Sur de la Florida

El Senado de EEUU pasa la reforma migratoria

En un histórico voto, el Senado de Estados Unidos aprobó el jueves por amplio margen un proyecto de ley que legalizaría a más de 11 millones de inmigrantes indocumentados que hayan llegado al país antes del 31 de diciembre del 2011, pero que les obligaría a esperar 10 años para solicitar residencia y tres años más para hacerse ciudadanos.

El voto de 68 senadores a favor y 32 en contra provocó celebraciones por parte de los indocumentados en todo el país, pero mayormente en las principales ciudades donde hay grandes concentraciones de inmigrantes tales como Miami, Los Angeles, Houston, Chicago y Nueva York.

Es la primera vez desde que se empezó a hablar de la reforma migratoria en el 2004 que el Senado aprueba una propuesta bipartidista, paso que alienta a los indocumentados porque piensan que con el apoyo de algunos republicanos eventualmente podrían convertirse en residentes legales y ciudadanos. Hasta ahora las diferentes propuestas que habían llegado al Senado habían sido derrotadas principalmente por razones partidistas.

Un total de 14 republicanos, incluyendo al senador Marco Rubio de la Florida, votaron a favor de la propuesta

“Me siento muy alegre, muy contento”, dijo Rafael Zaldaña, un hondureño -- ciego de nacimiento -- que cruzó la frontera hacia Arizona en 1998 y que desde entonces ha vivido en Miami donde ha ganado relativa fama como pianista y cantante de ritmos latinos. “Este voto es un paso adelante, y aunque quedan escollos en el camino la votación me llena de optimismo”.

La propuesta bipartidista, elaborada por ocho senadores incluyendo a Rubio, republicano cubanoamericano de West Miami, pasa ahora a la Cámara de Representantes donde su destino es incierto debido a que un gran número de legisladores conservadores se oponen vehementemente a cualquier tipo de legalización. El líder de la Cámara, el republicano John A. Boehner de Ohio, dijo el jueves poco antes de la votación que no tiene ninguna intención de que los congresistas en la Cámara voten por el proyecto que aprobó el Senado.

“La Cámara no va a debatir ni votar por cualquier cosa que pase el Senado”, Boehner dijo a los periodistas. “Nosotros vamos a elaborar nuestra propia propuesta”.

Aunque Boehner no dio detalles de tal propuesta, un grupo bipartidista que incluye al republicano cubanoamericano de Miami Mario Díaz-Balart, ha estado negociando sobre un posible proyecto de ley por varias semanas –pero no han llegado a un acuerdo final.

El jueves, después del voto en el Senado, Díaz-Balart –que por años ha apoyado la reforma migratoria– dijo que se sentía optimista por el voto del Senado y que seguirá trabajando en la redacción de una propuesta en la Cámara.

“Me siento alentado por las acciones del Senado en cuanto a la reforma migratoria”, señaló Diaz-Balart en un breve comunicado. “Necesitamos encontrar una verdadera y permanente solución al sistema de inmigración que no funciona. Esa solución debe asegurar la frontera, reforzar nuestra economía, hacer respetar la ley, modernizar nuestro sistema de visas y resolver el asunto de los millones de inmigrantes indocumentados que viven en las sombras. Por eso continuaré trabajando con mis colegas de la Cámara en la búsqueda de nuestro propio enfoque al problema, con buena fe y de forma bipartidista”.

Debido a la fuerte oposición en la Cámara a legalizar a los indocumentados, los expertos esperan que la propuesta que los congresistas están redactando sea mucho menos indulgente que la versión del Senado.

De cualquier forma, si la Cámara aprueba su propia propuesta, ésta eventualmente tendría que ir a una conferencia entre senadores y representantes donde se negociaría la versión final.

Para Rubio, la aprobación por el Senado de la propuesta que ayudó a redactar fue un triunfo agridulce.

Por una parte, el voto significa que el primer gran proyecto de ley en el que Rubio ha participado de forma prominente desde que llegó al Senado en el 2011, ha logrado salir adelante con amplio margen. Si llegara a convertirse en ley, daría aun mas prominencia al papel que Rubio está jugando y bien podría convertirlo en abanderado de la causa de convencer a los votantes hispanos de que tienen a un campeón en las filas republicanas.

Pero al mismo tiempo, Rubio ha hecho enfurecer a los líderes conservadores que otrora lo apoyaron y que ahora lo tildan de traidor o “colaboracionista” de los líderes demócratas que apoyan la reforma migratoria.

En un discurso ante el Senado y en una carta abierta a los conservadores el miércoles, Rubio explicó que apoya la reforma migratoria porque beneficia al país.

“Me involucre en este asunto por una sencilla razón: busque ser senador para tratar de arreglar las cosas que están haciendo daño a este país especial que es el nuestro. Y al final de cuentas, esto es lo que esto significa para mí -- tratar de arreglar un serio problema que encara el país”.

En su discurso del jueves, momentos antes de la votación, Rubio dijo que a pesar de la oposición de muchos, apoya la reforma migratoria porque tiene fe en los inmigrantes y sus contribuciones al engrandecimiento de la nación.

“Todavía somos la esperanza del mundo”, dijo Rubio. “Porque aquí, en Estados Unidos, los que antes no tenían esperanzas, les darán a sus hijos la vida que ellos una vez desearon para sí mismos. Aquí, en los Estados Unidos, las generaciones de sueños no realizados al fin se harán realidad. Yo apoyo esta reforma. No solamente porque creo en los inmigrantes, sino porque creo en Estados Unidos aún más”.

El presidente Barack Obama, que realiza un viaje por países africanos, también expresó su apoyo a la propuesta que aprobó el Senado, y en Coral Gables un representante de la administración federal dijo en una entrevista con El Nuevo Herald el jueves que la reforma migratoria haría mejorar la economía estadounidense.

“Hace unos días la Oficina del Presupuesto del Congreso emitió un estudio que dice que esta propuesta va a ser buena para la economía, porque reduciría el déficit por un trillón de dólares en 20 años, incrementaría nuestro producto interno bruto un 3.3 por ciento en los próximos 10 años y 5.4 por ciento en los siguientes 20 años”, declaró el subsecretario de Comercio Internacional, Francisco Sánchez.

Como está estructurada actualmente, la propuesta del Senado crearía un nuevo estatus migratorio llamado Inmigrante Provisional Registrado (RPI, por sus siglas en inglés) que se otorgaría a indocumentados que hubieran llegado al país antes del 31 de diciembre del 2011 y que no tengan antecedentes penales graves.

Además de la espera de 13 años para solicitar ciudadanía, la propuesta también obligaría a los inmigrantes RPI a pagar multas y cuotas por más de $2,000.

Artículos relacionados el Nuevo Herald

  Comentarios