Sur de la Florida

Madre en Miami dice que su hijo de 10 años está detenido en la frontera

William Moncada, de 10 años de edad, llamó a su madre en Miami hace dos semanas y le dijo que abandonaba su ciudad natal en Honduras y partía rumbo a Estados Unidos.

“Mami, yo quiero verla”, le dijo el pequeño a su madre Wendy Moncada, de 28 años, quien compareció el jueves antes la prensa. “Yo quiero estar con usted”.

William se encuentra ahora en un centro federal de detención cerca de la frontera mexicana que cruzó hace unos días durante su periplo hacia el sur de la Florida para reunirse con su madre en Miami. De esta manera, William se sumó al éxodo de miles de niños centroamericanos que están cruzando la frontera con México sin sus padres.

La madre de William contó su historia durante una conferencia de prensa en La Pequeña Habana, donde líderes de organizaciones comunitarias de Centroamérica instaron a familias en Honduras, El Salvador y Guatemala a no enviar a sus hijos en el peligroso viaje a la frontera estadounidense. También instaron al gobierno de Estados Unidos a otorgar papeles a los niños que ya se encuentran en territorio nacional y al Congreso a aprobar la legalización de los 11 millones de indocumentados lo más pronto posible para resolver la creciente crisis migratoria en la frontera.

En general, los líderes comunitarios culparon del éxodo de niños a la creciente inseguridad y pobreza en Honduras, El Salvador y Guatemala, los tres países generadores de la ola de inmigrantes menores.

“Hemos planteado que realmente estos niños sean tomados como desplazados de guerra”, dijo Francisco Portillo, presidente de la Organización Hondureña Francisco Morazán con sede en Miami. “Ya todos ustedes conocen la inseguridad que viven nuestros países. Estos niños están sumamente siendo amenazados por las maras, por las pandillas y por eso toman esa opción de venirse para este país, huyendo a la violencia, más que todo”.

Hermán Martínez, salvadoreño que trabaja para el grupo de derechos humanos American Friends Service Committee, dijo que la violencia de las pandillas en América Central es la razón principal del éxodo de menores.

“El crimen organizado en nuestros países está creando este sistema forzado de que nuestras familias, ya sea los que estamos aquí o los que están allá, nos vemos forzados a emigrar”, dijo Martínez. “En este caso, en las cuestiones de las pandillas nadie sabe quién te está amenazando, y es por eso que la gente tiene que agarrar la opción ‘te mueres o te vas’ ”.

El punto culminante de la conferencia de prensa fue el relato de Wendy Moncada sobre el viaje de William, su hijo de10 años de edad, desde Honduras a un centro de detención fronterizo.

Moncada proporcionó algunos detalles del viaje de su hijo, pero no dijo si ella o su esposo, Juan Carlos Villatoro, alentaron al niño a emprender la aventura. Moncada y Villatoro negaron que hubieran pagado a contrabandistas de inmigrantes para traer al niño a la frontera. Sin embargo, indicaron que amigos de la familia en Honduras que había cruzado previamente a Estados Unidos guiaron a William y al hermano de Moncada.

“Yo lo traje”, dijo Moncada.

La pareja también reconoció que ellos sabían que William venía acompañado por el hermano de Moncada, y que ambos habían salido de Juticalpa, Honduras, el 7 de junio. Juticalpa se ubica a unas 110 millas al noreste de Tegucigalpa, la capital hondureña.

Moncada dijo que se enteró de que su hijo había cruzado la frontera porque logró hablar con William brevemente cuando un funcionario de inmigración puso al niño al teléfono el lunes último.

“Hablé hace tres días con él”, dijo el jueves Moncada. “Me dijo que él no sabía directamente donde estaba, pero que ahí había un montón de niños y que están durmiendo en el suelo”.

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