Sur de la Florida

‘Pronto los políticos se quedarán sin trabajo’. Piden acción en funeral de joven asesinada

Carmen Schentrup.
Carmen Schentrup.

Su familia había elegido la iglesia por su tamaño. Pero incluso la gran Iglesia Católica de San Andrés, en Coral Springs, no pudo albergar a los cientos de personas que asistieron al funeral de Carmen Schentrup, de 16 años, quien murió el 14 de febrero en la masacre de la escuela secundaria Marjory Stoneman Douglas.

Fuera de la iglesia, los autos repletaron terrenos vecinos, patios y calles. En el interior, a los dolientes vestidos de negro se les dificultaba encontrar asientos, algunos optaron por pararse en la parte posterior del santuario. Adolescentes con ojos enrojecidos se abrazaban en los pasillos mientras un órgano tocaba en el fondo.

Cuando el clero, el coro y la familia fueron hacia el altar, la multitud guardó silencio. El servicio episcopal fue sombrío, pero marcado por la política.

“Estamos agobiados, doblemente doloridos”, dijo el reverendo Mark Sims, rector de la Iglesia Episcopal St. Mary Magdalene , en Coral Springs, la parroquia de la familia.

Su comunidad quedó herida, dijo Sims, pero el dolor no será en vano.

“Hoy, lloramos. Mañana, descansamos. Pero luego, actuamos", dijo Sims. “Nos dirigimos a Tallahassee. Pronto los políticos y cabilderos se quedarán sin trabajo”.

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Un grupo de estudiantes se abrazan el martes 20 de febrero en la iglesia católica St. Andrew durante los funerales de Carmen Schentrup. Roberto Koltun rkoltun@miamiherald.com rkoltun@miamiherald.com

Cuando Sims se dirigió a la multitud, un retrato dibujado a mano de Carmen estaba sobre un soporte enmarcado con pliegues azules.

Sims describió el amor de Carmen por los vestidos negros, el lápiz labial rojo y las bolsas de color verde azulado. Recordó su amor por el piano y dijo cómo, cuando ella se apoderaba de una idea, irrumpía en su despacho y le explicaba, con naturalidad, cómo él iba a ayudar. La audiencia rió.

Los padres de Carmen, April y Philip Schentrup, no hablaron públicamente en el servicio. Ya se refirieron a Carmen en una declaración el domingo, donde recordaron el humor, la bondad y la fuerza de su hija.

“Cuando tenía 12 años, se sometió a una gran cirugía que provocó que cuatro varillas le sobresalieran de la pierna durante meses”, escribieron. “Sin embargo, no dejaba pasar una buena broma, y solía inventar historias divertidas sobre sus cicatrices, como cuando decía que las hizo corriendo con los toros".

“Ella todavía era una niña de corazón. Ella hacía tonterías, era juguetona y le gustaba abrazar. Extrañamos sus abrazos”, dijeron.

Además de sus padres, a Carmen le sobreviven su hermano mayor, Robert, su hermana menor, Evelyn, y varios primos, tías y tíos.

Al finalizar el servicio, los miembros de la familia guiaron el ataúd de Carmen fuera de la iglesia. Su madre se detuvo junto al coche fúnebre, con los ojos cerrados y una mano sobre el ataúd. Luego, los padres y hermanos de Carmen lanzaron tres palomas blancas al cielo.

Cuando desapareció la última paloma, docenas de estudiantes se dirigieron al estacionamiento y tomaron los autobuses con destino a Tallahassee. El miércoles se reunirán con el gobernador Rick Scott y otros políticos para abogar por la reforma de las armas.

En su sermón, Sims habló extensamente sobre el objetivo de Carmen de cambiar el mundo.

“Ella cuenta con todos nosotros para continuar las cosas donde las dejó”, dijo Sims.

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