Sur de la Florida

Juez ratifica restricciones a vendedores ambulantes en Hialeah

Silvio Membreno dijo que se siente como un delincuente cada día que se levanta a vender flores.

Membreno, de 50 años, ha trabajado como vendedor callejero en Hialeah por más de 15 años, pero recientemente la ejecución de varias regulaciones municipales que los vendedores ambulantes consideran ambiguas, ha dificultado su actividad comercial.

“No me están tratando como un ciudadano que vive y trabaja en Hialeah, sino como un delincuente”, opinó Membreno el viernes sobre los estatutos municipales que requieren a los vendedores esconder su mercancía, moverse constantemente de un lugar a otro para poder vender, y exhibir solamente los productos que pueden llevar consigo.

Membreno y un grupo de vendedores ambulantes demandaron a la ciudad de Hialeah en el 2011, calificando las regulaciones como anticompetitivas e inconstitucionales.

Pero un juez de la corte civil de Miami-Dade ratificó el viernes la validez de los estatutos.

El dictamen del juez Jorge Cueto puso fin, al menos en la corte de circuito, a la demanda interpuesta por un bufete de abogados sin fines de lucro. Ahora el Instituto de Justicia llevará el caso a una corte de apelaciones.

Funcionarios han dicho que las regulaciones buscan proteger a los vendedores y al público en general de accidentes de transito. También han enfatizado en la necesidad de hacer cumplir las reglas de zonificación municipales.

“El sentido común dice que cuando tienes peatones y tráfico, las regulaciones son necesarias”, dijo Jennifer Glasser, representante legal de Hialeah durante la audiencia con el juez Cueto.

Como respuesta a la demanda original, la Ciudad aprobó cambios a los estatutos en enero del 2013 pero los abogados y los vendedores consideraron que los cambios no les permitían suficiente flexibilidad.

Los nuevos reglamentos eliminaron el requerimiento de que los vendedores —que ofrecen flores, botellas de agua, frutas y verduras, entre otros artículos, en las esquinas más transitadas de Hialeah— se mantuvieran a al menos 300 metros de distancia de las tiendas que ofrecen mercancía similar.

Claudia Edenfield, abogada que representa a los vendedores, insistió en que el asunto no era un problema de tráfico o seguridad vial.

“[la Ciudad] requiere que los vendedores se muevan y se escondan y eso hace prácticamente imposible que creen una clientela fija y sostener sus negocios”, dijo Edenfield. “Esto no se trata del tráfico, se trata de prevenir que los vendedores hagan lo que han hecho por una década”.

El abogado municipal no respondió a una llamada de el Nuevo Herald el viernes. Las representantes legales de la Ciudad declinaron comentar a su salida de la corte.

Para vender en la calle los vendedores ambulantes deben obtener un permiso (peddler‘s license) municipal y otro condal, por unos $150 anuales en total.

Membreno opinó que el permiso no es de mucha ayuda y que no protege a los vendedores cuando agentes de la policía llegan a hacer cumplir una ley que él considera injusta.

“Me han entregado una licencia que es un papel en blanco, no me protege de nada”, dijo Membreno, quien carga cubetas de flores en un vehículo familiar que estaciona en el aparcamiento de una clínica privada en el oeste de Hialeah.

“Yo se que los policías vienen con la ley en la mano, así que no puedo negarme a sus ordenes, por eso creo que lo importante es cambiar la ley que nos afecta”, agregó el nicaragüense, quien da trabajo temporal a un pequeño grupo de vendedores.

Bajo las nuevas disposiciones los vendedores también podían mantener su mercancía en propiedad privada siempre y cuando contaran con un permiso por escrito del dueño de la propiedad. Pero esa posibilidad también esta limitada debido a una ordenanza municipal que estipula que los espacios de estacionamientos públicos o privados deben ser utilizados solo para estacionar vehículos.

Varios vendedores entrevistados por el Nuevo Herald en las calles de Hialeah el viernes dijeron que en varias ocasiones agentes policiales les han pedido que se muevan de un lugar a otro o que escondan sus cubetas de flores o frutas.

Dijeron que entienden que las autoridades están haciendo cumplir los reglamentos municipales, pero que les gustaría que las reglas fueran mas flexibles.

Osmany Herrera dijo que empezó a vender flores en la calle en mayo del 2013, luego de quedar desamparado tras un incidente legal. Herrera, quien tiene la licencia de conducir suspendida, dijo que poco a poco ha ido ahorrando dinero con las ventas y que espera poder rentar una vivienda pronto.

Herrera contó que en al menos una ocasión —para el Día de las Madres, uno de los mas esperados por los vendedores de flores— agentes de la policía no le permitieron vender en la calle porque carecía del permiso condal requerido. Pero Herrera cree que los reglamentos no se aplican de manera consistente.

“Yo creo que si me piden la licencia a mi deben pedírsela al que está en la otras esquina, pero no siempre es así”, dijo. “La ley tiene que ser pareja”.

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