Sur de la Florida

Con respecto a Cuba, Joe García se distancia de los congresistas de Miami

El congresista Joe García debió elegir entre dos mundos.

En un extremo del distrito de García, un aliado persuadió a otros comisionados de la ciudad de Cayo Hueso de que pasarán de manera unánime una resolución invitando a los diplomáticos cubanos al Instituto de San Carlos —un lugar emblemático en Duval Street impregnado de historia cubana y de las tensiones entre los exiliados y el régimen de Castro.

La resolución de Cayo Hueso fue recibida con indignación por parte de algunos cerca del extremo norte del distrito de García, en Miami-Dade. Sus dos colegas cubanoamericanos y otro miembro de la Cámara de Representantes, redactaron una carta en donde instaban al Departamento de Estado de EEUU a bloquear la visita de los diplomáticos desde Washington este domingo.

García no firmó.

Los diplomáticos cancelaron la visita en medio de la controversia.

Pero ahora persisten interrogantes sobre la buena voluntad de García con los exiliados y, más allá sobre la dirección de la política estadounidense con respecto a Cuba, en virtud de los cambios políticos y demográficos del sur de la Florida.

La controversia de la visita a San Carlos representa la segunda vez en dos semanas que García se distancia de modo ostensible del resto de la delegación cubanoamericana. El lunes, el Miami Herald reportó que García se convirtió en el único miembro de la delegación que abogó por que se realizaran pruebas clínicas en Estados Unidos para un tratamiento para la diabetes desarrollado en un instituto del régimen cubano.

“Joe García se encuentra en una encrucijada. Estamos en una encrucijada”, dijo Rafael Peñalver, un líder exiliado quien está a la cabeza del Instituto Juan Carlos y quien lideró la oposición a la visita de los diplomáticos cubanos.

“Tenemos que decidir, y él tiene que decidir si vamos a abogar por una Cuba abierta, con cambios cosméticos por parte de un régimen represivo que usa al pueblo cubano como esclavo para los intereses de unos pocos negocios”, dijo Peñalver. “¿O vamos a mantener la presión para exista una Cuba libre sin el régimen de Castro y con verdadera libertad para el pueblo cubano?”.

Pero García se opuso a la noción de que la visita de los diplomáticos cubanos ayudaría al régimen.

Citando conversaciones con el Departamento de Estado, García dijo que permitir la visita a Cayo Hueso conllevaría a la “reciprocidad”: se les permitiría a los diplomáticos de la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana que viajaran más por Cuba, donde podrían ayudar a disidentes oprimidos por el régimen de Castro .

“Estoy dispuesto a apostar que nadie se convertirá en comunista en Cayo Hueso. Pero sí creo que los disidentes en Cuba necesitan ayuda”, dijo García.

“Estas personas no tienen sustento”, señaló García. “Están literalmente viviendo en la punta del régimen más opresivo del hemisferio”.

García también rechazó las insinuaciones por parte de sus críticos de que él es débil en lo que se refiere a Cuba. El 30 de abril escribió una carta al Departamento de Estado en donde solicitaba que Cuba permaneciera en la lista de estados designados como patrocinantes de terrorismo. Y en una carta escrita el 19 de septiembre, se unió a otros tres miembros cubanoamericanos de la Cámara de Representantes para plantear su inquietud por la participación del régimen cubano en la venta de objetos de arte en una feria del arte en Houston.

Pero las discrepancias con respecto a las pruebas clínicas y al viaje a San Carlos demuestran que la posición de García con respecto a Cuba tiene mayores matices que la de cualquier otro miembro cubanoamericano de la Cámara de Representantes oriundo del área de Miami: el ex representante de Miami Lincoln Díaz-Balart y los actuales representantes Mario Díaz-Balart e Ileana Ros-Lehtinen. Esta última representó a Cayo Hueso hasta que el distrito fue redistribuido, lo que conllevó al enfrentamiento electoral entre el representante David Rivera y García. Joe García ganó las elecciones del 2012 en una contienda en la que se negó a cortejar el voto de los exiliados de la manera en que lo había hecho Rivera.

Las políticas partidistas explican parte de la estrategia. El voto de los exiliados tiene a ser aquel de personas mayores con una inclinación más republicana.

García es un demócrata y, de acuerdo a sus aliados, obtiene más apoyo de parte de los hispanos no cubanos, cubanos más jóvenes y nuevos inmigrantes cubanoamericanos, muchos de los cuales ven el régimen de Castro como menos tóxico en comparación con aquellos que huyeron del país poco después de la revolución de 1959.

Luego de enfrentarse sin éxito a Díaz-Balart en las elecciones de otro distrito en el 2008, García hizo de Cuba uno de sus temas centrales, mostrando una foto de campaña oficial en donde aparecía con la bandera estadounidense de Old Glory en frente y con una bandera cubana en el fondo.

En el nuevo distrito que incorporaba a los Cayos de Florida, García pudo postularse por un asiento que incluya a votantes que estaban mucho más inclinados a oponerse al embargo o a apoyar viajes a Cuba, que otros en Miami.

Una señal de ese apoyo: la resolución aprobada unánimemente —introducida por el Comisionado de la ciudad de Cayo Hueso Tony Yaniz, un aliado de García— en la que se invitaba a los diplomáticos al Instituto San Carlos y al Cementerio Histórico Cubano.

“La historia y la cultura de Cayo Hueso está mucho más relacionada con La Habana que con Miami”, dijo Yaniz. “Estamos intentando reavivar esa parte de nuestra relación. Aquí no hay ninguna conspiración comunista secreta. Esto es historia”.

No todos en la isla estuvieron complacidos. Y cuando Yaniz llamó a Peñalver, quien vive en Coral Gables, la conversación se volvió acalorada.

“Esto es un insulto”, Peñalver le dijo.

Ambos hombres nacieron en La Habana y vinieron a Estados Unidos con una diferencia de menos de un año, el uno del otro, en los años 60.

San Carlos es “tierra sagrada para el pueblo cubano, sus ideales representan todo lo que el régimen opone”, dijo Peñalver, quien recordó que el padre de la independencia cubana, José Martí, dio un discurso de unidad desde ese balcón el 3 de enero de 1892.

Cien años después, gracias a los esfuerzos de Peñalver y otros, San Carlos fue reabierto y salvado del deterioro.

Dos años más tarde, en 1994, las tensiones escalaron cuando un grupo alineado con Fidel Castro ocupó el edificio. Un exiliado, Armando Alejandre, respondió rompiendo la puerta de vidrio con un mazo. Peñalver, quien es abogado y prefirió la protesta pacífica, prevaleció en la corte al recuperar el control del instituto.

En 1996, aviones cubanos derribaron a Alejandre y a otros tres del grupo Hermanos al Rescate cuando intentaban ayudar a balseros que buscaban escapar de Cuba. El ataque a los aviones no armados en aguas internacionales, rápidamente conllevó a la aprobación de restricciones más fuertes a través de la Ley Helms-Burton y a la condena a prisión en el 2001 de cinco espías. García, quien entonces era el director de la Fundación Nacional Cubanoamericana, exigió que se acusara formalmente a Castro.

De acuerdo a Peñalver, los familiares de Alejandre y de las otras víctimas de Castro, habrían protestado si los diplomáticos cubanos hubiesen venido a San Carlos. Al explotar la controversia, García persuadió a Yaniz de visitar San Carlos.

Yaniz aplaudió a García por no unirse a Ros-Lehtinen, Díaz-Balart y al representante demócrata de Nueva Jersey Albio Sires cuando éstos firmaron una carta el 3 de octubre en protesta por la visita de los diplomáticos. Según Yaniz, García mostró valentía al apoyar los esfuerzos para pedirle al Departamento del Tesoro que aprobara las pruebas clínicas para los tratamientos contra la diabetes desarrollados en Cuba.

Los líderes exiliados, afirman que es una promesa charlatana por parte del régimen. “Si es un engaño, van a desperdiciar millones de dólares en Estados Unidos”, señaló García. “Si funciona, podría prevenir hasta 70,000 amputaciones al año”.

Este esfuerzo está siendo promulgado por el ex representante Demócrata Bill Delahunt, quien es amigo de García.

De acuerdo a Mauricio Claver-Carone, García “permitió que su amigo Delahunt lo hiciera caminar por la plancha”. Claver-Carone dirige el Comité de Acción Política (o PAC en inglés) U.S.-Cuba Democracy, un grupo en contra del régimen cubano. Este comité se opuso a la elección de García en 2012, pero ha hecho las paces con él desde entonces.

“No hay duda de que estoy molesto con él por esto”, dijo Claver-Carone. “Joe no hizo la debida diligencia del caso y se aprovecharon de él”.

Tanto Claver-Carone como Peñalver creen que la oposición del sur de la Florida al régimen cubano continua siendo fuerte. El régimen aún es represivo. Pero ha lanzado una campaña de relaciones públicas a gran escala para parecer más tolerante, afirmaron ambos. El cambio de actitudes ha sido notorio: el presidente Obama estuvo cerca de ganar el otrora confiable voto republicano de los cubanoamericanos. En el 2012, Obama ganó cinco de los nueve asientos de la Cámara de Representantes del estado republicano en Miami-Dade normalmente asociados con los cubanoamericanos, muchos de los cuales aprecian que Obama haya relajado las restricciones de viaje y envío de dinero a Cuba. Más cubanoamericanos están viajando a la isla —en muchos casos, más de una vez— para ver a sus familiares en visitas anuales que podrían alcanzar un total de 500,000.

Yaniz, quien se graduó de Jackson Senior High School en 1968 antes de mudarse a Cayo Hueso, dijo que vio una marcada señal de cambio dos años atrás durante una visita al restaurante Versailles: un comensal que usaba una camiseta roja con la imagen del revolucionario castrista Ché Guevara.

“Nadie dijo nada”, relató Yaniz. “En mis tiempos, creciendo en Miami, lo hubiesen matado”.

Y según Yaniz, hace años, un congresista de Miami no se hubiese atrevido a apoyar nada que no fuera la política más rígida contra el [régimen] de Cuba

Sin embargo, García dijo que él habría actuado de la misma manera: “Esto no se trata de política”.

¿Ha cambiado entonces la política?

García no ofreció una respuesta.

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