Sur de la Florida

Más familias de Miami dicen tener hijos en albergues cercanos a la frontera con México

Andrea, de 15 años, dijo el miércoles que durante todo un mes este año tuvo que soportar hambre, frío y caminatas interminables para finalmente cruzar la frontera con México a los Estados Unidos y reunirse con su madre en el sur de la Florida.

“Tuve mucho miedo”, dijo Andrea, quien tenía 14 años cuando comenzó su peligroso periplo desde El Salvador a los Estados Unidos. “Pensaba que nunca iba a llegar, que me iba a pasar algo mal”.

Andrea, que no quiso dar su apellido, habló con los periodistas durante una conferencia de prensa en La Pequeña Habana convocada por organizaciones comunitarias centroamericanas involucradas en ayudar a padres del sur de la Florida a encontrar a sus hijos que son parte del éxodo continuo de niños que no acompañados que cruzan la frontera, ahora centro de una crisis humanitaria en las zonas fronterizas.

Andrea es una de los casi 50,000 menores de edad que han cruzado la frontera sin sus padres desde el 1ro de octubre. Habló en la conferencia de prensa, junto a su madre, Sandra, para subrayar los peligros del viaje y de la incertidumbre de obtener estatus migratorio una vez que los menores logran cruzar la frontera y reunirse con familiares en Estados Unidos.

Andrea es sólo el caso más reciente destacado por líderes comunitarios centroamericanos. La semana pasada, en una rueda de prensa similar, se presentó una madre hondureña que suplicó a las autoridades migratorias decirle donde estaba su hijo. Wendy Moncada, de 28 años y residente en Miami, en ese momento estaba tratando de encontrar a William , su hijo de 10 años hijo de edad, que había llegado desde Honduras hasta la frontera con México.

Moncada acababa de recibir una llamada de su hijo, arreglada por un funcionario de inmigración, pero ella todavía no sabía exactamente dónde se encontraba detenido el niño.

Desde entonces, sin embargo, Moncada ya ha recibido notificación oficial de las autoridades de inmigración acerca del paradero de su hijo. Francisco Portillo, presidente de la Organización Hondureña Francisco Morazán, dijo que Moncada había recibido documentos que las autoridades de inmigración deseaban que llenara como preludio para entregarle a William.

Portillo dijo que Moncada llenó los papelee, pero señaló que ahora ella tiene miedo de que podría ser detenida y puesta en proceso de deportación cuando se presente a recoger al niño.

La razón del miedo, dijo Portillo, es que otra madre centroamericana que recientemente se presentó ante una agencia de inmigración para recoger a su hijo, y fue puesta en proceso de deportación porque es indocumentada. Portillo señaló, sin embargo, que en otros casos las autoridades de inmigración habían entregado a los niños a otros padres centroamericanos sin verificar su estatus migratorio.

La historia de Andrea fue el punto culminante de la conferencia de prensa del miércoles.

Sandra, la madre de Andrea, dijo que su hija salió de El Salvador con un grupo de otros menores, principalmente para reunirse con su familia en Miami.

“Es duro para nosotros como padres exponerlos al peligro en la trayectoria”, Sandra dijo a los periodistas como explicación de por qué había permitido que su hija viniera a los Estados Unidos sin su familia. “No es fácil como padres, pero es una necesidad como familia estar unidos”.

Andrea dijo que su objetivo ahora es permanecer en los Estados Unidos, estudiar duro y “superarme en mi vida. Quiero ser alguien”.

La madre de Andrea dijo que después que las autoridades de inmigración detuvieron a su hija en la frontera le enviaron documentos para llenar.

Después de que ella devolvió los documentos, los funcionarios de inmigración le llamaron de nuevo y le pidieron que comprara un boleto de avión para Andrea. Pocos días después, madre e hija se reunieron en el Aeropuerto Internacional de Miami.

Artículos relacionados el Nuevo Herald

  Comentarios