Sur de la Florida

Inician campaña para destituir al alcalde de Miami-Dade

Utilizando el poder que le concedió una petición popular lograda mediante la recolección de firmas, el alcalde de Miami-Dade Carlos Alvarez elevó la autoridad de su oficina para convertirse en el primer "alcalde fuerte'' del condado. Pero ahora, una nueva iniciativa podría provocar su ruina política.

Por segunda ocasión durante el presente año, el alcalde del condado es sujeto de una campaña para removerlo del cargo. A diferencia del esfuerzo infructuoso de un retirado de Coral Gables con un presupuesto limitado, esta campaña está respaldada por Norman Braman, un concesionario de autos multimillonario que ha usado su fortuna privada para batallar contra funcionarios públicos.

La acción ocurre después de que el alcalde y ocho comisionados del condado aprobaron un aumento de un 13 por ciento a los impuestos a la propiedad para cubrir una brecha en el presupuesto, y también luego de crecientes críticas sobre otros gastos del condado.

Braman había prometido comenzar esfuerzos para sacar de su cargo al alcalde y a cualquiera de los comisionados que respaldara el aumento de impuestos. El lunes mantuvo su promesa con el alcalde, pero agregó que por el momento no va tras los comisionados.

"Este vergonzoso aumento de impuestos se ha puesto en vigor mientras los ciudadanos sufren económicamente, los valores de las propiedades se han derrumbado, proliferan las ejecuciones hipotecarias y el desempleo ha llegado casi al 13 por ciento en nuestro condado'', dijo Braman, quien ofreció el lunes una conferencia de prensa en su oficina junto al representante republicano de Miami Carlos López-Cantera.

El empresario dijo que está lanzando esta campaña para que "los ciudadanos de esta comunidad puedan finalmente hacer que se oigan sus voces''.

En una conferencia de prensa un poco más tarde en las instalaciones electorales del condado en el Doral, el alcalde Alvarez dijo que Braman tiene el derecho a comenzar el proceso para sacarlo de la oficina.

"Nunca he perdido el sueño por una elección. Al final, será el pueblo el que decida'', manifestó el alcalde.

Pero agregó que el esfuerzo porvocará una costosa distracción en momentos en que élsupervisa importantes proyectos.

"Con lo que estoy preocupado es con las operaciones del día a día del Condado Miami-Dade. Eso es lo que estaré haciendo'', dijo Alvarez, quien afirmó que la tasa de impuestos a la propiedad tuvo que aumentarse para proteger servicios vitales como los bomberos y la policía.

La acción para sacar al alcalde de su cargo refleja la cambiante fortuna política de alguien llevado en el 2004 hasta su cargo como un ex director de la policía empeñado en una reforma de sentido común.

Y ciertamente, en el 2007 los votantes respaldaron una petición de Alvarez para darle más poder, al pasar la oficina del administrador del condado y toda la burocracia de Miami-Dade bajo el control directo del alcalde. Esta acción fue apoyada por los votantes, en parte debido a que el concederle el poder a un solo líder, con un término limitado (es decir, Alvarez) se consideraba como la mejor forma de mejorar el gobierno del condado.

Pero al empeorarse la economía, Alvarez cayó bajo fuego.

En el 2009, el alcalde declaró que el gobierno "debe hacer más con menos'', pero entonces le dio aumentos salariales de dos dígitos a sus principales ayudantes.

Por otra parte, Alvarez defendió inicialmente a su jefe de gabinete (uno de los recompensados con aumentos de salario sobre la base de mayores responsabilidades) después que el Miami Herald informó que éste trabajaba en una consultoría privada en Panamá en el tiempo de su trabajo en el condado. Posteriormente destituyó a su ayudante en medio de crecientes críticas sobre el segundo trabajo.

Los críticos también se centraron en la decisión del condado de usar los fondos públicos para un nuevo estadio de béisbol de los Marlins de la Florida en la Pequeña Habana. El alcalde dijo que el estadio trae empleos a una economía que los necesita desesperadamente. Braman, en el centro de varios desafíos para controlar los gastos, perdió un esfuerzo en la corte para bloquear que el condado y el equipo construyeran el estadio.

El presupuesto de este año ha evolucionado hacia otro detonante político, al dividir a los partidarios y a los críticos.

Muchos grupos (desde la Asociación Benevolente de Policía del Condado Dade hasta la Coalición de Servicios Humanos) han defendido el presupuesto sobre la base de que protege servicios necesarios.

Pero otros han atacado el aumento en la tasa de impuestos que trae $178 millones en nuevos gravámenes, al elevar la factura de impuestos en casi un 60 por ciento a los propietarios que viven en su vivienda. El aumento de la tasa de impuestos obtuvo su aprobación mientras el condado apoyó por separado contratos laborales que garantizan aumentos salariales que les cuestan a los contribuyentes $132 millones en el próximo año fiscal.

"La gota que derramó la copa fue esta propuesta de aumento a los impuestos a la propiedad'', dijo López-Cantera. "El alcalde y el liderazgo del condado han perdido claramente el contacto con la realidad''.

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