Sur de la Florida

Comenzará el juicio a policía por atropellamiento en Miami Beach

Cuando las cinco mujeres que celebraban una despedida de soltera en el Hotel Clevelander, en Miami Beach, vieron poco antes de las 5 a.m. a los “dos tipos musculosos” aparecer por allí en ajustados uniformes de policía pensaron que se trataba de desnudistas masculinos que habían sido contratados para darle un tono más picante a la fiesta.

Sin embargo, al poco tiempo ocurriría un suceso en la arena de la playa que cambiaría el ambiente divertido de la noche.

El paseo del agente de la policía Derick Kuilan con la futura esposa en una motocicleta ATV de la ciudad causó un accidente que envió a dos personas al hospital con graves lesiones y —luego de una polémica balacera que había tenido lugar semanas antes, el Día de Recordación— contribuyó a que los policías de Miami Beach pasaran a ser conocidos como unos fiesteros descabellados. El escándalo, que conoció medio mundo gracias a dos fotografías que se publicaron de los agentes en plena diversión, terminó costándole a Kuilan y a su compañero de esa noche sus empleos y sacó de su cargo al jefe de policía.

Tres años después, Kuilan, de 33 años, busca tener la oportunidad de convencer a un jurado que no es culpable de haber tenido una mala conducta. El lunes comenzará la primera etapa del juicio en su contra.

El Departamento de Policía de Miami Beach también está tratando de reparar su reputación y volver a obtener la confianza del público. Desde entonces, el departamento se ha visto afectado con un sinfín de problemas, pero el ex jefe Raymond Martínez señala al caso Kuilan como lo que catapultó la revisión total del departamento.

“Simplemente con lo que hizo puso al departamento de patas arriba”, dijo Martínez, que desde el incidente está tratando de reformar la fuerza policial.

Según los fiscales, Kuilan y su compañero Rolando Gutiérrez llegaron al bar del Clevelander poco antes del amanecer del 3 de julio del 2011, y no tardaron mucho en compartir con un grupo de mujeres que celebraban una boda que tendría lugar días después. Luego de bailar y beber por un rato, dijeron los fiscales, Kuilan le propuso a la futura novia, Adalee Sharee Martin, dar un paseo por la arena en su ATV.

A cinco cuadras del Clevelander, con Kuilan al timón, el vehículo atropelló a Kitzie Nicanor y a Luis Almonte. Según el documento del arresto del incidente, los dos acababan de mojar los dedos de los pies en el agua y regresaban a acostarse en la arena cuando Kuilan los impactó.

Martin le dijo a la policía que Kuilan tenía apagadas las luces del vehículo, aunque todavía faltaba mucho para que amaneciera. Los amigos de las víctimas, que apenas podían ver qué había ocurrido debido a la oscuridad, dijeron que el ATV les pasó por al lado a gran velocidad.

Almonte sufrió la fractura de una pierna. A Nicanor también se le rompió una pierna, quedó inconsciente y ha tenido que ser operada varias veces. Martin, la pasajera, salió lanzada del ATV y cayó en la arena. Kuilan pidió desesperadamente ayuda por el radio.

Cuando el nivel sanguíneo de alcohol del agente se examinó horas después, arrojó un nivel de .088, levemente por encima del límite legal. Kuilan fue acusado de dos cargos de conducir en estado de embriaguez y de causar graves daños a una persona, así como otros dos cargos por manejar de forma imprudente.

Evan Hoffman, abogado de Kuilan, no quiso decir cuál sería la estrategia de la defensa, pero recientemente un juez rechazó los esfuerzos de Hoffman para que se desestimara como evidencia la prueba del alcohol.

Un departamento cuestionado

La diversión que se tornó en tragedia fue el segundo incidente que ese año puso a la policía de Miami Beach en la mira del país.

El último día de un fin de semana del Día de Recordación absolutamente abarrotado, la policía de Miami Beach y agentes de otras agencias policiales del área abrieron fuego contra un auto conducido por Raymond Herisse cuando se detuvo en Collins Avenue. En total, se hicieron 116 disparos. Herisse fue alcanzado por 14 proyectiles y murió abatido por las balas. Cuatro peatones inocentes resultaron heridos en el tiroteo.

La policía, sin embargo, defendió su comportamiento, y dijo que Herisse casi atropella a los agentes y que además se había reportado que alguien había disparado un arma de fuego desde el automóvil. Días después, la policía dijo haber encontrado una pistola envuelta debajo del asiento del chofer, pero posteriores exámenes concluyeron que el arma no fue disparada.

La Fiscalía Estatal de Miami-Dade dijo que espera terminar su investigación sobre el caso a fines de este verano.

El incidente de Kuilan, que sucedió cinco semanas después, cubrió de más vergüenza a la policía, y las críticas se hicieron más cruentas cuando se conoció la fotografía de los dos agentes rodeados de mujeres en poses francamente provocativas. Se convirtió en una verdadera sensación de la Internet.

Tras el accidente del ATV, la administración de la ciudad tomó medidas para castigar a muchos agentes y supervisores. Los dos agentes que se vieron envueltos fueron despedidos de inmediato. El jefe de la policía en ese momento, Carlos Noriega, fue posteriormente despojado de su cargo por el administrador de la ciudad Jorge González, quien terminaría por renunciar en el 2012 en medio del escándalo político.

Martínez, que fue promovido de asistente del jefe, llevó a nuevos investigadores de Asuntos Internos e implementó una nueva estrategia con gran presencia de la comunidad con el fin de volver a establecer una conexión con los residentes y los dueños de negocios.

Siguen los problemas

Sin embargo, todos esos cambios no lograron sacar a la policía de las aguas pantanosas en que cayó.

En agosto del 2013, la policía de Miami Beach ocupó nuevamente los cintillos de prensa luego que el artista grafitero Israel Hernández-Llach, conocido por sus amigos como Reefa, fue perseguido por agentes después que lo vieron pintar un restaurante McDonald’s abandonado en la Playa. El adolescente recibió el impacto de una pistola Taser, y murió. La Oficina del Médico Forense de Miami-Dade dictaminó que el corazón de Hernandez-Llach se paró luego de ser impactado por el Taser.

A pesar de la decisión de la Oficina del Médico Forense de Miami-Dade, el caso Hernandez-Llach continúa abierto. Los fiscales dijeron que esperan una decisión en los próximos meses sobre si el agente que empleó la pistola Taser tuvo o no la culpa.

Dos semanas más tarde, un detective de la policía de Miami Beach fue suspendido de su trabajo tras presuntamente haber pateado en la cabeza a un hombre en el vestíbulo de un hotel. La víctima había llamado a la policía porque había visto a un hombre con ropa de paisano —que era el detective del hotel, pero él no lo sabía— que trataba de sacar a la fuerza del lobby a una modelo ebria. El ciudadano creyó que el detective estaba tratando de robarle el bolso a la mujer.

El año pasado también salieron a la luz reportes de despachadores del número de emergencia 911 durmiendo en pleno horario de trabajo. El administrador de la ciudad despojó del centro de control de emergencias a la policía y lo puso bajo la responsabilidad de una administración civil de emergencias.

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