Sur de la Florida

Wish Book: Joven de Hialeah necesita ayuda para pagar tratamiento de leucemia

Evert Rubio abrió los ojos una mañana y sintió que su cuerpo estaba paralizado. El joven hondureño de 25 años intentó moverse, pero no lo logró. Apenas pudo gritar llamando a su madre para que lo ayudara.

“Después de ir a tres hospitales locales en Miami finalmente fue en el hospital Baptist que me diagnosticaron con leucemia”, dijo Rubio que ha estado sufriendo de la enfermedad por más de un año. “Al principio fue difícil de aceptar”.

Los médicos que lo atendieron inicialmente pensaban que Rubio podría estar sufriendo de ciática, una condición que causa dolor y otros síntomas similares a los de Rubio. Luego de conseguir el diagnóstico correcto, Rubio comenzó a recuperar la movilidad de su cuerpo y a recibir quimioterapia.

Pero el joven Rubio tenía otros planes y sueños más allá de la movilidad y aunque antes de ser diagnosticado con leucemia linfoblástica aguda (A.L.L por sus siglas en inglés), un cáncer en la sangre que afecta a los linfocitos, Rubio, que trabajaba en la construcción, siempre soñó de ir a la universidad y convertirse en policía.

Un sueño pausado por las complicaciones de su enfermedad y los efectos secundarios de la quimioterapia que le causaban un cansancio abrumador por el cual había semanas en las que Rubio se dormía el lunes y se despertaba el miércoles.

Por esa razón le fue imposible ir a la escuela o seguir trabajando y manteniendo a Triana, su hija de cuatro años.

“Antes Triana iba al daycare pero ahora mientras mi novia trabaja medio tiempo en una cafetería soy yo el que la cuida”, explica Rubio.

Triana es una niña muy risueña y de momento agarra una hoja de papel blanco y hace un pequeño avión. Lo lanza por el jardín detrás del pequeño apartamento en el que vive con sus padres y dice “Mira papi, ¡un avión! Lo voy a hacer volar”.

Rubio mira a la niña y también sonríe.

“¿Sabes que hay 79 tipos de leucemia?”, pregunta y continúa “pero quiero ser alguien y hacer algo con mi vida ...quiero regresar a la escuela”.

“¡Yo quiero una princesa!,” interrumpe Triana.

Rubio se ríe una vez más. “Pero Triana pórtate bien”.

Rubio debe recibir tratamiento para monitorear el estado de su sangre una vez a la semana por los próximos tres años. Al principio el programa Medicaid cubría el costo de la quimioterapia y de sus chequeos médicos, pero ahora la paga Rubio de su bolsillo con dinero que recibe del programa de discapacidad del gobierno.

“El cheque del programa de discapacidad ayuda pero no es del tamaño de las cuentas médicas. Tengo que encontrar una manera de seguir pagando para después poder salir adelante”, explica el joven.

Por ahora Rubio está en remisión pero los doctores le avisan que debe de seguir con el tratamiento médico porque con el tipo de cáncer del cual sufre hay que tener muchas precauciones.

“Tengo que seguir yendo al médico para asegurarme que el cáncer no haya regresado”, dijo Rubio. “Y para poder hacer eso desafortunadamente se necesita dinero”.

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