Sur de la Florida

Ex jugadores de los Huracanes intentan revivir el jai alai

Los ex atletas de UM aprenden a jugar Jai-Alai

Magic City Casino ha reclutado a ex atletas de la Universidad de Miami para enseñarles a jugar Jai-Alai. Los atletas comenzaron a entrenar en febrero en el Jai Alai en North Miami.
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Magic City Casino ha reclutado a ex atletas de la Universidad de Miami para enseñarles a jugar Jai-Alai. Los atletas comenzaron a entrenar en febrero en el Jai Alai en North Miami.

Es un miércoles por la mañana y, uno por uno, rostros familiares de los Huracanes van entrando a un almacén en North Miami, cerca de la esquina de NE 150 St. y 19 Ave.

En este momento entra Kenny Kelly, ex quarterback de la Universidad de Miami y jugador de las Grandes Ligas de béisbol. Sigue luciendo tan atlético como en 1999, cuando lideró la Conferencia del Big East en pases. Las canas que tiene en la barba son la única pista de que es un hombre de 39 años con cuatro hijos.

Un momento, ¿quién es ese? Es Nate “The Great” Brooks, el carismático atleta de Liberty City que fue cornerback de UM entre 1994 y 1998, más recordado por anotar un touchdown ganador cuando faltaban 29 segundos de juego para derrotar a West Virginia en 1996. Brooks, quien jugó brevemente para los Patriotas de Nueva Inglaterra, tiene ahora 42 años. Se le ve un poco más pesado que cuando jugaba, el precio, dice, de tener varios camiones de venta de helado.

También está Tanard Davis, nacido en Coconut Grove, ex cornerback de UM y la NFL, quien ahora tiene 35 años, y está en mejor forma que nunca. Y Tony Gaiter, el veloz receptor de UM y la NFL, así como Les Bradley II, ex vallista, y Darryl Roque, antiguo lanzador de los Huracanes.

Estos antiguos jugadores de los Huracanes se han estado reuniendo en el almacén cinco días a la semana desde finales de enero, con sus cascos puestos y una misión seria: convertirse en juradores profesionales de jai alai.

Sí, jai alai.

Ahora casi extinto en Estados Unidos, el jai alai, la pelota vasca, fue enormemente popular en la costa este, especialmente en Miami, donde el frontón era conocido como “el Yankee Stadium del jai alai”. En su momento de mayor popularidad, en los años 1970 y principios de los 1980, multitudes de miles iban a beber, fumar puros y ver a sus juradores favoritos, con las cestas atadas a las manos, que lanzaban la pelota dura contra las paredes a velocidades de hasta 170 millas por hora.

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De izq. a der.: Los ex alumnos de UM Tony Gaiter, Tanard Davis, Nate ‘The Great’ Brooks, Kenny Kelly y Les Bradley II (sentado) durante un entrenamiento de Jai Alai, en una imagen del 8 de febrero del 2018. David Santiago dsantiago@miamiherald.com

Es parecido al racquetball, pero con acrobacias de lanzamiento y recepción de alta velocidad. Si usted nunca lo ha visto, a partir del 1 de julio tendrá la oportunidad.

Los propietarios de Magic City Casino han decidido eliminar las carreras de perros este verano y tratar de revivir el jai alai en un frontón más pequeño de lo normal que están construyendo en la sala de conciertos Stage 305 del casino.

En vez de importar jugadores experimentados desde el País Vasco en España —algo cada vez más difícil con normas de inmigración más estrictas— a Scott Savin, presidente ejecutivo del casino, y la familia Havenick, dueña de la instalación, se les ocurrió la idea de reclutar a antiguos atletas de UM, pensando que pueden atraer con rapidez nuevas multitudes a este deporte.

Un correo electrónico colectivo enviado el otoño pasado antiguos atletas de todos los deportes de UM los invitó participar en pruebas a principios de enero. A los seleccionados se les prometió un salario base modesto, demás de bonificaciones potenciales de una bolsa de $300,000 sobre la base de los resultados. Durante la temporada de cinco meses, un buen pelotari puede llegar a ganar $100,000.

Daniel Licciardi, director de Operaciones de Apuestas Mutuas del casino, ha estado involucrado cuatro décadas en el jai alai. Licciardi está supervisando el esfuerzo y los atletas son entrenados por Juan Ramón Arrasate, una leyenda del deporte, conocido simplemente como “Arra” su sus días de gloria.

“Cuando recibí el correo pensé que era una broma. ¿Puedo ganar esa cantidad de dinero jurando jai alai?’. Pero lo verifiqué y resultó que era oficial, así que me presenté. Hay una atmósfera como la de Huracanes, como si todos estuviéramos en los vestidores de la época. Tengo que ponerme en forma para poder presentar un buen espectáculo.

“Voy a esforzarme y a llevarme una buena parte de esa bonificación”.

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Tanard Davis, ex atleta de la Universidad de Miami, habla con Juan Ramón Arrasate, entrenador y antigua estrella del Jai Alai, durante un entrenamiento en Miami, en una imagen del 8 de febrero del 2018. David Santiago dsantiago@miamiherald.com

Brooks se graduó de UM y después del football estudió Administración de Empresas en Nova Southeastern. Ahora es dueño de varios camiones de helado, vende autos usados y ha sacado siete álbumes de rap, y escrito un libro de desarrollo personal. Su hijo mayor, Nate Jr, es el rapero llamado Lil Dred. Otro hijo, Marlin (que lleva el nombre de Marlin Barnes, antiguo compañero de equipo de Brooks en UM), es cornerback en la Universidad de Ohio. Su hijo menor, recibió una beca académica en FIU.

Brooks dijo que ha bajado 17 libras y tiene mucho respeto por el jai alai después de dos semanas de entrenamiento.

“Esto es difícil, muy difícil. Es un deporte profesional. Uno no se da cuenta hasta que sale a jugar y ve la rapidez con que los atletas se mueven. Pueden recibir y lanzar la bola mejor que yo. Hay que tener respeto por el deporte y los atletas. Ya ha empezado a correrse la voz de que estoy aquí y toda la comunidad va a venir y apostar por mi”.

Su única queja: “Ya prohibieron uno de mis movimientos, uno de revés, que me pareció completamente legal. Pero no quieren que venga y destroce esto. Pero te digo, tengo un movimiento de revés que es genial. Le dicen ‘la ambulancia’ porque, si lo hago voy a pegarle a alguien con la pelota”.

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Nate ‘The Great’ Brooks, antiguo atleta de UM, durante un entrenamiento de Jai Alai en Miami el 8 de febrero del 2018. David Santiago dsantiago@miamiherald.com

Kelly recuerda ir al jai alai con su abuelo en Tampa.

“Yo era muy pequeño, pero recuerdo la pelota rebotando en el frontón y ver a los pelotaris lanzando y caminando por las paredes”, dijo Kelly. “La idea de aprender un nuevo deporte y competir otra vez después de tantos años me intrigó. No podía decir que no”.

Kelly había estado de entrenador de football y pelota de escuela secundaria en la región de Tampa, y dirigía una academia de béisbol también. Pero echaba de menos la emoción de la competición. Al igual que Brooks, dice que el jai alai es mucho más difícil de lo que había imaginado.

“Lo comparo con el béisbol”, dijo Kelly. “Imagínese a alguien que nunca ha jugado pelota y de pronto se entrena para jugar profesional, en cinco meses. Lo más difícil es tener paciencia. No importa lo bien que lo quiera hacer uno, algunos días salimos a jugar y lucimos mal.

“Creo que para mi es más fácil porque jugué pelota y el béisbol es un deporte en que que uno, si es de los mejores, falla el 70 por ciento de las veces. Así las cosas, me tuve que acostumbrar. Aprender a jugar jai alai es lo mismo. Hay que tener paciencia. Todavía nos queda mucho por hacer”.

Cuando Davis vio el correo electrónico, se acordó de un anuncio de jai alai en la televisión cuando era niño, “El juego más veloz del mundo”, donde se veía a un pelotari saltando de la pared. Después de pasar por seis equipos de la NFL y la CFL entre el 2006 y el 2010, Davis dejó el football y se hizo policía en el Condado Gwinnett, en Georgia.

“Perdí la pasión para levantarme todos los días y darlo todo en algo que adoraba, pero que en ese momento sentía que no me estaba dando nada a cambio”, dijo Davis. “El football solamente me daba ansiedad, inestabilidad de mudarme de un lugar a otro todo el tiempo, no saber de dónde iba llegar el próximo cheque”.

Aunque disfrutó del trabajo policial, el deporte siguió siendo su gran amor. El football fue lo que le permitió alejarse de las calles de Coconut Grove, junto con su primo Frank Gore, estrella de la NFL, y Roscoe Parrish. “Las calles de Miami nos daban tres opciones: las drogas, el deporte o lo militar”, dijo. “Yo no quería meterme en las drogas. Le tenía miedo a las armas, así que me decidí por los deportes”.

Davis, quien asistió a la secundaria Southridge, siempre fue uno de los más rápidos. Corrió 40 yardas en 4.27 segundos en el Pro Day de la NFL en UM y en el 2003 ganó el sprint de 60 metros en el Campeonato del Big East, empatando el récord de Santana Moss. Su padre, Tim Smith, fue corredor por las Bahamas y compitió contra la leyenda Carl Lewis. Pero también “participó en el narcotráfico en los años 1980, para ganar dinero rápido”, dijo Tanard Davis. Su madre fue arrestada en el 2004 por traficar for heroína y cocaína, y estuvo en prisión hasta el 2009. Davis los ayudó a los dos a recuperarse y han rehecho su vida.

Davis dijo que está motivado por los errores de sus padres y está decidido a revivir su carrera de atleta profesional en el jai alai.

“El primer día que vine estaba muy frustrado”, dijo Davis. “Pensé que como atleta que jugó en UM y la NFL podía aprender esto rápido. Pero Arra me decía que tenía que tener paciencia, que tenía que entrenar el cuerpo para ajustarlo a este deporte. Mi meta es hacer una carrera”.

En sus días de gloria, Arra jugó con el legendario Joey, cuando las estrellas del jai alai eran reconocidas en las calles de Miami. Arra disfruta de entrenar a estos antiguos atletas de UM y por el momento mantiene sus expectativas bajo control.

“Creo que es una buena ida, cualquier cosa que promueva el deporte”, dijo. “Yo nunca en entrenado a nadie desde el principio, pero estos muchachos son grandes atletas y ya están jugando mucho mejor. No estoy seguro qué nivel tendrán en unos meses, pero tengo confianza en que podrán competir. Va a ser divertido”.

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