Sur de la Florida

Cárceles de Miami-Dade rechazarán pedidos de ICE contra indocumentados

Las cárceles del Condado Miami-Dade rechazarán a partir de ahora las solicitudes de las autoridades migratorias de retener a inmigrantes indocumentados que hayan sido arrestados por manejar sin licencia u otros delitos menores.

El cambio de política fue anunciado el miércoles durante una conferencia de prensa en el edificio del gobierno condal en downtown Miami por Sally Heyman, la comisionada que patrocinó la resolución que hizo posible la modificación.

“Hoy es un buen día para hacer que la justicia sea más equitativa en el Condado Miami-Dade,” declaró Heyman. “Vamos a darle publicidad a nuestra resolución no solo en todo el estado de la Florida sino también entre nuestros amigos en Texas, Arizona, California y otras partes, para que sigan el ejemplo”.

Según activistas que defienden los derechos de los inmigrantes, Miami-Dade se convierte así en el primer condado en el estado en adoptar la política que autoriza a los administradores de cárceles condales a ignorar peticiones de la Policía de Inmigración y Aduanas (ICE) de no dejar salir bajo fianza a extranjeros sin papeles que han sido arrestados por delitos menores y no tienen antecedentes penales graves. Miami-Dade, sin embargo, sigue el ejemplo de otros condados y municipalidades en otras partes del país.

Jonathan Fried, director ejecutivo del grupo activista WeCount! de Homestead, dijo que anteriormente se han adoptado políticas similares en Seattle, San Francisco, Nueva Orleans, Newark, Chicago, Nueva York y Washington D.C.

Aunque la nueva política envía un fuerte mensaje a ICE de que Miami-Dade no aceptará más como obligación sus peticiones de retención o detainers, en realidad la resolución meramente formaliza una práctica que ya existía.

El 15 de julio último, el abogado condal Robert Cuevas dictaminó que las cárceles condales no estaban obligadas a acatar las peticiones de retención de ICE porque estas eran solo solicitudes y no órdenes o directivas.

Por otra parte, ICE instauró una nueva política en diciembre del 2012 bajo la cual la agencia no emitiría más detainers contra extranjeros arrestados por infracciones de tráfico o delitos menores.

Luego de la conferencia de prensa, ICE emitió un comunicado reafirmando su política de emitir detainers solo contra delincuentes peligrosos.

“La identificación y expulsión de delincuentes son las más altas prioridades de ICE”, indicó el comunicado. “El gobierno federal tiene la potestad de delinear estas prioridades y expide detainers contra personas arrestadas por cargos criminales para asegurarse de que delincuentes extranjeros peligrosos, así como otros individuos con casos prioritarios, no sean liberados en nuestras comunidades por prisiones y cárceles”.

La resolución de Heyman, que también fue patrocinada por el comisionado Jean Monestime, fue aprobada unánimemente el 3 de diciembre y entró en vigor 10 días más tarde.

Fue publicitada el miércoles para coincidir con el Día Internacional del Inmigrante, fecha reservada por la Organización de Naciones Unidas para señalar las contribuciones de la migración internacional, que ha crecido dramáticamente en los últimos años. Actualmente se estima que hay 232 millones de personas que viven en países donde no nacieron.

La resolución de Heyman y Monestime fue preparada en respuesta a protestas de activistas que defienden los derechos de los inmigrantes y que argumentaban que las cárceles condales retenían a todo extranjero arrestado, aun pagando fianza, si ICE solicitaba que no fueran liberados porque no tenían papeles.

En miles de casos, estos indocumentados habían sido detenidos simplemente por manejar sin licencia o con licencia vencida. No podían renovar u obtener licencia por no tener estatus migratorio y en muchos casos terminaban siendo deportados.

Eso fue lo que le pasó a Andrés Jiménez, guatemalteco de 37 años, al que la policía en Homestead detuvo en el 2011 por conducir con una licencia vencida.

Fue transportado a una cárcel del condado donde fue identificado por las autoridades de inmigración, que pidieron no saliera bajo fianza. Después fue deportado.

Su esposa, Lucia Quiej, cuyos cinco hijos nacieron en el sur de la Florida, no pudo contener las lágrimas en la conferencia de prensa al contar la historia del arresto y deportación de su marido.

“Soy madre de cinco niños nacidos en Estados Unidos”, dijo Quiej entre sollozos. “El padre de mis hijos fue deportado y mis propios hijos sufren, lloran por su padre”.

Recordó que una vez uno de sus hijos de pronto preguntó por su padre “y yo le dije ‘hijo, tu papá ya lo van a deportar. Mejor olvidalo’. Así empezó el sufrimiento de mis hijos”.

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