Sur de la Florida

Pulso con sindicatos de Miami-Dade vuelve al punto muerto

Los comisionados del Condado Miami-Dade insistieron el jueves en que querían resolver — de alguna manera— una disputa contractual con sindicatos, en un asunto que ha sido sometido a voto una y otra vez.

En lugar de eso, acabaron exactamente en el mismo sitio en el que habían empezado.

Los comisionados votaron una vez más a favor de eliminar una impopular contribución al seguro de salud que requiere que la mayoría de los empleados del Condado y el Jackson Health System que renuncien al 5 por ciento de su sueldo base. La votación fue de 8-5, al igual que el mes pasado.

Y, una vez más, el alcalde Carlos Giménez se comprometió a vetar la decisión.

“No tienen ni que preguntármelo”, dijo el alcalde a una reportera del Miami Herald tan pronto como terminó la reunión, abriendo las manos.

Se necesitaban nueve votos para que la votación fuera a prueba de veto, pero nadie cambió su posición respecto a la sesión del 5 de diciembre.

Votaron a favor los comisionados Bruno Barreiro, José “Pepe” Díaz, Audrey Edmonson, Barbara Jordan, Jean Monestime, Dennis Moss, Javier Souto y Xavier Suárez. Votaron en contra la presidenta Rebeca Sosa, la vicepresidenta Lynda Bell y los comisionados Esteban “Steve” Bovo, Sally Heyman y Juan C. Zapata.

La comisión parecía preparada para llegar a un acuerdo. Luego de más de dos horas de presentaciones por parte de líderes sindicales, Díaz, Monestime y Suárez dijeron que ellos simpatizaban con su punto de vista, pero que no podían imaginar votar de nuevo a favor de restaurar el sueldo completo de los empleados, sabiendo que el alcalde estaría esperando pluma en mano para vetar su decisión.

En dos ocasiones, los comisionados citaron la definición de locura: hacer lo mismo una y otra vez y esperar que el resultado sea diferente.

“La gente de este condado va a pensar que no estamos bien de la cabeza”, dijo Suárez, sugiriendo que la disfunción en el Ayuntamiento del Condado podía muy bien compararse a la del terrorífico coco de los gobiernos, Washington, D.C.

Pero antes de que nadie pudiera solicitar formalmente una votación para un compromiso potencial, Jordan hizo un llamado a eliminar la contribución al seguro de salud a partir del próximo cheque de pago, aun cuando hubiera que recurrir a los fondos de reserva del Condado.

Jordan dijo que las alternativas que Giménez había propuesto y que los sindicatos habían rechazado durante las últimas dos semanas, en particular la de rebajar los sueldos de los empleados para aumentar la cantidad de dinero neto que reciben, eran “insinceras”.

“Yo opino que a esta comisión, honestamente, se la han echado a los leones”, dijo.

La presidenta Sosa argumentó que aprobar la propuesta de Jordan, la cual requeriría encontrar este año $56 millones en el presupuesto operativo del Condado de $4,400 millones, sería irresponsable. Monestime señaló que probablemente no habría suficientes votos en la comisión para conseguir una mayoría a prueba de veto.

Pero Jordan no retiró su moción, y ninguno de los comisionados que han abogado por los sindicatos querían aparecer en el acta como que estaban votando en su contra. Seis comisionados enfrentan reelección en agosto.

Heyman y Sosa han sido objeto de protestas por su voto anterior en contra de los sindicatos, con cientos de chancletas multicolores de goma llegando a sus oficinas por correo ( flip-flops, que en inglés aluden a la gente que cambia constantemente de posición), así como cartas anónimas a los políticos de sus distritos, animándolos a que se postulen en contra de los titulares.

La Oficina Local 1991 del Sindicato Internacional de Trabajadores de Servicio, que representa a médicos, enfermeros y otros profesionales del Jackson, pareció responsabilizarse por esas maniobras, promoviéndolas en su propio sitio en la internet.

La reunión del jueves terminó abruptamente a la 1:45 p.m., mucho más temprano de lo que se esperaba. Más de un comisionado pareció frustrado, pero también contento de irse a casa.

“¿Estamos en la película ‘Atrapados en el tiempo’, reviviendo una y otra vez el mismo día, o son ideas que yo me hago?”, bromeó poco antes desde el podio John Rivera, presidente del sindicato de policías (PBA).

PBA y otros sindicatos han sostenido que es ilegal que Giménez dé su veto a las decisiones en impasse de la comisión, ya que se supone que sea la misma la que sirva de árbitro entre la administración y los sindicatos. Una agencia estatal falló en contra del PBA, el cual presentó una apelación ante un tribunal de Tallahassee.

Si el objetivo de la votación del jueves era presionar al alcalde para que cediera, Giménez dejó en claro después de la reunión que él no considera que su administración esté siendo poco razonable.

“Yo no voy a cambiar mi posición”, dijo a los reporteros.

El jefe del gobierno municipal dijo que se sentía decepcionado por los comisionados, quienes habían acordado el año pasado mantener fija la tasa del impuesto a la propiedad, pero ahora quieren encontrar el dinero para pagar a los trabajadores.

“Yo tengo la fuerza de carácter necesaria para decir: ‘No, esto es lo correcto’ ”.

A pesar de su votación sobre la tasa de impuestos, sin embargo, la mayoría de los comisionados han dicho que lo correcto debería haber sido eliminar la contribución al seguro de salud el 1 de enero como tocaba, cuatro años después de que los líderes sindicales aceptaron la concesión para ayudar al Condado en momentos difíciles para sus finanzas.

Extender la contribución daña la credibilidad del Condado para la próxima vez que pidan ayuda, afirman los sindicatos y algunos comisionados.

“Esto no es algo a lo que renunciamos”, dijo Viviene Dixon-Shim, presidenta de la Oficina Local 1363 de la Federación Americana de Empleados Estatales, Condales y Municipales, la cual representa al personal de apoyo del Jackson. “Fue algo temporal”.

Giménez tiene 10 días para vetar a la comisión. Su personal y los sindicatos podrían tratar de llegar a un acuerdo antes de recurrir de nuevo a la comisión, pero eso parece poco probable.

La ley prohíbe a los comisionados discutir sus impasses con líderes sindicales, la administración o incluso entre ellos, lo cual significa que tampoco pueden llegar a un compromiso a puertas cerradas.

En suma, dijo el comisionado Monestime: “Este ejercicio ha sido inoperante, problemático e insalubre para todos nosotros”.

Y no hay una conclusión a la vista.

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