Sur de la Florida

Bienes Raíces: El presente y el futuro de la renta en Miami

Dice el refrán: “No hay peor ciego, que el que no quiere ver”.

En esta semana han aparecido en la prensa escrita grandes titulares, recreando una noticia ya más que redicha. “Se incrementa la renta en el estado de La Florida y especialmente en el condado Miami-Dade.” Se podía leer en todos los medios informativos y en todas las lenguas en que se imprimen publicaciones. Las emisoras de radio y televisión también se hicieron eco de la noticia, produciendo entrevistas y comentarios ampliados al respecto.

Si digo noticia ya redicha, es porque desde hace más de cinco años vengo haciendo énfasis en que el momento para comprar una vivienda es mágico, debido a los bajos intereses hipotecarios que han existido, en el mercado hipotecario. Siempre remarqué, además, que la vivienda personal era el último de los bienes inmuebles que se debía entregar o permitir que se perdiese, pues una vivienda es una necesidad de primer orden. Vean ahora que los precios de las viviendas han vuelto al nivel que escalaron antes del boom inmobiliario; y ahora con más fuerza y solidez, pues aún las inversiones han sido compradas con dinero firme y en la mayoría de las ocasiones, de contado.

Todo mercado sano está regido por la ley de oferta y demanda y el mercado de la renta de inmuebles en Miami no es la excepción. Hasta el mercado de renta comercial, el cual comprende oficinas, centros industriales, almacenes, locales para la distribución de mercancías, para operar negocios, tiendas, etc., ha vuelto a tomar auge, producto del momento económico que vive Miami y de las expectativas que existen para la ciudad.

Miami está llamada a ser una de las grandes ciudades, ya no de Norteamérica, si no, del mundo. Producto de su situación geográfica, los planes de inmediato desarrollo para la industria y el comercio existentes para Latinoamérica, y las condiciones que para el mundo de los negocios internacionales reúne Miami.

Como si fuese poco, grandes corporaciones internacionales pujan por convertirla en una ciudad insomne, donde exista representación de cuanta rama del arte, el entretenimiento y los deportes puedan imaginarse.

Según considero, Miami está a menos de siete años de convertirse en una gran metrópolis, y vivir en una ciudad de relevancia universal trae conveniencias que muchos anhelan.

Este es un fenómeno que se repite cada vez que surge una gran ciudad. Lo que ha sucedido con Miami es que, en menos de cincuenta años, la han catapultado de la paz de una pequeña ciudad balneario a lo que hoy día es, ante el asombro de sus sorprendidos ciudadanos.

No es que actualmente la renta inmobiliaria esté alta en la ciudad de Miami, sino que va a seguir subiendo en la medida en que la demanda por obtener un espacio para trabajar y vivir en ella se incremente; provocando el desplazamiento de sus actuales habitantes hacia ciudades periféricas.

Mi consejo: Compre ahora, si es que puede. Además, trate de mejorar sus cualificaciones y habilidades laborales, así como la de sus familiares, si es que les interesa continuar viviendo en la “Capital del Sol”.

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