Sur de la Florida

Cadena perpetua por el asesinato del fundador de Miami Subs

Anthony “Little Tony” Ferrari fue sentenciado el jueves a cadena perpetua sin la posibilidad de libertad condicional por ayudar a orquestar el homicidio al estilo de la mafia, de un conocido comerciante que era dueño de una flota de barcos de apuestas y que fundara la cadena de restaurantes Miami Subs.

Un jurado esta semana recomendó que no se impusiera la pena de muerte a Ferrari, de 56 años, por el homicidio a balazos de Konstaninos “Gus” Boulis, antiguo dueño de SunCruz Casinos. La jueza del Circuito, Ilona Holmes, dijo el jueves que no se impondría en contra de la recomendación, y que los fiscales no lo solicitaron.

“Tengo poca discreción”, dijo Holmes. Así fue Sin embargo la jueza le agregó otros 30 años a la condena por conspiración para cometer homicidio. Los testimonios del juicio muestran que Ferrari y Anthony “Big Tony” Moscatiello conspiraron para hacer que la mafia asesinara a Boulis mediante un asesino a sueldo en una batalla por el control de la flota de SunCruz. Los testigos testificaron que Moscatiello tenía vínculos con la familia criminal de Nueva York de los Gambino.

Moscatiello, de 75 años, enfrentaba juicio junto a Ferrari pero se le concedió una anulación de juicio cuando su abogado se enfermó. Volverá a juicio en algún momento del 2014 y se espera que la fiscalia vuelva a solicitar la pena de muerte. Moscatiello se ha declarado inocente y se encuentra libre bajo fianza.

Un tercer individuo acusado del homicidio, James Pudgy Fiorillo, se declaró culpable de conspiración para cometer homicidio y testificó para la fiscalia a cambio de una sentencia menos severa. Fiorillo admitió que había vigilado a Boulis y que se había deshecho del arma, pero insistió en que no estuvo directamente involucrado.

Ferrari, quien testificó en su propia defensa que no conspiró para asesinar a Boulis, no habló mucho el jueves durante la breve audiencia, excepto para agradecerle a Holmes su tiempo. La hermana de Boulis, Mersina Boulis, dijo en una declaración leída por uno de los fiscales que la convicción de Ferrari y su condena, son un primer paso para recuperarse de “esta trágica pérdida”.

“Se le extraña muchísimo todos los días”, dijo ella en su declaración. “El era y es un ejemplo del sueño americano”.

La conspiración para el asesinato se desencadenó pocos meses después de que Boulis, de 51 años vendiera la flota SunCruz al empresario neoyorquino Adam Kidan y al cabildero de Washington Jack Abramoff. Kidan involucró a Moscatiello y a Ferrari, dándoles contratos lucrativos con los barcos de apuestas. Los contratos se vieron amenazados cuando Boulis dejó claro que quería recuperar el control.

Boulis fue baleado de muerte en su carro en una calle de downtown de Fort Lauderdale el 6 de febrero del 2001 por un asesino de la mafia. Los testigos aseguran que quien aprieto el gatillo, John “J.J.” Gurino, fue asesinado más adelante en una disputa con el dueño de una tienda de exquisiteces de Boca Ratón.

Kidan testificó que tanto Moscatiello como Ferrari le confesaron que habían conspirado para cometer el asesinato. Kidan y Abramoff se declararon culpables de fraude en la compra por $147.5 millones de la flota SunCruz y cumplieron condenas en una prisión federal pero nunca fueron implicados en el asesinato de Boulis.

Abramoff también fue una figura principal en un caso de tráfico de influencias de Washington que resultó en cargos en contra de 21 personas por corrupción, incluido el otrora Representante republicano de Estados Unidos, Bob Ney, de Ohio.

La historia fue adaptada al cine en una película del 2010, Casino Jack, protagonizada por Kevin Spacey en el papel de Abramoff, y parte de la cual se centró en el asesinato de Boulis.

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