Sur de la Florida

Fidel Pérez Michel conduce tributo a las madres en Miami

Fidel Pérez Michel vivió intensamente su etapa de galán en la televisión cubana, asumió papeles de carácter cuando le tocó, incursionó en el canto y no vaciló en probar suerte como animador de cabarés.

Por eso no asombra que, a más de cuatro décadas de su debut, el actor cubano confiese que a estas alturas no teme los retos.

El domingo 11, Pérez Michel fungirá de maestro de ceremonia en Tributo a mamá, espectáculo humorístico musical que celebrará el Día de las Madres en el Teatro Manuel Artime.

“La animación es una prolongación de mi trabajo de actor”, expresó el artista de 62 años a el Nuevo Herald. “Pero, a diferencia de lo que implica representar un personaje, que uno construye a partir de un texto y de la historia que le inventa, lo primordial es mostrarse tal como uno es, aunque se siga un libreto”.

Pérez Michel agregó que para mantener el interés en un espectáculo tan variado y extenso como el del Artime también hay que tener un gran sentido de la improvisación.

En Tributo a mamá participarán los cantantes Eduardo Antonio, Alberto Herrero, Lidia Rosa Hernández, Ramón Fabián Veloz, Yamara, Samuel Calzado, Lourdes Libertad, los travestis Brandi Brandi y Lissette, el mago Omar Ferret, la pareja de bailes de Vidalina de Armas y Willy Rodríguez y el Mariachi Tequila 2000. La producción está a cargo de María Medina.

Pese a que se siente cómodo frente al público, la animación sigue siendo “una travesura” en el quehacer actoral de Pérez Michel, que actualmente graba Sangre en el diván (Venevision Productions), serie policiaca en la que interpreta a Elías, “un médico forense cuyos vicios lo arrastran por caminos muy turbios”.

La trayectoria miamense del actor incluye las telenovelas Una Maid en Manhattan, La casa de al lado, Más sabe el Diablo y El cuerpo del deseo, entre una docena de títulos. En México –“gracias a la gestión de César Evora”– participó en la telenovela Abrázame muy fuerte.

Al comparar el método de trabajo de Miami con el que aprendió en La Habana el actor reconoció que el desarrollo técnico de las producciones de aquí es muy superior, aunque el ritmo trepidante y la falta de tiempo “impiden desarrollar los personajes” como acostumbraba en Cuba.

Pérez Michel inició su carrera en el grupo dramático de la emisora Radio Cadena Agramonte, de su natal Camagüey. Tras graduarse de la Escuela de Formación de Actores de la televisión cubana, a principio de la década de 1970, protagonizó un sinnúmero de radionovelas y espacios dramatizados de televisión que lo situaron en los primeros lugares de popularidad.

Entre los trabajos más recordados del actor sobresalen las telenovelas Ramona (1978), Rosas a crédito (1980) y las series El Conde de Montecristo (1972) y El Jaguar (1984), su reaparición ante las cámaras tras el accidente automovílistico que mantuvo a sus fanáticos en vilo.

“Durante la convalecencia los médicos no querían que me mirara en el espejo; y cuando pude hacerlo, vi reflejado al ‘primo’ de Frankenstein”, evocó el actor, quien tras someterse a cuatro cirugías plásticas retomó la marcha con la ecuanimidad que lo caracteriza.

El Jaguar me devolvió a los primeros planos de popularidad. A partir de ahí se me presentaron nuevas oportunidades en un momento en que el paso de los años me indicaba que debía despedirme del galán”, rememoró Pérez Michel. “Poco después demostré que podía hacer papeles tan diferentes como el de El Puri, un delincuente habanero de la serie Día y noche (1990)”.

En calidad de cantante, el actor integró un espectáculo de cabaré que lo llevó a Cancún, en 1994. Al concluir la temporada se estableció en Ciudad de México hasta el 2003, año en que fija residencia en Miami y conoce a Mimi, su esposa actual.

“La ‘vi’ por primera vez muchos años antes de que me la presentaran en Miami”, relató el actor, remontándose al instante en que “descubrió” a su futura esposa en una fotografía que exhibía una vidriera de La Habana, cuando ella tenía cinco años de edad. “La impresión que me causaron sus ojos se me quedó grabada para siempre, sin imaginarme que andando los años, ella me mostraría la misma foto. Ahí me di cuenta de que ‘estaba escrito’ que algún día nos íbamos a conocer”.

Al referirse a el Día de las Madres, Pérez Michel expresó que en una fecha como esa resulta inevitable revivir los buenos momentos que pasó junto a su madre, fallecida en 1992.

“Su pérdida me dejó un gran vacío”, confesó. “Eramos amigos en las buenas y en las malas. Como su origen era muy humilde y poseía una inteligencia natural, se fue cultivando a través de las lecturas, al extremo de que yo no podía regresar a casa sin llevarle un buen libro. Teníamos una relación muy especial”.

‘Tributo a mamá’, domingo 10, 3 p.m., en Teatro Manuel Artime, 900 SW 1 St. (305) 200-9730

Artículos relacionados el Nuevo Herald

  Comentarios