Sur de la Florida

Martínez: el innombrable de Hialeah

Iram Pereira, empleada de mantenimiento de la Ciudad de Hialeah, borra el nombre del ex alcalde Raúl Martínez del edificio municipal.
Iram Pereira, empleada de mantenimiento de la Ciudad de Hialeah, borra el nombre del ex alcalde Raúl Martínez del edificio municipal. EL NUEVO HERALD

Las placas de bronce y rótulos con los nombres del ex alcalde de Hialeah Raúl Martínez, de su esposa Angela, y del ex senador Roberto Casas, fueron desmontados de tres propiedades municipales el jueves, en medio de los aplausos de varios ex empleados y residentes críticos de esas figuras políticas.

La medida se ejecutó dos días después de que el Concejo de Hialeah aprobara con el voto unánime de sus siete miembros un pedido del alcalde Carlos Hernández para eliminar dichos nombres.

“Creo que él [Martínez] hizo muchas cosas en la ciudad y eso no se le puede quitar”, dijo la presidenta del Concejo de Hialeah, Isis García-Martínez, quien presenció el retiro de la placa de Martínez del edificio del 501 de Palm Avenue. “Pero también hubo muchas injusticias a través de los años, víctimas de excesos que hoy están aquí, otras que no. Le puedo decir que me he tropezado con muchas personas que han sufrido de ese legado, de esos excesos”.

También se borró el nombre de la esposa de Martínez, Angela, de un edificio de apartamentos para ancianos en el 692 de la calle 2 del oeste, y del ex senador Roberto Casas, de un parque de dos acres próximo al límite con Hialeah Gardens.

La drástica medida no ha sido aplicada a la escuela municipal City of Hialeah Educational Academy, administrada por la compañía Académica, la cual fue bautizada en homenaje al ex gobernador Jeb Bush. La escuela está ubicada en la calle 26 del oeste y la avenida 76 del oeste, contigua al parque Carl F. Slade.

Hernández no dio entrevistas para dar su versión sobre este tema. Tan sólo permaneció en su despacho del cuarto piso del ayuntamiento mientras abajo se desmontaba la placa de Martínez.

La revancha

Provisto de una espátula, el ex empleado municipal Simplicio Calero subió a una escalera para borrar parte del rótulo de Raúl Martínez ubicado en la parte superior de la puerta de acceso principal al ayuntamiento frente a una decena de reporteros de diversos medios hispanos que llegaron a cubrir el acto a las 11 a.m.

“Martínez me castigó a fines de los 70 por el simple hecho de apoyar a un rival político de él, [el ex concejal] Herman Echevarría”, dijo Calero, de 73 años. “Sólo por eso, y a pesar de yo ser carpintero, me mandó a abrir una zanja con pico y pala, en un parque [...] poco después me caí y no me quedó otra que renunciar. Lo que se hizo conmigo fue una cobardía, una injusticia”.

El jueves, Martínez dijo en una breve entrevista telefónica con El Nuevo Herald, que Calero había sido suspendido luego de lanzar un tanque de cinco galones de pintura mientras se edificaba Villa Aida, un complejo de apartamentos de ancianos de bajos recursos ubicado frente a la sede del ayuntamiento.

“Recuerdo que él [Calero] había protagonizado un incidente contra Vicente Rodríguez [actual director del Departamento de Construcción de Hialeah], y por eso decidí suspenderlo”, dijo Martínez.

Durante 24 años como alcalde y otros cuatro como concejal, Martínez impulsó numerosas obras de infraestructura pública como una moderna red de parques municipales, sistemas de drenajes que solucionaron el constante estancamiento de agua por las intensas lluvias, el desarrollo de calles y edificios y centros de recreación para ancianos de bajos recursos, entre otras obras que transformaron a Hialeah.

Figura polémica

Pero Martínez también es recordado por muchos como una autoridad polémica que en 1991 enfrentó un juicio por corrupción que lo llevó a la destitución de su cargo. Sin embargo, apeló ante los tribunales y tres años después retornó a la alcaldía.

Hernández ha rechazado en todo momento que la medida se tratara de una revancha política contra Martínez.

Tanto Hernández como Martínez formaban parte de un mismo núcleo político creado por este último. Incluso el nombre de Hernández, un ex comandante de la policía de Hialeah, figuraba en la placa que el jueves fue arrancada de cuajo. La placa fue colocada en el 2006 como homenaje a Martínez, y con cuyo nombre quedó bautizada la sede del ayuntamiento.

Ocho años después, la historia daría un vuelco radical.

Luisa Pérez, una residente de Hialeah que el jueves acudió al ayuntamiento, dijo que Hernández había apoyado de buena fe el bautizo del edificio con el nombre de Martínez, pero para ella los presuntos abusos de Martínez habían sido demasiados.

“En aquel momento no tenía toda la presión que tiene Carlos Hernández ahora”, dijo Pérez. “Son muchos los abusos de Raúl Martínez, hablando y diciendo cosas del alcalde. El [Hernández] está haciendo un buen trabajo en la ciudad de Hialeah”.

Otros residentes de Hialeah criticaron la eliminación del nombre y expresaron su apoyo a Martínez.

“A los mas jóvenes parece que se les olvidó que Raúl Martínez hizo Hialeah”, declaró Berta Ulloa afuera del restaurante Maruchis el jueves. “Yo estoy de acuerdo con que no pongan nombres de personas vivas de ahora en adelante, pero no en eliminar un nombre que ya está y que reconoce el legado de alguien importante en esta Ciudad”.

La campaña del 2011

En el 2008, cuando Martínez aspiró al Congreso, Hernández le dio su respaldo público en momentos en que otras figuras políticas marcaron distancia, entre ellos el entonces alcalde Julio Robaina.

Sin embargo, en el 2011, cuando Hernández aspiraba a la alcaldía de Hialeah para culminar el mandato de Robaina -quien aspiró sin éxito a la alcaldía condal-, Martínez anunció su deseo de regresar al cargo.

De acuerdo con Martínez, su aspiración estaba motivada por lo que calificó como una pésima administración del gobierno municipal de Hialeah. Desde el 2008, la Ciudad había implementado una política de eficiencia que condujo al progresivo recorte de los servicios de parques, bibliotecas y de las sedes policiales, entre otros.

La campaña electoral entre Hernández y Martínez profundizó aún más las diferencias políticas y personales entre ambos. Pero el resultado en las urnas fue adverso para Martínez. En noviembre de ese año, Hernández se impuso en segunda vuelta con el 60.89 por ciento de los votos, y consolidó su poder en Hialeah.

Las reacciones

Varios analistas políticos han expresado diferentes puntos de vista sobre la controversial medida en Hialeah.

El abogado y analista político de asuntos de gobierno municipal en Miami-Dade, Jorge Luis López, dijo que resultaba fuera de lo común que el Concejo de Hialeah haya optado por eliminar el nombre de Raúl Martínez.

“Es normal que los municipios puedan reconsiderar sus prácticas, sus decisiones y legislar para prohibir que no se les dé nombres de personas vivas a propiedades municipales, como se acaba de hacer en Doral”, dijo López, quien además se desempeña como cabildero. “Pero lo que resulta extraordinario es que le hayan quitado el nombre al edificio del ayuntamiento”.

Alex Penelas, ex alcalde condal y consultor político de la cadena Univision, socio informativo de El Nuevo Herald, ha dicho que la ordenanza que limita bautizar nuevas propiedades municipales es acertada.

“Creo que la ordenanza de Hialeah, que también se ha dado en Doral, es una medida correcta”, señaló Penelas, con cuyo nombre fue bautizada una calle del norte del Condado. “Pero tampoco estoy a favor de la eliminación de aquellas que ya están bautizadas”.

El locutor radial Matías Farías aseguró que Martínez no asumió su condición de retiro de la política y por el contrario arremetió contra una nueva generación de políticos en Hialeah.

“Después de unos años de retirarse, Raúl Martínez nunca se acostumbró a que ya no era más el alcalde de Hialeah”, dijo Farías. “Empezó a criticar a una serie de personas, al alcalde, a los concejales, diciendo que ninguno tiene opinión propia. Como si él fuera un cacique regañando a unos niños de kindergarden”.

Para Roberto Rodríguez-Tejera, periodista especializado en política local y conductor del programa Prohibido Callarse, de CNN-Latino, la medida de Hernández era una evidente muestra de revancha política contra Martínez.

“Esta acción ha llevado a la política local a unos de sus puntos más bajos y lamentables”, dijo Rodríguez-Tejera. “Tomar esta represalia evidencia la falta de seguridad en sí mismo del alcalde”.

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