cabilderos del Condado se atribuyen el éxito, por ejemplo, de haber conseguido $55 millones para las oficinas centrales del Comando Sur; $12 millones en subsidios para bloques energéticos, y $62.3 millones para ocuparse de la crisis de las ejecuciones hipotecarias, aunque parte de estos fondos hubieran llegado al condado de todas maneras.

No está claro por qué el condado Miami-Dade gasta más en lobby federal que, por ejemplo, la ciudad de Nueva York o el estado de California. Los mismos comisionados reconocen que a veces es difícil determinar cuán efectivos han sido los esfuerzos de los cabilderos.

"En una ocasión seis cabilderos se atribuyeron crédito por una sola legislación'', dijo a sus colegas la comisionada Sally Heyman.

Cuando comenzó el año pasado la búsqueda de un nuevo equipo, los comisionados estaban impacientes por organizarlo y una de sus mayores prioridades era conseguir partidarios con fuertes vínculos con la administración de Obama y la mayoría demócrata que controla el Congreso.

Un comité de selección evaluó a los solicitantes para los tres puestos de acuerdo con su experiencia en conseguir fondos designados y autorizaciones específicas, así como en preocupaciones locales particulares tales como el puerto marítimo, el aeropuerto y el transporte público.

Las máximas calificaciones fueron otorgadas a Alcalde & Fay de Arlington, Virginia, y la firma miamense Greenberg Traurig --ambas veteranos cabilderos del Condado-- y la recién llegada Patton Boggs, una importante firma del D.C. En la competencia del Condado, Alcalde obtuvo el primer lugar, Patton segundo y Greenberg tercero.

Fue entonces que los comisionados empezaron a defender a los favoritos locales Akerman Senterfitt y Cardenas Partners, que durante mucho tiempo han sido fuente de apoyo en la recaudación de fondos y la contribución a sus campañas de reelección. Aunque Akerman está radicada en Orlando, tiene una fuerte presencia en Miami.

"Mi opinión es que deberíamos dividir entre cinco y dar una parte a nuestras firmas locales'', dijo el comisionado Javier D. Souto a sus colegas en una reunión del 13 de mayo.

"A mí no me parece que sea una mala idea aumentar a cinco'', agregó el comisionado Dorin D. Rolle en esa misma sesión.

El 20 de mayo, Akerman Senterfitt donó $500, el máximo legal, a la campaña de reelección de Souto. El 14 de junio, la firma dio otros $500 a Rolle, quien enfrenta una dura batalla para la reelección. Abogados de la firma hicieron también contribuciones individuales.

En marzo, Akerman y abogados de la firma, entre ellos José Villalobos, donaron a la campaña de reelección de la comisionada Rebeca Sosa, y, de acuerdo con la firma, celebraron una recepción para ella. Sosa devolvió la mayor parte de sus contribuciones cuando nadie se presentó a competir con ella para la reelección.

En julio, Sosa urgió a sus colegas a que incluyeran a Akerman en el equipo de cabilderos federales, aduciendo los vínculos de la firma con la administración de Obama.

En una entrevista, Sosa dijo: "A mí no me importa a quién se seleccione. Pero si existe un requisito de incluir a firmas con estrechos vínculos con la administración, debemos seguirlo. Y me di cuenta de que la más adecuada era Akerman''.

"¿Se puede cabildear sin recaudar fondos para un candidato? Es muy difícil'', dijo Michael Abrams, codirector de asuntos gubernamentales y práctica de política pública de Akerman.

Cardenas también donó cheques a Souto y Rolle.

"Es justo cuestionar públicamente si las personas en nuestra posición deberían dar contribuciones'' dijo Al Cardenas, uno de los fundadores de la agencia y ex presidente del Partido Republicano de la Florida. "Hemos estado muy activos por muchos años en dar apoyo a los comisionados. Hemos tenido este contrato durante años, pero, antes de este contrato, estábamos haciendo lo mismo''.

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