Sur de la Florida

Menores indocumentados que cruzaron solos la frontera llegan a Miami

El impacto de la crisis de los menores solos que están cruzando la frontera con México en grandes números se está dejando sentir en todo el país, incluso en Miami, que es una de 10 ciudades a donde los niños están siendo enviados para ser puestos en proceso de deportación.

Tras llenarse los centros de detención y refugios de la zona fronteriza, muchos de los niños están siendo enviados a instalaciones en otras ciudades como Miami, según abogados de inmigración que dirigen grupos que defienden los derechos de los inmigrantes ante los tribunales y ante las autoridades de inmigración.

El traslado de los menores que llegan a los refugios en ciudades del interior del país ha comenzado a afectar los servicios de las organizaciones no gubernamentales que ayudan a los inmigrantes.

“El año pasado ya estábamos muy abrumados por el aumento de los menores no acompañados que llegan y terminan en refugios en Miami”, dijo Cheryl Little, directora ejecutiva del grupo Americanos Pro-Justicia Inmigrante, antes conocido como Florida Immigrant Advocacy Center. “Hace unos tres meses, la Oficina de Reasentamiento de Refugiados comenzó a aumentar el número de camas en los albergues de Miami, casi triplicando el número de niños que necesitan asistencia legal”.

Americanos Pro-Justicia Inmigrante es una de varias organizaciones no gubernamentales en el sur de la Florida que representan a inmigrantes, especialmente menores de edad. Durante décadas, la organización ha ayudado a muchos jóvenes inmigrantes a asentarse en Estados Unidos tras huir de sus países.

El actual aumento de menores solos -en su mayoría provenientes de América Central- ha puesto a la organización a la vanguardia de renovados esfuerzos para proporcionar a los niños medios legales, no sólo para evitar ser deportados, sino también para poder permanecer en el país como residentes permanentes.

Los niños sin padres han llegado a Estados Unidos durante décadas. Pero en los últimos dos años, el flujo de niños no acompañados comenzó a aumentar dramáticamente. Hoy en día se ha convertido en un verdadero aluvión de niños que están cruzando la frontera en grupos y, a veces, con la ayuda de contrabandistas de inmigrantes. El incremento ha sido tan significativo que a principios de junio el presidente Barack Obama describió la situación como una crisis humanitaria.

Funcionarios de la administración dijeron recientemente a reporteros en Washington que casi 50,000 niños sin padres habían cruzado la frontera desde el 1ro de octubre, casi el doble respecto al mismo período del año fiscal 2013.

Obama ordenó a la Agencia Federal de Manejo de Emergencias (FEMA) coordinar la respuesta a la crisis que incluye nuevos refugios para albergar a los niños en bases militares en Texas y California. La administración también acordó permitir que abogados de inmigración representen a algunos de los niños, una victoria para los grupos como el de Little que durante años ha abogado por representación legal gratuita para jóvenes inmigrantes ante los tribunales migratorios donde la asesoría legal no es obligatoria para aquellos en proceso de deportación.

El viernes, la oficina del senador Marco Rubio, republicano de West Miami, dio a conocer cartas que el legislador le envió al secretario de Seguridad Interna, Jeh Johnson, y a los embajadores de Guatemala, México, El Salvador y Honduras que expresan su preocupación por la situación.

“Como la mayoría de los estadounidenses, estoy indignado y entristecido por la crisis humanitaria y de seguridad nacional en curso en la frontera suroeste”, escribió Rubio. “Sin embargo, estoy preocupado por cómo esta catástrofe parece haber sorprendido a la Administración con la guardia baja y sin un plan de mitigación adecuado”.

Citando un ejemplo, Rubio escribió que el aumento en el arribo de los niños “contrasta” con las garantías de la administración de que la frontera “ya estaba segura”.

En un informe publicado en noviembre, la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB) dijo que, si bien el número de niños detenidos por las autoridades de inmigración fue de un promedio de 6,600 entre los años fiscales 2004 y 2011, las detenciones aumentaron a más de 13,000 niños en el año fiscal 2012 y más de 24,000 en el año fiscal 2013.

Como las instalaciones fronterizas están atiborradas, un número creciente de niños están siendo enviados a albergues que ya existen en 10 ciudades del interior, incluyendo Miami, dijeron Little y Michelle Abarca, abogada del grupo Americanos Pro-Justicia Inmigrante que dirige el Proyecto Legal para Niños.

Citando un ejemplo de cómo el aumento de niños está afectando al sur de la Florida, Abarca señaló que el año pasado, su grupo atendió aproximadamente a 1,600 niños a nivel local, una cifra que será superada muy pronto.

Los niños están siendo alojados en tres refugios locales, Msgr. Bryan Walsh Children’s Village, His House Children’s Home y una nueva instalación para niños pequeños.

“En el pasado mes, nos enteramos de que se agregarían 98 camas para niños en Miami y se nos preguntó si podíamos manejar el trabajo adicional”, dijo Little. “Estamos comprometidos a ayudar a estos niños, incluso si esto significa trabajar largas horas”.

Además, el grupo Americanos Pro-Justicia Inmigrante ha registrado un aumento dramático en el número de niños liberados de albergues en otras partes del país y que han sido reubicados en el sur de la Florida.

Little también dijo que el fuerte incremento en niños no acompañados ha hecho el trabajo de los abogados de inmigración mucho más difícil cuando se trata de representar a los menores.

“Nuestro trabajo es proporcionar a estos niños información acerca de sus derechos legales básicos y luego entrevistar a cada niño para determinar si procede o no que puedan hacer un reclamo legítimo para permanecer en el país”, dijo Little. “La representación de niños es particularmente difícil debido a que muchos han sido objeto de abusos durante años, y no pueden entender que es importante que nos hablen sobre el abuso”.

Mientras que los críticos del presidente Obama afirman que los niños están llegando para poder obtener una tarjeta de residencia si el Congreso finalmente aprueba una reforma migratoria, Little y Abarca, dijeron que ése no es el caso.

“Vienen por el aumento de la violencia y la falta de protección adecuada para los niños en estos países”, dijo Abarca.

Little, por su parte, aseguró que “muchos niños han sido blanco de peligrosas pandillas”.

Además, muchos de los menores han sufrido de la “violencia doméstica, el abuso, la negligencia y el abandono en casa”, señaló Abarca.

“Muchos no tienen una madre o un padre que los cuide. Son severamente maltratados y una gran parte de las niñas que llegan reportan que han sido violadas en su hogar o han sido violadas durante el viaja acá. Para ellos, venir aquí es una cuestión de vida o muerte”.

Artículos relacionados el Nuevo Herald

  Comentarios