Sur de la Florida

¿Adónde van los fondos del estímulo federal?

La Asociación de Constructores de Minorías del Condado Broward usa fondos de estímulo para entrenar a trabajadores para un programa de instalación de paneles solares.
La Asociación de Constructores de Minorías del Condado Broward usa fondos de estímulo para entrenar a trabajadores para un programa de instalación de paneles solares.

Un profesor de la Universidad Internacional de la Florida recibió $60,000 para investigar un aumento en los peruanos litigantes durante el Siglo XVIII. Weight Watchers International ganó $1,200 bajo un programa de la Florida para ayudar a los incapacitados a convertirse en mejores candidatos a un empleo.

Un programa de artes en Florida City obtuvo $25,000 para continuar inspirando a los presos con danzas y otros pasatiempos creativos.

¿Cómo inyecta Washington más de $9,000 millones en dinero de estímulo en la economía de la Florida? Con grandes cheques, por supuesto ($79 millones para trabajos en el Dolphin Expressway, $500 millones para las nóminas de los maestros), pero también en miles de pequeñas asignaciones.

Desde un médico de Key Largo que gana $250 por una visita a una oficina bajo un programa de rehabilitación de los trabajadores hasta $2 millones por arreglar viviendas públicas en Fort Lauderdale, el plan de estímulo de casi $800,000 millones de Washington repartió ampliamente el dinero en casi cada código postal del Sur de la Florida, según muestran registros federales.

Los mayores recipientes atraen la mayor atención.

Florida Power & Light obtuvo $200 millones para instalar metros eléctricos inteligentes a lo largo del estado, aparatos que permiten a los residentes supervisar el uso de electricidad minuto a minuto. El programa se implementaría primero en el Sur de la Florida.

Washington le dio $70 millones a Miami-Dade para mejorar la estación Palmetto del Metrorail, comprar autobuses que ahorren gasolina y financiar otras mejorías.

Marathon recibirá $10 millones para un nuevo sistema de alcantarillado y Health Choice Network, del Doral, una organización sin fines de lucro que suministra servicios tecnológicos a los centros de salud de la comunidad, obtuvo $12 millones, principalmente para digitalizar lors registros médicos en papel.

Pero con el programa de estímulo mostrando una diferencia fundamental en las contiendas de otoño para el Congreso (los republicanos generalmente lo atacan, los demócratas lo elogian), los pequeños pagos ofrecen una mirada a lo ancho del paquete de gastos.

"No es probablemente algo en que la mayoría de la gente piensa cuando oye hablar de dólares de estímulo'', señaló Nicole Bible, directora ejecutiva de Art Spring, de Homestead, que recibió $25,000 para pagar por varios meses el salario de su director artístico. "Esto nos permite mantener la posición y esencialmente mantener la organización viva''.

Para detallar la huella del programa en el Sur de la Florida, The Miami Herald examinó una base de datos federal de gastos de estímulo relacionados a un código postal local.

Los datos vienen de recovery.gov, el sitio web dirigido por la administración Obama para tratar de vender el estímulo y mostrar un mapa de dónde fue a parar el dinero.

Brian Riedl, principal analista de presupuesto de la Heritage Foundation, un grupo de estudios conservador, considera el mapa como desorientador.

Mientras muestra los pagos que estimulan los gastos en una parte del país, enmascara el impacto negativo en otras partes en que Washington tomó prestado más dinero para financiar el programa, explicó Riedl. Con Washington tomando todo ese efectivo de los prestamistas, les hace más difícil a los prestatarios privados el acceder a préstamos.

"Es fácil ver los miles de trabajadores financiados por el gasto de miles de millones de dólares del gobierno'', comentó Riedl. "Lo que no ves son los miles de personas en otras partes que no tienen empleo debido a que faltan $1,000 millones en la economía''.

Pero Don Winstead, nombrado por el gobernador Charlie Crist para coordinar el gasto de estímulo de la Florida, alega que sin la ayuda de Washington el desempleo del estado podría ser incluso mayor que un 11.7 por ciento. Y el apunta a un estudio de la Oficina de Contabilidad General que muestra que los años de mayores gastos en estímulos son el 2010 y el 2011, lo que significa que la ayuda seguirá llegando.

"Creo que das un paso atrás y ves el conjunto, ves muchas cosas buenas'', comentó Winstead. "Está en el proceso de funcionar''.

Al aislar los gastos relacionados con los códigos postales en los condados de Broward, Miami-Dade y Monroe, The Miami Herald fue capaz de examinar los gastos de estímulo pago por pago.

Entre los puntos más destacados:

Fuera de la burocracia estatal en Tallahassee, ningún lugar en la Florida recibió más dólares de estímulo que Miami.

El código postal 33132 de Miami (el extremo noreste del downtown, que incluye las oficinas centrales de la junta escolar de Miami-Dade) terminó segundo en la Florida después de Tallahassee, con $357 millones en becas, contratos y préstamos.

Florida Power & Light fue el principal recipiente individual, aunque por un detalle técnico. Usó su oficina principal en Miami con la sede del proyecto "metro inteligente'', aunque el dinero se gastará en todo el estado.

El segundo lugar en el sector privado fue para la empresa conjunta de tres firmas locales (Community Asphalt y el Grupo De Moya en Miami, y Condotte America, en Medley) con un contrato estatal para construir el nuevo intercambio entre las vías rápidas Dolphin y Palmetto. Ellos recibieron casi $79 millones en fondos de estímulo para el proyecto.

La Universidad de Miami fue la mejor en colleges públicos en la zona, al ganar $61 millones en becas (la mayoría para investigaciones científicas y médicas).

Eso la convierte en el tercer mayor recipiente en el sector privado en el Sur de la Florida, de acuerdo con la revisión del Herald. El dinero para la UM va desde un desembolso de $15 millones para un nuevo centro de estudio de los huracanes y la vida marina, a $28,000 en becas para estudiantes pobres.

De los 808 pagos relacionados con un código postal del Sur de la Florida, unos 600 fueron por menos de $1 millón. El desembolso medio: $139,479. El más pequeño: cuatro dólares para Shirley Arocho en Miami para "transporte'' en un pago de rehabilitación laboral.

Como cientos de recipientes locales del dinero de estímulo, Arocho es un "vendedor'' de un programa, esto es, alguien que recibe el dinero de estímulo pero probablemente no lo buscó y puede ser que ni siquiera sabe que recibieron uno.

Decenas de médicos, dentistas y terapeutas también se mostraron como vendedores de estímulo en el Sur de la Florida bajo los programas estatales que suministran servicios de salud a las personas discapacitadas que buscan trabajo.

Es así como Weight Watchers se convirtió en un recipiende de un programa de estímulo. Lisa Craig, una portavoz de la compañía de dietas, dijo que ella no sabía cómo la compañía entró en la base de datos de estímulos de la Florida, ya que no buscó ningún fondo de estímulo.

Pero Aleisa McKinlay, gerente de comunicaciones del programa de Rehabilitación Vocacional de la Florida, indicó que la agencia probablemente pagó los servicios de Weight Watchers como parte de su programa para trabajadores deshabilitados.

El programa gasta alrededor de $100 millones al año tratando de hacer volver al trabajo a personas deshabilitadas, al mejorar sus posibilidades para ello, y recibió un subsidio de estímulo de $26 millones.

Eso puede pagar por un traje nuevo (una tienda Casual Male Big & Tall Store en Brandon recibió $302.50 de fondos de estímulo de la Florida) o la pérdida de peso para alguien que lo necesita desesperadamente.

"Yo no hablo de personas simplemente pasadas de peso. Estoy hablando de la obesidad mórbida, cuando ésta se convierte en un obstáculo para conseguir empleo'', acotó McKinlay.

McKinlay describió el drástico impacto que tuvieron los fondos de estímulo en el programa, al permitir que una lista de espera de 11,000 personas en busca de ayuda en el otoño del 2009 disminuyera a unas 2,000.

En el Atlantic Technical Center, en Coconut Creek, Kenneth Lacue se pone un arnés de seguridad y sube a un techo de tejas para inspeccionar un panel solar.

El techo está a sólo cuatro pies del suelo, un techo de práctica construido al usar parte de un subsido de estímulo de $3.2 millones a la Asociación de Constructores de Minorías del Condado Broward para un programa de instalación de paneles solares.

Lacue, de 50 años, quien no ha podido encontrar trabajo estable como carpintero durante dos años, tiene la esperanza de que el entrenamiento gratuito del programa conduzca a una nueva carrera en una industria en rápido crecimiento.

"El país está volviéndose ‘verde' '', dijo Lacue mientras se tomaba un respiro del techo de práctica, con sus superficies de tejas y metal. "En estos momentos, no existen los trabajadores capacitados para hacer este trabajo''.

Para algunos, los fondos de estímulo se redujeron a un cambio de etiqueta en dinero del gobierno que ellos esperaban que les llegara de todas maneras. Para otros, significaron un cambio en momentos difíciles.

Dos empleados de FIU encarnan este contraste.

En el 2007, la profesora asociada Bianca Premo solicitó una beca de la Fundación Nacional de Ciencias (NSF) para su estudio sobre las batallas legales en tiempos coloniales en Perú y México llamado: "Tiranos al tribunal: la litigación civil en el imperio español''.

La agencia federal la rechazó en la primera vuelta, pero la animó a que hiciera una nueva solicitud. Premo estaba segura de que le aprobarían su beca de $59,000 en el 2009. La única sorpresa fue una nota de NSF diciéndole que el dinero provenía de la Ley de Recuperación.

"Eso era una etiqueta de presupuesto que no tenía nada que ver conmigo'', dijo Premo. "Yo nunca justifiqué mi proyecto para el estímulo''.

Dana Topousis, portavoz de NSF, explicó que el proyecto de Premo ganó una beca de estímulo en parte porque ayudará a Estados Unidos a saber cómo evolucionan los sistemas legales; y en parte, porque creó un puesto de investigación para un estudiante de posgrado.

Topousis señaló, además, que al menos el 86 por ciento del presupuesto del proyecto se gastaría en EEUU. En un informe requerido para el dinero de estímulo, Premo escribió que la beca "me permitió llevar a cabo varios viajes para consultar archivos en España y México (otros dos viajes de verano están pendientes)''.

Dos edificios más allá, en el mismo recinto universitario, Thelma Robles ve el programa de estímulo como un rescate personal.

Robles perdió su trabajo como administradora de protección contra incendios en la oficina de seguridad y salud de FIU cuando la escuela eliminó 200 puestos debido a recortes de presupuesto estatales.

Ella pasó cuatro meses en busca de trabajo, con la esperanza de que sus contactos en FIU la ayudaran a encontrar otra plaza en la escuela. Robles recordó un intento de conseguir un puesto en la nueva Escuela de Medicina de FIU. "Hubo 100 personas que lo solicitaron'', recordó. "Ellos sólo entrevistaron a tres''.

Robles acabó trabajando en un complejo de apartamentos en Miami cuando el programa ‘‘RISE'' de FIU (que entrena a estudiantes de minorías para la investigación científica) ganó un subsidio de estímulo de $100,000.

El dinero le permitió a RISE pagar por equipos de investigación y otros gastos, dijo su director Charles Bigger. Pero, además, brindó suficiente dinero para pagar la mitad de una plaza de secretaria para el programa con un sueldo de $30,000, con la otra mitad pagada por la escuela. Bigger contrató a Robles en marzo, y dijo que esperaba que FIU pagará el sueldo completo de Robles una vez que se agoten los fondos de estímulo.

"Yo estoy encantada'', dijo Robles de su nuevo trabajo, en el que organiza los viajes de los estudiantes y otros asuntos logísticos. "Uno se siente bien porque los está ayudando''.

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