Sur de la Florida

Multinacional retira demanda por carga de fruta dañada

Cerca de la esquina de la avenida Ponce de León y la calle Sevilla, en Coral Gables, se encuentra un edificio de oficinas de varios pisos con un diseño distintivo. Las líneas onduladas de la fachada hacen que el edificio se asemeje a una bandera ondeando en el viento.

Es la sede de Del Monte Fresh Produce, una multinacional que se especializa en la comercialización de frutas y verduras, jugos, bebidas y otros productos, incluyendo piñas, melones y plátanos que se cultivan en las regiones tropicales del mundo, incluyendo América Central.

El nombre de la firma de Coral Gables estuvo recientemente en los titulares nacionales luego que un barco que transportaba un cargamento de bananos, pertenecientes a Del Monte, desde Guatemala fue “arrestado”, debido a una orden judicial, en un puerto de Nueva Jersey después de que la compañía acusara a la naviera de dañar la carga. Los plátanos llegaron podridos, en estado de “extrema madurez”, según documento presentado ante una corte federal por Del Monte.

En una demanda presentada ante la corte federal en Camden, Nueva Jersey, Del Monte indicó que los contenedores refrigerados que transportaban los plátanos a bordo del barco carguero habían fallado, haciendo que la fruta no quedara “apta para el consumo humano”.

La compañía dijo que no podía hacer comentarios.

“Desafortunadamente, no hacemos comentarios sobre casos pasados o pendientes y por ende no podemos hablar del asunto”, dijo Bruce Jordan, vicepresidente y representante legal de Del Monte en un mensaje electrónico a El Nuevo Herald.

El caso de los “plátanos demasiado maduros”, como llegó a conocerse el asunto en algunos medios de comunicación, parece haberse resuelto – pero no se sabe cómo. El buque portacontenedores que transportó el cargamento fue puesto en libertad tras pocos días y Del Monte retiró la denuncia de la corte.

Si bien no se conocen los detalles de cómo se resolvió la disputa, el caso abrió una ventana al mundo de la comercialización de las frutas tropicales importadas -- una práctica que lleva varias décadas.

La tradición se remonta a las postrimerías del siglo XX, cuando los países centroamericanos sufrieron intervenciones militares y golpes de Estado en respuesta a las transgresiones, reales o imaginadas contra las compañías bananeras estadounidenses.

Quizás el conflicto más conocido relacionado con el negocio del banano se produjo en 1954, cuando la CIA derrocó al régimen guatemalteco del presidente Jacobo Arbenz después de que este adoptara una ley de reforma agraria que buscaba la expropiación de algunas tierras pertenecientes a United Fruit Co.

En la actualidad, las compañías fruteras estadounidenses que operan en el extranjero ya no ayudan a derrocar gobiernos o a apoyar intervenciones militares contra países agrícolas.

Ahora son las corporaciones multinacionales que abastecen, no sólo fruta, sino también otros productos alimenticios a todo el mundo, incluyendo alimentos y bebidas preparadas.

Del Monte, por ejemplo, es una empresa que se cotiza en la Bolsa de Valores de Nueva York, donde el precio de una acción el viernes se situó en $27.25.

Documentos que la compañia entregó a la Comisión de Valores y Cambio (SEC) el año pasado, Del Monte se describió a si misma como “uno de los más grandes productores, distribuidores y vendedores en el país de productos de alta calidad para mascotas y de productos alimenticios ‘[para humanos] en el mercado detallista de los Estados Unidos, con ventas netas de más de $3,800 millones en el año fiscal 2013”.

El caso reciente de los plátanos podridos comenzó el 12 de diciembre, cuando un cargamento de 170,989 cajas de plátanos y melones fueron puestos a bordo del barco portacontenedores M/V Green Brazil en el puerto de Santo Tomás, en la costa caribeña de Guatemala.

La queja judicial de Del Monte sobre el envío dice que el cargamento de plátanos y melones fue entregado en “buen estado y condición”a la nave que lo transportó hasta el puerto de Gloucester City, en Nueva Jersey, al otro lado del río Delaware frente a Filadelfia.

Pero cuando los bananos y los melones llegaron a Gloucester City el 16 de diciembre, representantes de Del Monte descubrieron que los plátanos “habían sufrido daños durante el tránsito y se encontraban en un estado de extrema madurez”.

Todas los 109,908 cajas de plátanos llegaron en tal estado que “ya no eran aptos para el consumo humano y tendrían que ser vendidos a descuento, tirados o destruidos”, según alega la denuncia.

Del Monte afirmaba haber sufrido $1.5 millones en daños, más otros gastos no especificados.

Del Monte exigió compensación de inmediato, pero no hubo pago, según la queja judicial.

Por ende, Del Monte recurrió al tribunal federal para asegurar que los demandados pagaran los $1.5 millones más costos adicionales e intereses, según la demanda.

Del Monte también pidió al tribunal “arrestar” al M/V Green Brazil, el carguero que transportó la fruta, hasta que se hiciera el pago de daños.

La queja de Del Monte identificó a los acusados ​​como M/V Green Brazil, el buque, y a sus propietarios y representantes: SeaTrade Group, GreenSea Group y GreenSea Chartering, entre otros.

El barco porta bandera de las Bahamas, pero es propiedad de una empresa con sede en Bélgica, según la demanda.

Mientras que un juez de primera instancia en Camden ordenó el “arresto” del portacontenedoras, pocos días después la corte levantó la restricción y el barco fue autorizado a partir. Luego Del Monte retiró su denuncia.

Los documentos de la corte no explican cómo se resolvió el caso, o si este realmente se resolvió.

Un documento de un abogado de Del Monte explica que aunque se retiró la demanda, esto se hizo “sin prejuicios y sin costos para ambas partes”.

Por lo general, cuando un caso es retirado “sin prejuicio”, esto significa que no se ha resuelto de manera concluyente y que la disputa persiste y bien podría retornar al tribunal en el futuro.

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