Sur de la Florida

Mujer atacada por osa relata cómo casi perdió la vida

Susan Chalfant disfrutaba de un paseo con sus perros en su retirado vecindario del condado Seminole, cuando de repente fue atacada por un oso negro.

Una osa “extremadamente protectora” — una bestia de unas 275 libras con tres oseznos y escaso miedo a los seres humanos – le mordió la cara durante el aterrador ataque hace un mes, concluyeron funcionarios de la flora y la fauna en un informe dado a conocer el martes.

Chalfant, de 54 años, recibió varias mordidas del animal en la cara, la cabeza y el cuello, en su subdivisión cercada junto a Markham Woods Road el 2 de diciembre, en el ataque más agresivo de un oso a un ser humano en la historia de la Florida.

“Ese oso estaba tratando de matarme, no se me quitaba de encima”, dijo Chalfant en un comunicado.

El informe de la Comisión de Conservación de la Flora y la Fauna de la Florida brinda nuevos detalles sobre sus heridas, las cuales sólo habían sido descritas antes como heridas en la cabeza, pero sin dar detalles.

Investigadores concluyeron que Chalfant no hizo nada para provocar intencionalmente a la osa, pero que el animal pudo haber interpretado a la mujer como una amenaza para sus tres oseznos.

Pero, como la osa estaba tan familiarizada con los seres humanos, “No podemos descartar por completo un ataque depredador”, escribieron los investigadores.

Chalfant fue atacada frente a su casa en la subdivisión de Wingfield North junto a Markham Woods Road mientras paseaba a sus dos perros esa noche.

Sus lesiones graves llevaron a que se atrapara a seis osos, a dos de los cuales se les aplicó la eutanasia, y una familia de tres que fueron luego reubicados a un hogar temporal, en un área fuera del acceso público en Busch Gardens, Tampa.

La mayor de esos tres osos atacó a Chalfant.

Chalfant no permitió que los funcionarios de la flora y la fauna fotografiaran sus heridas, pero los mismos describieron “laceraciones profundas en el rostro y la cabeza” que parecían causadas por los dientes de un oso.

En su relato de lo ocurrido esa noche, Chalfant dijo que la osa le salió de los arbustos, pero no llegó a donde ella estaba en English Ivy Court .

Investigadores notaron que Chalfant “está al tanto del peligro de los osos” y produjo una serie de chasquidos antes de salir de su casa a eso de las 8 p.m. para alertar a la fauna que estaba afuera. Pero el crepúsculo es el momento favorito de los osos para salir en busca de comida.

Sus esfuerzos tuvieron escaso efecto en la osa, la cual empezó a gruñir y la embistió mientras Chalfant, según contó, se mantuvo firme.

Ella siguió las recomendaciones de los funcionarios de la flora y la fauna de agrandarse por medio de alzar los brazos, y la osa empezó a retroceder.

Cuando Chalfant se volvió para irse a su casa, la osa dio un rodeo, la interceptó y la derribó al suelo. Ella se levantó, pero la osa volvió a empujarla al suelo.

Chalfant dijo que ella se defendió cuando la osa empezó a morderla y sacudirla, según el informe. Dijo a los funcionarios de la flora y la fauna que ella usó las manos y trató de golpearla y sacarle los ojos a la osa.

Chalfant dijo que la osa estaba centrada en ella, no en sus dos perros.

En ningún momento, dijo, el animal trató de advertirle con un siseo o un chasquido de las mandíbulas que Chalfant estaba demasiado cerca.

La osa dejó libre a Chalfant luego de lo que se describió como un “prolongado ataque” y huyó a casa de un vecino.

Durante la entrevista, a la víctima le subió la presión sanguínea y no dijo más a los investigadores sobre lo ocurrido aquella noche.

Sus perros huyeron y no fueron atacados.

Entre los demás detalles del informe, funcionarios de la flora y la fauna reconstruyeron el ataque en base a las descripciones de Chalfant, tomaron fotos de las huellas de las patas de la osa e incluyeron los resultados de pruebas de ADN. Investigadores siguieron un rastro de sangre a la escena del ataque y pusieron trampas allí durante más de una semana.

El código postal en que Chalfant fue agredida cuenta con el mayor número de quejas sobre conflictos entre osos y seres humanos, según investigaciones hechas por el Sentinel. La mayoría no tiene que ver con ataques a seres humanos, dijo la agencia.

El barrio está al borde de la cuenca del Río Wekiva, que históricamente ha servido de hogar a la población de osos negros de la Florida, que está volviendo a crecer. La especie estuvo a punto de extinguirse en la década de 1970 a consecuencia de la caza y la pérdida de su hábitat.

La abundancia de fuentes de alimento, tanto naturales como no naturales, hace que los osos sean vistos con frecuencia en las comunidades del condado Seminole, cuyos habitantes aprenden a convivir con los enormes mamíferos. Se crean conflictos cuando los osos consumen basura y asocian a los seres humanos con el alimento.

Tras el ataque, funcionarios de la flora y la fauna mataron a dos de los osos que capturaron en sus trampas, una medida que atrajo críticas del público y de los defensores de los animales.

Los funcionarios de la flora y la fauna no estaban seguros de si iban a encontrar pruebas satisfactorias de ADN, de modo que decidieron considerar sospechosos a todos los “osos adultos solitarios”, según el informe.

Los dos osos a los que se les aplicó la eutanasia caían dentro de esa categoría y se correspondían con la descripción dada del atacante.

Material genético encontrado en la chaqueta de Chalfant fue enviado a una compañía canadiense que se especializa en pruebas de ADN de animales salvajes. Los resultados probaron que la hembra adulta con los cachorros que fue atrapada el 98 de diciembre era la agresora.

Luego de que los oseznos sean destetados en Busch Gardens, la madre será llevada a otro centro para pasar el resto de su vida en cautiverio.

Los oseznos serán devueltos a la naturaleza.

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