Sur de la Florida

Donante de Cuba llega a Miami para salvar la vida de su hermana

Damay Ortega Reyes, la paciente cubana que espera un trasplante de médula de su hermana para recuperarse de una leucemia, pudo reencontrarse con ella el lunes por la noche, un día antes de Navidad y después de unas dos horas de espera y casi un mes de incertidumbre sobre si las autoridades estadounidenses le concederían el visado para viajar a Miami.

Damay, de 43 años, y su hermana Alina se abrazaron emocionadas a la salida del área de arribos del pasillo D del aeropuerto.

“Es el mejor regalo de la vida”, dijo Alina Ortega, a quien el 3 de diciembre la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana (USINT) le había denegado una visa de visitante para venir a Miami, pero cuya solicitud fue aprobada de emergencia la semana pasada después de que el caso trascendiera a los medios y la congresista Ileana Rosh-Lehtinen interviniera.

Alina agradeció a quienes la ayudaron para que pudiera volar a Estados Unidos y servir como donante para la hermana pequeña de la familia.

“Me monté llorando en el avión de la emoción y cuando vi aquí el arbolito de Navidad, me agarró a llorar otra vez”, dijo Alina.

Alina contó que sus padres no saben que Damay Ortega tiene leucemia porque son mayores. Su padre tiene la enfermedad de Parkinson, y ella les dijo que venía a Miami porque tenía anemia.

“Ella se va a sanar y ellos van a saber la verdad”, dijo Alina.

Damay, cansada y casi sin palabras, también daba las gracias sin despegarse de su hermana.

Damay había llegado al aeropuerto antes de las 5:30 de la tarde, cuando estaba previsto que aterrizara el avión tras un retraso inicial. Por la mañana se había hecho unas pruebas en el hospital.

“Ahora me siento demasiado nerviosa”, dijo mientras esperaba acompañada de su esposo, Deiby Cánovas, su hijo de 11 años y otros familiares.

Recordó que emigró a Estados Unidos hace seis años y medio, y que ahora vive con su esposo y su hijo en casa de una cuñada, porque no pueden pagar la renta de un apartamento, después de que tuviera que dejar su trabajo como limpiadora de un edificio.

Pasadas las seis de la tarde, Alina llamó a Damay para decirle que ya estaba en el aeropuerto, y Damay se abrazó a su cuñada, Tami Cánovas.

Pero el abrazo con su hermana tuvo que esperar hasta casi las 7:30 de la noche.

Damay señaló que fue hospitalizada en julio en el hospital de Hialeah, y que posteriormente fue tratada en el Jackson Memorial y el Centro del Cáncer Sylvester de la Universidad de Miami. Cuando le diagnosticaron leucemia, todos sus hermanos se hicieron las pruebas de compatibilidad y sólo Alina resultó como donante con compatibilidad plena, dijo Damay. El resto de sus hermanos dieron porcentajes de compatibilidad mucho más bajos.

Además, Damay señaló que los médicos le dijeron que la enfermedad era agresiva, y querían que el donante fuera un hermano.

“Esa es la única oportunidad que yo tengo de hacerme un trasplante de médula ósea”, señaló.

El 29 de noviembre Alina pidió la visa para venir a Miami, que fue denegada el 3 de diciembre, justo cuando Damay comenzó sus tratamiento mensual de quimioterapia.

La USINT rechazó la solicitud aunque Alina presentó una carta del oncólogo de su hermana en el Centro del Cáncer Sylvester de la Universidad de Miami y un documento que mostraba que ella era una donante adecuada.

Funcionarios de la USINT le dieron a la enfermera desempleada de la población de Artemisa, al suroeste de La Habana, una carta que decía que “no fue capaz de demostrar que el propósito de su viaje a Estados Unidos es consistente con la clasificación de la visa de no inmigrante que Ud. solicitó”.

Pero el pasado miércoles, la representante Ros-Lehtinen emitió un comunicado en el que dijo que funcionarios en la Sección de Intereses habían acordado dar marcha atrás a la decisión después de que ella los contactó.

“Es una alegría la noticia de la aprobación de la visa de no-inmigrante de Alina Ortega”, dijo entonces Ros-Lehtinen. La familia de Damay “tendrá ahora más esperanza en el futuro de poder presenciar cómo una esposa, madre y hermana ve a sus hijos crecer y envejecer junto a su esposo”.

Ahora Damay espera que el trasplante se realice a principios de enero, después de que su hermana se haga las pruebas necesarias y reciba el tratamiento que le permita donar su médula. Damay estima que su hermana se quedará durante tres meses.

“Vamos a ver cómo sale todo”, dijo Damay, quien afirmó que tiene un 80 por ciento de posibilidades de sobrevivir a su enfermedad. “Si Dios me ha ayudado hasta aquí, espero que todo me salga bien”.

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