Sur de la Florida

Wish Book: Mujer con cáncer necesita ayuda para seguir criando a siete niños que fueron abandonados

Todas las semanas, Mellissa McDougle dobla 35 conjuntos de ropa y los coloca en gavetas de ropa cuidadosamente etiquetadas encima de una cómoda verde oscura.

Es una semana escolar llena de ropas para sus niños —sus siete sobrinos nietos que ella cría junto con su esposo William McDougle en su casa de Fort Lauderdale, en donde han vivido por 20 años.

Los niños duermen todos en dos literas junto a la cómoda en uno de los dormitorios, donde una franja de la pared cerca de la puerta lleva el nombre de la familia escrito en colores sobre una pizarra.

Es una lucha intentar que la vida se desarrolle con normalidad para la familia Williams (el apellido de los niños), que se ha mantenido unida durante los últimos cuatro años en medio de la turbulencia. Cuando los padres de los niños los abandonaron, Mellissa y William se los llevaron para su casa.

“Esa fue la forma en que me criaron”, dijo William. “Se tiene que cuidar a la familia”.

Eso incluye la familia ampliada. El año pasado ellos recibieron en su casa a Darryl Ross, un hombre de 35 años con parálisis cerebral que Mellissa ayudó a cuidar cuando trabajaba a tiempo completo como asistente de enfermera graduada. Después que la abuela de Ross murió, él se unió a los McDougles.

Ambos trabajaban a tiempo completo mientras cuidaban a los niños sin la asistencia de una ayudante, hasta que Mellissa tuvo que dejar su trabajo en julio mientras hacía frente a otro giro inesperado en su vida. Recientemente comenzó una quimioterapia para tratarse un cáncer de seno que le aflige.

Pero si le preguntas a Mellissa, ella no tiene mucho tiempo para mortificarse por nada. Mientras William trabaja en el mantenimiento de un campo de golf, ella se ocupa del trajín diario. Está el correr para llevar a tiempo a todos a la escuela. Hacer montones de tareas. Ir a la iglesia todos los domingos. Asegurarse que los niños tengan actividades recreativas en el momento adecuado.

“Es mucho”, dijo ella mientras sonreía una noche reciente al mirar a los niños ver la televisión. “Pero está bien, porque es para su bienestar”.

Un poco después, ella metía a los más jóvenes en un corral para que terminaran su tarea antes del estricto tiempo de ir a la cama a las 8 p.m. Ella fácilmente recita de un tirón los deberes de los niños mientras toma un jarro de plástico lleno de lápices afilados.

“Tú tienes la lectura, y tú tienes matemáticas”, le dice Mellissa a los más jóvenes. “Y es martes, así que tienen que hacer sus oraciones”.

Es una tarde normal en la familia Williams, la cual podría recibir un poco de ayuda en esta temporada de festivades.

Kathy Sobczak, una administradora de casos en Broward Health, ha ayudado a la familia a obtener beneficios para familias sustitutas: situaciones en que los parientes de los padres cuidan a sus niños.

Ella nominó a la familia para el Wish Book de este año del Miami Herald/El Nuevo Herald después de conocerla en agosto y reconocer el espíritu de Mellissa.

“Nunca se queja”, dijo Sobczak. “(Tiene una actitud) tan positiva”.

Aunque no son de los que piden mucha ayuda —ellos se pasaron tres años sin recibir servicios sociales como cupones de alimentos o el Medicaid mientras trabajaban para apoyar a la familia— Mellissa y William podrían beneficiarse de tener a alguien que los ayudara en la casa con las tareas básicas de la familia y darles algún respiro. Ellos tienen problemas financieros, lo que les hace difícil darle este año regalos de Navidad a los niños, como juegos para los mayores o muñecas Baby Alive para las más jóvenes.

Ellos estarían agradecidos de recibir cualquier tipo de donación, sea una tarjeta de regalo, ropa o comida.

Mellissa dice que más que todo, le gustaría darle más espacio a sus niños en su casa.

“Ojalá pudiera darles otra habitación en la casa”, añadió.

Sobczak dijo que notó que la mayor de los niños Williams, Tammeria, de 15 años, se ha convertido en una segunda madre para sus seis hermanos. Mellissa llama una “bendición” a la tranquila y educada adolescente que la ayuda a cocinar y con las tareas.

La niña, que quiere un conjunto de maquillaje para Navidades, se siente responsable de cuidar a su familia.

“Soy la hermana mayor”, dijo Tammeria. “Así que es también mi problema”.

Los intereses de los niños van desde los de Tracy, que tiene 10 años y quiere ser un pediatra, a los de Travis, de 14, a quien le gusta dibujar y podría estudiar arquitectura. Terrell, de 13 años, se ve como un futuro basquetbolista.

Incluso con la gama de edades y personalidades, los niños Williams son muy unidos. Ellos juegan, estudian y rezan juntos. Algunas mañanas, Mellissa se los encuentra a todos los siete en una cama.

Para ellos, la fe es clave.

“Dios es bueno”, dijo Tiara, de 9 años.

“Siempre”, dijo la niña más pequeña de todos, Tekyrah, de 6.

En los pocos momentos que tiene Mellissa para descansar, a ella le gusta leer. Algunas veces se va al baño para perderse en las novelas románticas de Sihouette.

“Me relajan y me calman”, dijo.

Pero con un poco de descanso, ella sigue adelante. La debilidad por el tratamiento no la aparta de ser una madre ocupada, despertándose antes del amanecer para comenzar sus largos días.

Y ella tiene grandes sueños para sus niños.

“Mi sueño es que todos vayan al college”, dijo.

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