Sur de la Florida

La Cruz Roja continuará en Colombia

El jefe de la delegación de la Cruz Roja Internacional en Colombia, Jordi Raich, dijo que los servicios de asistencia humanitaria y social en ese país suramericano continuarán firmes con el propósito de proporcionar ayuda y protección a las víctimas de la violencia armada y las bandas criminales.

“Ese es el principal objetivo de la organización y es lo que venimos desarrollando por mucho tiempo en Colombia”, explicó Raich en una entrevista a El Nuevo Herald.

Raich recordó que la delegación de la Cruz Roja en territorio colombiano es una de las más importantes en todo el mundo por su tamaño y capacidad operativa. Cuentan con 13 oficinas a escala nacional y un personal de aproximadamente 500 expertos.

Agregó que el reto principal de la Cruz Roja apunta a priorizar los servicios en relación con las necesidades. En ese contexto se refirió al fenómeno de los “desplazados’ colombianos, personas o familias, incluso pueblos enteros, que deben abandonar temporal o permanentemente sus lugares de residencia por temor a la violencia.

“Hay desplazamientos por combates y amenazas que pueden ser masivos cuando hablamos de una comunidad completa”, comentó Raich. “La problemática es también grande en términos de minas caseras o artefactos explosivos que causan numerosas víctimas, a las que tenemos que ayudar”.

Raich dijo que la Cruz Roja puede acceder a las zonas más alejadas y rurales del país a pesar de los combates y el peligro que conlleva cualquier situación de inestabilidad.

“Tenemos los contactos con todas las partes, tal como está establecido”, puntualizó Raich.

La situación interna colombiana ha provocado más de cinco millones de víctimas, incluyendo 600,000 muertos, aproximadamente 15,000 desaparecidos y cuatro millones de desplazados, según cifras oficiales. La crisis incluye a las llamadas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN).

Actualmente, las FARC y el gobierno colombiano mantienen una ronda de conversaciones con el propósito de alcanzar un acuerdo de paz. Se realizan en La Habana desde el 19 de noviembre aunque comenzaron formalmente en Oslo, Noruega.

El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, ha dicho que el diálogo debe concluir en noviembre del 2013, como plazo máximo, un año después de su inicio. Es el cuarto intento desde la década de 1980 de concretar la paz para Colombia.

Una ofensiva militar respaldada por Estados Unidos en el 2000 redujo las filas de las FARC a unos 9,000 miembros y liquidó a varios altos comandantes. Sin embargo el gobierno colombiano ha acusado a las FARC de aprovecharse de un vasto refugio que les concedieron las fallidas negociaciones de paz de hace una década para cobrar fuerza militar y beneficiarse protegiendo el narcotráfico.

El líder de los negociadores del gobierno en el proceso de paz, Humberto de la Calle, instó recientemente a las FARC a aclarar abiertamente si tienen secuestrados en su poder. También exigió que respondan sobre las víctimas. Las FARC y las autoridades delinearon una agenda de seis puntos que incluye la atención de las víctimas tras medio siglo de conflicto armado interno.

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