Sur de la Florida

Policía allana la casa de los Barahona

Desde principios de diciembre, Jim Sheppard detectó un olor terrible que venía de la casa de al lado, donde Carmen y Jorge Barahona viviían con cuatro hijos adoptados. Olía a algo muerto.

Unas semanas después, los Sheppard identificaron un ligero olor a Pine Sol además de lo que describieron de olor a "rata muerta''.

El domingo 13 de febrero el olor a muerto desapareció, dijo Sheppard. Al día siguiente, Jorge Barahona fue encontrado sin sentido junto a la I-95 en West Palm Beach, con uno de sus hijos adoptivos, Véctor, en la cabina de la camioneta, en medio de convulsiones y quemaduras químicas, y la hermanza melliza de Víctor, Nubia, muerta dentro de una bolsa plástica en la cama del vehículo.

El miércoles, agentes de policía de dos condados descendieron sobre la casa de los Barahona en el oeste de Miami-Dade, donde con ayuda de picos, palas y perros entrenados en detectar cadáveres, registraron el patio. Una fuente policial le dijo a The Miami Herald que la búsqueda se inició después que un vecino no identificado informó a la policía que de la casa estuvo saliendo un olor nauseabundo durante varias semanas.

La búsqueda no reveló ninguna prueba significativa, agregó la fuente.

La policía fue vista cavando en el patio de la casa, donde levantaron la tapa de unos cuatro pies de diámetro de un contenedor de metal enterrado, que parecía ser un tanque séptico viejo.

Los agentes de Miami-Dade y West Palm Beach bloquearon el tráfico en la calle de la casa, en 11501 SW 47 Terrace, durante varias horas. Cuando concluyó la requisa varios detectives salieron de la vivienda con numerosas bolsas de basura negras.

Jorge Barahona sigue en la cacel del Condado Palm Beach sin derecho a fianza, acusado de intento de asesinato y agresión infantil con agravantes. Su esposa, Carmen, sigue libre mientras continúa la investigación de la muerte de Nubia y el abuso de su hermano Víctor.

En otros desarrollos el miércoles:

El médico que dirige el Equipo de Protección Infantil de Miami, Walter Lambert, le dijo a un juez que Víctor, de 10 años, estaba mejorando en la unidad de quemados del Hospital Jackson Memorial y puderan darle de alta el viernes.

"Está mejorando mucho’’, le dijo Lambert a la jueza de circuito Cindy Lederman, quien supervisa la custodia estatal de Víctor y sus dos hermanos adoptivos que están vivos.

Víctor y sus hermanos, una niña de 7 años y un varón de 11, necesitan urgentemente ir a un dentista. Autoridades de bienestar infantil le dijeron a Lederman que la niña necesita dos tratamientos de canal y dos extracciones y el varón un tratamiento de canal y una extracción. ‘‘Todos los niños tienen caries enormes'', le dijo Lambert al juez.

La niña, agregó, tendrá que ser anestesiada porque le tiene terror a los dentistas.

The Herald ha conocido que la evaluación psicológica del 2008 que allanó el camino para la adopción de Víctor y Nubia puede haber tenido errores graves. Una fuente declaró a este diario que al sicólogo de Miami que evaluó a los mellizos y a los Barahona nunca le dijeron que la pareja fue denunciada en tres ocasiones a las autoridades de bienestar infantil y que personal escolar y un voluntario había expresado preocupaciones sobre la capacidad del matrimonio para criar a los niños.

Al psicólogo se le pidió solamente que "evaluara [a la familia] para determinar si podía recibir a los menores.

Abogados del Departamento de Niños y Familias (DCF) defendieron la semana pasada en un tribunal su decisión de aprobar la adopción citando la ‘‘excelente'' evaluación psicológica del experto, así como un estudio del hogar de los Barahona, que fue igualmente positivo.

Reportes entregados por la Policía de Miami-Dade a este diario el miércoles indican que agentes fueron llamados a la casa de los Barahona 17 veces desde 1995 hasta la fecha. Uno fue sobre una llamada de Carmen Barahona a la policía en 1997, quien acusó a su ex esposo de acecharla --el hombre nu fue acusado-- y otra llamada el mismo años en que los Barahona acusaron a una ex novia de Jorge de hacer llamadas amenazadoras.

Desde lo ocurrido, Víctor vive con el hombre cuyos esfuerzos por salvarlo fueron trágicamente infructuosos: el guardían nombrado por el tribunal en el 2007 que alertó a los trabajdores sociales y a un juez que los niños no estaban seguros con los Barahona. La semana pasda, cuando Lambert presentó a Paul Neumann a Víctor, el menor lo reconoció de inmediato. Le pidió tarjetas de Pokemon y le dijo que echaba su escuela de menos.

Angela Smith-Mahy, administradora del Center for Family and Child Enrichment, una entidad privada que supervisa a los niños, dijo que que estaban en contacto con tíos de Victor en Texasa, quienes trataron infructuosamente durante años de adoptar a los niños, para determinar si Víctor puede ir a vivir con ellos.

"Hemos recibido mucho interés de personas que han abierto sus corazones'', le dijo SmithMahy a la jueza. "Queremos avanzar despacio''.

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