Sur de la Florida

Chalecos antibalas salvan vidas de perros policías

Los perros policías actúan en misiones especiales y de rescate, pero solo dos de los 18 perros policías del destacamento canino del K-9 de Miami cuentan en la actualidad con chalecos antibalas y antiapuñalamiento. Tango, Onyx, Rambo, Bolt, Boss, Dash, Dino, Falco, Flash, Kane, Red y Rocket son los 12 perros oficiales del K-9 que recibirán en breve chalecos antibalas donados por PetArmor y la organización sin fines de lucro Vested Interest in K9s. Cada uno de estos chalecos tiene un valor de $1000 aproximadamente.

En lo que va de año han fallecido siete oficiales caninos de la policía en Estados Unidos en acto de servicio, ninguno en el estado de la Florida. En el 2013, murieron 18 oficiales del K-9, tres eran de la Florida, específicamente de los departamentos de policía de Miami Gardens, de la Comisión de Conservación de Pesca y Vida Silvestre de la Florida y del condado de Leon.

“Para un oficial de policía el perro es su compañero. Lo entrena y se lo lleva todos los días a su casa. Para ellos es como perder un miembro de su familia”, afirma el sargento Freddie Cruz, vocero del Departamento de Policía de Miami.

Este departamento cuenta con oficiales caninos entrenados para la detección de narcóticos, explosivos y moneda en EE.UU a partir de $5,000. “Se utilizan en los aeropuertos en la lucha contra el tráfico de drogas y lavado de dinero. Recientemente hemos formado a un “perro arma”. Su especialidad son las armas de fuego ocultas y ubicar casquillos de bala en la escena de los tiroteos y homicidios”, explica Garret Wing, sargento del Departamento de Policía de Miami y supervisor K-9.

La utilización de perros en Estados Unidos fue sugerida inicialmente por Benjamín Franklin. Durante la II Guerra Mundial, en noviembre de 1942, se instaló en Cat Island, en el Golfo de México, un campo de entrenamiento para los perros del Corps K-9 (Cuerpo de perros de las Fuerzas Armadas estadounidenses creado en 1942). A diferencia de otros campos de entrenamiento donde se adiestraba a los perros para ser utilizados en labores de vigilancia, rastreo o como mensajeros, en Cat Island se entrenaron para ser perros de ataque contra los japoneses. Esta “brillante” idea fue de un refugiado suizo llamado William A. Prestre, que aseguraba que podía adiestrar a los perros para que atacasen solo a los japoneses. El plan, sin embargo, fracasó porque los perros no distinguía a los japoneses de otros soldados.

Tres perros policía: Bing, Monty y Ranee, participaron en el desembarco en Normandía con el Regimiento de Paracaidistas y Fuerzas Aerotransportadas. Bing, el único sobreviviente, aun herido, consiguió hacer su trabajo detectando minas e incluso salvando a sus compañeros de una emboscada en un segundo salto durante la Operación Varsity en marzo de 1945. Fue galardonado con la Medalla Dickin, la condecoración que el gobierno británico otorga a los animales por sus acciones durante los conflictos bélicos. Hoy su estatua se puede visitar en el Museo del Regimiento de Paracaidistas y Fuerzas Aerotransportadas.

En la actualidad los más comunes son los perros de patrulla especialistas en “disuadir la actividad delictiva por su mera presencia. Pueden localizar y detener a los sujetos que huyen de la policía o de los criminales que están tratando de ocultarse con el fin de evadir el arresto o tender una emboscada durante la búsqueda”, apunta Garret Wing .

“Son buenos para cuando se cometen delitos como robo a mano armada o asaltos; cuando un sospechoso se mete en una casa; y cuando se presume que hay drogas en un auto el perro da vueltas alrededor. No utilizamos el perro para un delito menor o cuando se trata de un menor de edad”, explica Cruz.

La mayoría de los perros policías son de la raza German Shepherd y Belgian Malinois. “Los precios de estos perros varían entre $7,500 y $ 15,000, dependiendo de la edad, la capacidad y la formación”, cuenta Wing.

Proceden de Alemania, Holanda y México. “Vienen ya entrenados en una academia especial”, informa Cruz. Y, además, “todos pasan por un entrenamiento durante su formación inicial de seis meses en la patrulla canina”, añade el sargento Wing. Y solo cuando terminan la academia, empiezan a patrullar.

Patrullan entre seis y ocho años. Unos perros policías necesitan chalecos, otros no. La temperatura del lugar y la naturaleza de la llamada de emergencia recibida es lo que determina si un perro debe o no usar el chaleco protector antibalas.

“El calor y la búsqueda en lugares más peligrosos o cuando se sabe que los delincuentes están armados hace más probable el uso de un chaleco a prueba de balas”, manifiesta Wing, quien asegura que en el caso de la policía de Miami “solo dos de nuestros perros están actualmente equipados con un chaleco, es lo que el K-9 tiene disponible. Así que, para ser honesto, la mayoría de las veces los perros tienen que buscar sin protección”.

Trabajan las mismas horas que un oficial de policía. “Nosotros trabajamos 10 horas diarias pero ellos tienen dos horas de entrenamiento al día, y descansan cuando están en el carro, listos para ir a trabajar. Hacen ocho horas al día de servicio y dos de entrenamiento constante”, dice Cruz.

Todos los oficiales K-9 necesitan una formación especial con el fin de acostumbrarse a usar los chalecos. “Parte de su formación implica estar cómodo y familiarizado con los distintos tipos de equipos que se pueden usar durante sus tareas de patrullaje. Arneses, varios tipos de collares de cuero, cadena de estrangulación y collar de pinchos, diferentes correas de estilo y, por supuesto, un chaleco a prueba de balas, si llegara a ser equipado”, informa el sargento Wing.

Los entrenamientos simulan situaciones del mundo real: esconder drogas, explosivos, moneda en lugares inimaginables, o los entrenadores fingen ser los “chicos malos” para preparar a los oficiales caninos. Para estos perros el entrenamiento es como un juego divertido. Siempre se quedan con ganas de seguir jugando. “Básicamente tienen que estar a gusto con todo el equipo y asociar el equipo que se les pone a la búsqueda de un delincuente. En el proceso de entrenamiento, esto se convierte en divertido y emocionante para ellos. Así que cuando les ponemos el equipo se emocionan porque saben que van a trabajar, lo que para ellos es tiempo de juego”, expone Wing.

Las causas de muerte más comunes de los perros policías son recalentamiento del cuerpo, tiroteos y apuñalamientos. El último perro fallecido en servicio en la ciudad de Miami fue el K-9 Atlas, del oficial Wayne Cooper, en el 2000. El primer perro K9 muerto en cumplimiento de su deber en Miami fue el compañero del sargento Bobby Anderson a finales de 1970 a causa de un golpe de calor mientras buscaba a un delincuente.

Este año, PetArmor, marca de la compañía Sergeant’s Pet Care Products, Inc., para el control de pulgas y garrapatas, ha donando $25,000 a departamentos de policía en todo el país para la compra de chalecos antibalas para perros policías. • 

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