Sur de la Florida

No al revocatorio de Alvarez

Atribuyen a un gallego ilustre, gallego de verdad, la frase de “yo no estoy a favor, ni en contra, si no todo lo contrario”. Este juego de palabras expresa bien mi opinión sobre el referéndum revocatorio para sacar al alcalde del condado, Carlos Alvarez.

Yo creo que los partidarios del revocatorio nos han puesto a todos en una situación cargada de emociones y poco razonable.

No cabe duda que el alcalde Álvarez se ha buscado lo que le está pasando. Su gestión ha sido pobre, su desconexión del votante total, y su arrogancia considerable.

Eso explica que, según los partidarios del revocatorio, en tan sólo una semana se recogieran más de seis mil firmas notarizadas.

Estoy convencida de que durante el periodo electoral que comienza la semana entrante lograran reunir las 48 mil necesarias para poner la pregunta revocatoria en la boleta.

Yo no soy de los que escatiman escatiman criticas al alcalde. Pese a todo me parece que el problema que tanto nos altera a todos en el gobierno del condado no tiene nombre, ni apellido. Es un sistema obtuso, irreal e insensible que tiene que ser reformado de arriba abajo. Y Álvarez se ha convertido en la cara principal del problema, para muchos la ilusión es que sacando a Alvarez las cosas volverían a ser normales. Como nos dijo el ex alcalde de Miami Dade Alex Penelas cuando le preguntamos sobre la campaña del referéndum, ¨El pueblo busca un culpable, un símbolo para descargar su indignación”.

Álvarez es obviamente el pararrayos en esta tormenta política pero sacarlo del cargo no creo que sea la solución. Las c osas no van a mejorar porque en la alcaldía haya otra persona. Se necesitan cambios profundos en el sistema de gobierno del condado.

Un elemento clave, en mi opinión, sería establecer limites en el tiempo que los comisionados condales puedan ocupar el cargo. Otra propuesta imprescindible es la de definir exactamente la autoridad del alcalde a raíz de que los votantes aboliéramos la posición de administrador del condado como jefe de un sistema feudal.

También sería bueno adoptar un sistema de presupuesto mas claro que todos podamos entender. Algunos comisionados están proponiendo lo que le llaman un presupuesto por línea, donde cada gasto esta claramente delineado.

El Rey Sol de Francia Luis XIV decía con infinito egoísmo “Después de mí el diluvio.” La pregunta que todos nos debíamos de hacer después de deshogarnos en una petición por tumbar al alcalde es ¿Y después de Álvarez, qué? Por ahora nadie tiene respuesta.

En la situación tan difícil que estamos viviendo, prefiero que Álvarez continúe como alcalde. Mi prioridad no es sacarle del gobierno, si no pedirle que se desempeñe mejor. En estos tiempo donde lo que hace falta es que la administración ayude a crear mas trabajos y evitar que la gente pierda sus casas, dedicarse a pelar sobre si Alvarez tiene que irse es, simplemente, perder el tiempo. Por eso mi firma no va a estar entre las de los que pieden un revocatorio.

MATERVA CON FRITA

El libro Guiness de los record mundiales debería crear una nueva categoría porque esta semana, por primera vez, dos candidatos cubano americanos al congreso se enfrentaron en un debate en una estación de radio en español, la WQBA, otrora conocida como La Cubanísima, y durante una hora de debate no mencionaron ni una vez el tema de Cuba.

El intercambio entre el demócrata Joe García y el republicano David Rivera fue civilizado e informativo gracias, entre otras cosas, a la conducción del periodista Roberto Rodríguez Tejera.

Para Rivera fue un poco embarazoso el tener que reconocer que no había en efecto recibido el apoyo político del presidente colombiano Juan Manuel Santos para su aspiración congresional. Rivera admitió que sólo recibió una carta, como su oponente, por apoyar la aprobación del Tratado de Libre Comercio con Colombia. Ese es el único tema en el que están de acuerdo Rivera y García. En el resto hubo pelea.

El candidato demócrata explicó que cuando trajo a la Presidenta de la Cámara Nancy Pelosi a Miami aprovecho para presentarle a un grupo de Colombo-americanos que abogan por la aprobación del Tratado de Libre Comercio.

Después del debate el candidato demócrata tenía una cita nada más y nada menos con el Presidente Obama. García y Obama terminaron comiendo fritas en la calle ocho. Según García la idea de las fritas fue del Servicio Secreto, que sospecho tiene agentes cubano americanos que participan del culto miamense al colesterol.

Dice García que tras explicar a Obama lo que es una frita García también habló al mandatario sobre la Materva, un refresco de mate que en opinión de tantos cubano-americanos es “muchísimo mejor” que la Coca Cola.

Así que Obama salio rumbo a Washington con frita y Materva en mano.

VAYANSE A SOPLAR A OTRA PARTE

Confieso que uno de los inventos que detesto con más pasión es el soplador de hojas o ¨blower¨ que utilizan todos los jardineros del Sur de la Florida para torturar al prójimo. El ruido que producen es insoportable, contaminan el aire con la gasolina y para colmo solo mueven la basura y las hojas muertas de un patio a otro. Por eso cuando me enteré de que el comisionado de Coral Gables, Ralph Cabrera está patrocinando una ordenanza para prohibir el uso de los malditos aparatos en la ciudad en la que vivo me pareció una idea genial.

Pero pensándolo bien no hace falta que el gobierno local se meta aun mas en nuestras vidas, en este caso en nuestros jardines. Cada nueva regulación que prohíbe algo requiere más empleados del gobierno para supervisar su implementación. Eso viene con un costo económico y espiritual. Hace una semana conversaba con mi vecina que estaba llevando a cabo una venta de garaje. De repente un carro misterioso paso frente la casa con el chofer tomando fotos, aparentemente para verificar que tenía el debido permiso.

Me sentí mal, pensé que así se vivía en la Alemania Oriental, vigilada por la Stassi, o en Cuba hostigada por los Comités de Defensa de la Revolución. Aunque sigo odiando los sopladores creo que hay otras formas de resolver la molestia sin involucrar a las autoridades. Quizás podríamos pagarle más a los jardineros para que utilicen rastrillos en vez de “blowers.” Pero no hacen falta más leyes, ni más CDRs. Ya tenemos bastante intromisión gubernamental.

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