Sur de la Florida

Cuestionan a alcalde de Doral por lujoso proyecto de sus hijos

Días después de que sus hijos vendieran todas sus acciones en una empresa inmobiliaria en Doral, el alcalde Luigi Boria se acercó al abogado municipal para preguntarle si al fin podría votar sobre un cambio de zonificación para desarrollar un proyecto de esa compañía.

Pero a pesar de esa transacción, los hijos de Boria no rompieron sus vínculos financieros con Juan Carlos Tovar, un ex cliente del alcalde que ahora encabeza el lujoso proyecto inmobiliario que se promueve entre familias adineradas en Venezuela.

A la vez que Alexander y María Lorena Boria vendieron sus acciones de Grand Floridian at Doral, LLC., a Tovar a fines de mayo, también le prestaron $3.6 millones a éste como parte de la negociación, según documentos públicos.

A eso se suma que el alcalde Boria, un millonario que inició su fortuna exportando equipos de informática a Venezuela, había dicho en varias oportunidades que él siempre se mantuvo ajeno al negocio de sus hijos en Doral, un tema por el cual fue duramente criticado durante su campaña electoral el año pasado. Sin embargo, a la luz de los hechos, Boria no contó todo lo que sabía.

Esta semana, durante una entrevista con El Nuevo Herald, por primera vez Boria admitió que el año pasado, y luego en mayo último, les regaló un total de $5 millones a sus hijos, dinero con el que estos adquirieron en sociedad con Tovar dos terrenos para desarrollar el proyecto.

Ante estas revelaciones, Boria se ha reafirmado en que no cometió ninguna falta en la toma de decisiones sobre el proyecto.

“Es más, yo no creo que mis hijos estaban obligados a vender porque estamos en un país capitalista”, dijo Boria, un inmigrante venezolano que invirtió cientos de miles de dólares en su campaña para la alcaldía de Doral. “Si aquí justamente el meollo del asunto es que la gente pueda invertir su dinero. Bueno, ellos lo hicieron voluntariamente, está bien”.

La Comisión de Etica del Condado Miami-Dade está investigando el caso. Mientras tanto, el proyecto de Grand Floridian se encuentra frenado a la espera de que el Concejo de Doral decida sobre un cambio de zonificación en una parcela que recientemente fue incorporada al terreno de 17 acres.

Tovar consideró que el cuestionamiento del proyecto tiene motivaciones políticas.

“Nosotros no somos políticos”, dijo Tovar en un correo electrónico enviado desde Venezuela. “Justo huimos de nuestro país por la gran tensión política que se vive en Venezuela, ha sido un agravio para nosotros pasar por toda esta situación en Doral, nunca hemos buscado ningún favoritismo en nuestras inversiones”.

Familia empresarial

Miembro de una familia empresarial venezolana dedicada a las industrias textil, hotelera, informática y de construcción, Tovar detalló que en los últimos años su grupo familiar ha invertido de $15 millones a $20 millones en propiedades de alquiler en el sur de la Florida.

Además, Tovar ha sido cliente de The Wise Computer, la distribuidora de equipos de cómputo de Boria. Registros municipales indican que Tovar donó $500 a la campaña de Boria para la alcaldía el año pasado.

Meses antes de los comicios, Tovar y los hijos de Boria crearon la empresa Grand Floridian, el 14 de mayo del 2012. Una semana después, Luigi Boria le regaló a sus hijos un total de $3 millones.

Inmediatamente después, la empresa compró 12 acres en la avenida 107 del noroeste, a la altura de la calle 68, una zona pantanosa —próxima a un basurero—, que ha empezado a ser urbanizada.

Desde hace años, ese terreno tenía la calificación municipal para la construcción de un reparto residencial, pero cayó bajo ejecución hipotecaria junto con otra parcela en Homestead. De acuerdo con una entrevista que Alexander Boria ofreció en noviembre, Grand Floridian pagó $6 millones por esas propiedades.

Este año, el alcalde Boria le hizo otro regalo millonario a sus hijos. Tras vender su lujoso apartamento en Miami Beach por $3.6 millones en abril, Boria les regaló un total de $2 millones.

Luego en mayo, los hijos de Boria y Tovar compraron una parcela contigua al terreno en Doral. El costo: $4 millones en efectivo.

Boria insistió en que no tuvo nada que ver con los negocios de sus hijos.

“Lo que ellos hicieron con el dinero ya es problema de ellos, era su dinero”, dijo el alcalde, que en años previos les ha regalado unos $13,000 a sus hijos. “Una vez que yo se los regalo a ellos, ya es dinero de ellos”.

El proyecto original de Grand Floridian planteaba construir 41 casas unifamiliares de lujo. Con la adquisición de la parcela contigua, los hijos de Boria y Tovar ampliaron el proyecto a 66 viviendas, pero necesitaban un cambio de zonificación.

El Concejo había aprobado ese cambio en primera lectura en febrero. Durante esa votación el alcalde se recusó para evitar un posible conflicto de interés.

Críticas al proyecto

En los meses siguientes la entonces vicealcaldesa Sandra Ruiz empezó a criticar el proyecto por razones técnicas. Boria pronto la destituyó, alegando que ella estaba extorsionándolo para que la Ciudad contratara a un estudio de abogados. El enfrentamiento llevó al quiebre de la alianza política que Boria y Ruiz habían establecido desde la campaña municipal.

Mientras tanto, otras concejales expresaron sus dudas sobre el proyecto. En privado, cuestionaron cómo los funcionarios municipales se asegurarían de que el proyecto no recibiera tratamiento preferencial. El propuesto cambio de zonificación fue diferido por meses.

Luego, de manera sorpresiva, a finales de mayo Boria le dijo al entonces abogado municipal Joe Jiménez que sus hijos Alexander y María Lorena habían vendido su parte de Grand Floridian.

“Me preguntó, ‘¿Ahora que mi hijo ya no es dueño puedo votar?’ ”, recordó Jiménez, quien abandonó su cargo como abogado municipal para trabajar en Miami Beach días después. Nunca le dio una opinión legal al alcalde sobre el asunto.

Boria enfatizó que desconoce los detalles de la venta de las acciones de sus hijos en Grand Floridian.

Por su parte, Tovar expresó su malestar debido a que el proyecto inmobiliario “estaba siendo puesto en peligro” por la elección de Boria en la alcaldía.

“Es por esto que decido comprar para el mejor interés del proyecto”, dijo Tovar. “Ahora esperemos que le permita a la comisión examinar profesionalmente los méritos del desarrollo apartando el problema político del que no tengo nada que ver”.

Alexander Boria sostuvo que vendieron su participación en la inmobiliaria “porque consideramos que la propuesta de compra fue atractiva”.

Tanto él como Tovar rehusaron precisar el precio de la venta, aunque Tovar aseguró que no se agregó el valor del proyecto al terreno.

De acuerdo con Alexander Boria, el préstamo por $3.6 millones que hizo junto a su hermana a Tovar era parte de esta transacción. Este préstamo personal fue registrado en la Corte Civil de Miami-Dade.

“Juan Carlos Tovar pidió un préstamo (personal a corto plazo) garantizado por varias propiedades de renta, evitando vínculos financieros con Grand Floridian”, escribió Alexander Boria en un correo electrónico a El Nuevo Herald.

Tovar no respondió a preguntas sobre quién pagó por la contratación de cuatro cabilderos, además de las firmas de arquitectura y publicidad que han promovido el lujoso proyecto, que ahora se llama IVI Doral. El proyecto se anuncia en revistas distribuidas en viajes aéreos en Venezuela y ofrece un número de teléfono en ese país para recibir reservaciones por las casas de $1 millón a $2 millones.

La publicidad incluye anuncios en los paraderos de autobús en Doral con la lema “El 99 por ciento nunca vivirá tan bien”.

Al igual que sus colegas, la concejal Ana María Rodríguez ha dicho que no tiene objeciones sobre el proyecto en sí. Sin embargo quiere esperar hasta que concluya la investigación de la Comisión de Etica para emitir su voto.

“Lo que me preocupa son las posibles implicaciones éticas, y si el alcalde o su familia se van a beneficiar directamente con este proyecto”, dijo Rodríguez. “Como funcionarios electos, no debemos aprovecharnos económicamente de los negocios por los cuales estamos votando”.

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