Sur de la Florida

Cuatro colombianos detenidos por narcotráfico aguardan por juicio en Miami

Oficiales del Servicio Guardacostas descargan paquetas de cocaína el 4 de septiembre en la base en Miami Beach. En dos operaciones una en el Caribe y la otra en las costas de Panamá, el guardacosta de EEUU confiscó más de 2,800 kilos de cocaína, con un valor de mas de $93 millones.
Oficiales del Servicio Guardacostas descargan paquetas de cocaína el 4 de septiembre en la base en Miami Beach. En dos operaciones una en el Caribe y la otra en las costas de Panamá, el guardacosta de EEUU confiscó más de 2,800 kilos de cocaína, con un valor de mas de $93 millones. El Nuevo Herald

La semana pasada, el Servicio de Guardacostas de los Estados Unidos, anunció en Miami la incautación de 2,800 kilogramos de cocaína con valor de $93 millones durante dos importantes interceptaciones de embarcaciones que transportaban drogas en el Caribe y el Atlántico.

Pero la agencia no ofreció detalles específicos sobre de dónde venían esos botes y hacia dónde se dirigían. Esos detalles empezaron a surgir esta semana cuando los investigadores federales presentaron una denuncia penal en la primera de las dos interceptaciones que escampavías de la Guardia Costera llevaron a cabo y que resultaron en la incautación de los cargamentos de cocaína.

La lancha rápida interceptada al norte del Golfo de Urabá en Colombia el 23 de agosto había zarpado de la ciudad portuaria de Turbo en el departamento de Antioquia en Colombia y se dirigía a la isla Providencia, una posesión colombiana en el Caribe frente a la costa de Nicaragua, según la denuncia.

Sus cuatro tripulantes, todos colombianos, están ahora bajo la custodia federal en Miami en espera de ser enjuiciados como narcotraficantes.

Es sólo el ejemplo más reciente de las continuas interceptaciones de embarcaciones sospechosas en el Atlántico, el Caribe y el Pacífico, como parte del patrullaje intensificado por barcos estadounidenses para interrumpir las rutas marítimas utilizadas por los narcotraficantes.

En el caso particular del Golfo de Urabá la lancha rápida fue interceptada —junto con un carguero panameño el 28 de agosto— como parte de la llamada Operación Martillo, un esfuerzo por contrarrestar el uso de las costas de América Central y Colombia como rutas para el trasiego de drogas, según un comunicado de la Guardia Costera.

La denuncia, presentada por un agente especial de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI), una unidad de la Policía de Inmigración y Aduanas (ICE ), dice que durante la noche del 22 de agosto un avión de patrullaje avistó la embarcación cerca del Golfo de Urabá dirigiéndose hacia el norte. El Golfo de Urabá se encuentra cerca del extremo sur de la denominada Tapón del Darién en Panamá. Es uno de varios lugares en Colombia desde donde operan las embarcaciones que transportan drogas.

Dos escampavías de la Guardia Costera, Bear y Legare, despacharon helicópteros y botes pequeños para acercarse lo más posible a la lancha rápida sospechosa. Cuando uno de los helicópteros sobrevolaba sobre la embarcación, se observó que sus tripulantes tiraban objetos al agua.

A continuación, la lancha se puso en marcha de nuevo. Esto llevó a que un miembro de la tripulación del helicóptero disparara tiros de advertencia. Esta finalmente se detuvo cuando el bote del Bear arribó al lugar.

Un equipo de abordaje identificó a los miembros de la tripulación de la lancha rápida como Jader Estivinson Santos Quejada, Patrocinio Alvarez, Elsworth Vizcaíno Howard y Gabriel Santini Hawkins Archbold, todos colombianos. Miembros de la tripulación del bote de la Guardia Costera luego buscaron en el área donde se observaron a los tripulantes de la lancha rápida deshaciéndose de los objetos y recuperaron paquetes con un contenido de unos 1,000 kilogramos de cocaína.

Después de que los sospechosos fueron entregados a los agentes federales en Miami el 4 de septiembre, Santos y Alvarez se negaron a responder preguntas. Pero Vizcaíno y Hawkins accedieron a hablar con los investigadores.

Vizcaíno dijo a los investigadores que estuvo de acuerdo en ser tripulante de la lancha rápida porque necesitaba dinero, dice la denuncia. Dijo que se le prometió 60 millones de pesos colombianos o sea unos $30,364 para hacer el viaje.

Hawkins dijo a los investigadores que la lancha se dirigía a un punto a cinco millas de la Isla de Providencia, cerca de la isla de San Andrés. También dijo que le habían dicho que había unos 800 kilogramos de narcóticos abordo y que le ofrecieron 100 millones de pesos colombianos o sea unos $50,608 por realizar el viaje.

Glenn Bruce Kritzer, abogado de Santos , dijo que su cliente se declarará inocente ante el tribunal. Kritzer también se preguntó por qué el gobierno de Estados Unidos había gastado recursos en la detención de una embarcación que viajaba entre dos puertos colombianos, sin ninguna evidencia concreta que transportaba mercancía de cualquier índole a los Estados Unidos.

Los abogados de los otros acusados ​​no pudieron ser contactados para que hicieran comentarios.

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