Sur de la Florida

Amigos y extraños despiden a Nubia Barahona

LIBRO DE condolencias y foto de Nubia Barahona en
la iglesia donde se celebró una misa.
LIBRO DE condolencias y foto de Nubia Barahona en la iglesia donde se celebró una misa.

El pequeño libro de condolencias a la entrada de la Iglesia Luterana St. Paul el domingo estaba lleno de palabras que indicaban que una niña estaba en un lugar mejor: "angel'', "amor'' y "cielo''.

Amigos, compañeros de escuela y gente de la comunidad se reunieron para despedir a Nubia Barahona, una niña de 10 años cuyo cadáver fue encontrado hace dos semanas en una bolsa plástica y rociado de sustancias químicas en una camioneta, y cuya muerte ha reavivado el debate sobre los servicios estatales de protección a menores. Dentro de la iglesia, unas 75 personas celebraron la corta vida de Nubia, lloraron su terrible muerte y fueron alentados a convertir su pena en acción.

"Como comunidad es natural que lloremos, que hablemos, que nos abracemos y que estemos tristes, que nos duela esto terrible que ha ocurrido'', dijo el pastor Alan Sielk, de la Iglesia Luterana St. Paul, en 10700 SW 56 Ave.

Sielk retó a la comunidad de Blue Lakes, en el oeste de Miami-Dade, a que no se limiten a llorar, sino que tomen medidas activas para evitar hechos similares en el futuro.

‘‘Nubia nos llama a la acción'', dijo.

Los miembros de la comunidad tuvieron que enfrentar el hecho de que se permitió que una niña sufriera numerosas tragedias en medio de un asentamiento de clase media.

La vida de Nubia comenzó trágicamente: ella y su hermano mellizo, Víctor, nacieron de una madre drogadicta y desamparada. Se ha informado que Nubia sufrió abuso sexual repetidamente a manos de su padre biológico antes de cumplir cinco años y fue colocada bajo la tutela del estado. La pareja que a final los adoptó, Jorge y Carmen Barahona, han sido acusados de abusar de ellos física y emocionalmente.

Varios maestros denunciaron al Departamento de Niños y Familias (DCF) que Nubia iba a la escuela con hambre, sucia y cansada. Jorge Barahona, dueño de la camioneta donde encontraron el cuerpo de Nubia, ha sido acusado de abuso con agravantes e intento de asesinato de su hermano Víctor, quien fue hallado en medio de convulsiones en la cabina del vehículo.

"Nubia fue traicionada por los que debían quererla más'', dijo Maria Saunders, vecina de Blue Lakes, durante el recordatorio.

Después de la misa, los asistentes de abrazaron, trataron de contener las lágrimas y hablaron de lo sucedido a la niña.

"Siempre nos preocupamos por Nubia'', dijo Lizzete Méndez-Balladares, quien asistió a la misa con su hija, amiga y compañera de escuela de Nubia. "[Nubia] le pedía comida a mi hija y a los maestros. Pero podíamos hacer muy poco porque era una menor. Hicimos lo que pudimos''.

Incluso muchos que no la conocieron fueron a expresar su luto.

"En las últimas semanas he tratado de ponerme en los zapatos de Nubia'', dijo Saunders, que no conocía a los Barahona pero se sintió obligada a asistir. "La llevo en mi corazón y en mi mente. Es parte de mí''.

Joanne Muñiz, presidenta de la Asociación de Padres y Maestros (PTA) cuando Nubia asistió a la primaria Blue Lakes, ayudó a organizar el recordatorio para celebrar la vida de una niña que tanto ella como su esposo sospechaban que necesitaba ayuda.

Hablando con los reporteros después del recordatorio, Muñiz expresó su desencanto con los administradores de la primaria Blue Lakes, donde los dos niños Barahona, dijo, "no recibieron la atención debida''. Muñiz agregó que se había indicado a los maestros que no asistieran al servicio.

Los padres adoptivos de los niños los sacaron de la escuela el año pasado.

Muñiz también pidió que se cambien las normas del DCF para evitar tragedias similares.

Parada junto a una foto de Nubia sonriendo, Muñiz trató de contener las lágrimas mientras leía un poema titulado Pequeños Angeles:

"Cuando un niño se va, los que quedamos atrás debemos darnos cuenta de que Dios los ama. No es fácil encontrar un angel''.

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