Sur de la Florida

Expertos discuten en Miami resultados de la reforma económica en Cuba

Más de 20 cubanos de la isla participan desde el jueves en Miami en la conferencia anual de la Asociación de Estudios de la Economía Cubana (ASCE), según informó su director, el profesor Ted Henken de Baruch College.

Durante la inauguración del evento en el hotel Miami Hilton, Henken explicó que se trata de un esfuerzo de la asociación para expandir el debate sobre los cambios de la economía cubana. Silvia Pedraza, profesora de la Universidad de Michigan destacó que esto significa un hito para la organización pues en la década del 90, los intentos de invitar a economistas cubanos de la isla habían encontrado rechazo entre la membresía.

Cinco economistas que trabajan en la Universidad de La Habana no recibieron autorización de esa institución para viajar y otros dos invitados esperaban las visas del gobierno estadounidense. La periodista y activista Miriam Celaya tampoco pudo viajar a tiempo para participar en la sesión del jueves.

Para el periodista independiente Vicente Morín Aguado, quien presentará sobre el modo en que la prensa cubana ha tratado el tema de la reforma, esta es “una oportunidad única de intercambio y debate con los cubanos que viven aquí”, en su primer viaje fuera de la isla.

En los paneles del día se repasaron los desalentadores indicadores económicos de Cuba, como los $2,000 millones en importaciones de alimentos que se estima realizará el gobierno este año, los 1.6 millones de toneladas de azúcar en la zafra anterior y las 6,106 toneladas producidas de café, apenas una décima parte de la producción que se obtuvo en 1958.

Ex funcionarios de organismos económicos internacionales insistieron en el alcance limitado de la reforma impulsada por Raúl Castro y la necesidad de cambios sistémicos, si se quiere mejorar la economía de la isla.

Joaquín Pujol, especialista retirado del Fondo Monetario Internacional, consideró que el avance de la reforma era ambivalente pues aunque se han eliminado prohibiciones -por ejemplo en relación a la compraventa de autos y casas, así como la tenencia de celulares- las medidas adoptadas han sido limitadas: “las permiten con una mano y las eliminan con la otra”, dijo, y citó como ejemplo la venta de 50 carros en todo un año debido a sus altísimos precios, que en la práctica mantienen la restricción.

Por su parte, Rolando Castañeda, ex funcionario del Banco Interamericano de Desarrollo, argumentó que los pobres resultados de la reforma tienen que ver con la persistencia del modelo soviético en la economía cubana y la imposibilidad de transformar este tipo de sistema a partir de cambios marginales.

“Ya ha habido tres intentos de reforma anteriores, desde de los años 80. Es incorrecto pensar que hay que darle más tiempo a la reforma de Raúl. Los aspectos principales del socialismo cubano siguen siendo los mismos”, señaló.

A la vez, consideró una “distorsión” económica el hecho de que el gobierno cubano haya fijado salarios más altos para los trabajadores del puerto del Mariel: “Cualquier economista sabe que es una distorsión cobrarles a los inversionistas $200 por trabajador cuando esa fuerza laboral vale 25”, comentó.

Otro panel en sesión plenaria estuvo centrado en las implicaciones políticas de la reforma. El analista político noruego Vegard Bye consideró que los grupos en el poder no podrán mantener su legitimidad si no hay progreso económico, sobre todo en vistas al 2018, cuando Raúl Castro anunció que dejará la presidencia.

En cuanto al impacto del sector privado, apuntó que, pese a ser un grupo en expansión, todavía no es reconocido por la burocracia gubernamental como una fuente de respuestas legítimas a los problemas de la nación.

La ponencia del profesor de la Universidad Estatal de Pennsylvania, Larry Catá Backer, generó polémica pues argumentó que Cuba podría estar evolucionando hacia un modelo similar al chino, en el cual el desarrollo económico es posible dentro de un modelo marxista leninista con un Partido Comunista internamente más plural.

Pero Bye señaló que no veía síntomas de debates ideológicos internos o liderazgo dentro del aparato partidista. Asimismo, consideró que China y Brasil no tenían una proyección estratégica a gran escala en Cuba. Por su parte, Archibald Ritter, profesor de la Universidad de Carleton, señaló que a largo plazo, un “sistema político centralizado es insostenible y las personas en algún momento presionarán para obtener mayor autodeterminación”.

Mientras tanto, cinco mujeres “emprendedoras” presentaron sus experiencias en Cuba durante un almuerzo auspiciado por el Cuba Study Group. En la tarde, se discutió sobre la experiencia del Mariel, la necesaria reforma monetaria y los derechos laborales, entre otros temas.

El viernes, la periodista independiente y ex diplomática Miriam Leyva intervendrá ante el plenario con el tema “Cuba en transición y las relaciones Cuba-Estados Unidos”. El evento, que cuenta con el apoyo de las fundaciones Sobel Family y Christopher Reynolds, así como del Instituto de Estudios Cubanos y Cubanoamericanos de la Universidad de Miami, será clausurado el sábado.

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