Sur de la Florida

Pequeños empresarios de Cuba visitan Miami para aprender nuevas técnicas

Cinco “cuentapropistas” (dueños de pequeños negocios) que vinieron de Cuba a Miami como parte de un programa para empresarios: (de izq. a der.) Caridad Limonta, Víctor Rodríguez, Rubén Valladares, Niuris Higueras y Vanessa Pino.
Cinco “cuentapropistas” (dueños de pequeños negocios) que vinieron de Cuba a Miami como parte de un programa para empresarios: (de izq. a der.) Caridad Limonta, Víctor Rodríguez, Rubén Valladares, Niuris Higueras y Vanessa Pino. el Nuevo Herald

El cubano Víctor Rodríguez fue profesor por 25 años de “Metodología de la enseñanza de las Matemáticas”, una materia con nombre muy largo, que cambió en 1997 por otra más corta: los negocios.

Ese año perdió su empleo y comenzó a vender la mercancía remanente de otros artesanos en la feria de la Catedral, en el corazón de La Habana Vieja. Ahora es conocido como Víctor “Bikinis”, por sus ventas de trajes de baños y otras piezas tejidas a mano, que vende a turistas en un almacén del puerto de La Habana.

Este “cuentapropista” —como les llaman en Cuba a quienes son dueños o trabajan en negocios privados— llegó a Miami junto a otros cuatro, a través de un programa del Cuba Study Group para promover el intercambio entre emprendedores de la isla y del sur de la Florida, con el apoyo de la Fundación Knight.

Caridad Limonta, Rubén Valladares y Vanessa Pino, acompañan a Rodríguez en un tour que ha incluido visitas a negocios similares a los suyos en Cuba así como a la pasada convención eMerge Americas y un desayuno en la Greater Miami Chamber of Commerce, entre otras actividades. Niuris Higueras, dueña de un “paladar” y que ya participó en la primera edición de este programa de intercambio, ayudó a organizar el viaje de este grupo.

“La idea surge del trabajo del Cuba Study Group para apoyar la sociedad civil dentro de Cuba. Es una manera de darles la oportunidad de conocer nuevas tecnologías y tendencias a partir del intercambio con quienes manejan negocios similares en Miami. También los que los reciben aprenden un poco de la realidad cubana, y de este modo se crean lazos que sirven para fomentar la reconciliación”, explicó Tomás Bilbao, director ejecutivo de esa organización sin fines de lucro e impulsada por la comunidad empresarial.

Cinco visiones diferentes

Las escalas de estos negocios difieren bastante, desde los ventas de ropa de Víctor y Caridad, todavía pequeñas, hasta el taller de impresión de Valladares —que da empleo a 50 personas— y la famosa paladar de Higueras, que aparece en guías internacionales de turismo, en listas de los 10 mejores lugares para comer en Cuba.

Pero muchos de los problemas que enfrentan estos emprendedores son los mismos. “¡Los suministros!”, respondieron casi a coro, cuando se preguntó sobre los principales obstáculos que enfrentan día a día, durante un encuentro con las juntas editoriales del Miami Herald y el Nuevo Herald el jueves.

El Estado no ha abierto el prometido mercado mayorista, por lo que tienen que buscar sus materias primas e implementos en la red de tiendas en divisas, a altos precios y muchas veces desabastecidas. Otras opciones son el “mercado informal”—aunque aquí el riesgo son las multas o incluso el cierre del negocio— y las compras en el extranjero, todavía limitadas a lo que un pasajero puede importar sin carácter comercial. Los negocios privados todavía no pueden importar o exportar directamente y las nuevas medidas anunciadas por el Departamento del Tesoro al respecto todavía no se han materializado.

Todos mencionan que falta todavía una cultura de trabajo en Cuba y no parecen preocupados por los impuestos. “Piensa en un cake muy grande, yo me como la cuña y para mí es suficiente”, dice Rodríguez, que considera que los impuestos son “normales”. Valladares agrega que son “útiles” pero que aun no existe “una cultura impositiva” en el país.

Estos casos no son representativos del casi medio millón de personas que tienen licencia para ejercer “el trabajo por cuenta propia” en Cuba, pero se pueden notar tendencias interesantes que han ayudado a estos cinco negocios a salir adelante en un clima todavía complejo para la incipiente empresa privada.

Claves del éxito

▪ Sinergias con el Estado: Valladares tiene clientes estatales como la corporación Gaviota, S.A.; Higueras tiene contratos con agencias turísticas estatales; y Limonta vende sus productos en tiendas para turistas en hoteles de Varadero.

▪ Navegando las reglas: Para sobreponerse a las regulaciones, las frecuentes inspecciones y la escasez de suministros se necesita inventiva, constancia y también cierta astucia para encontrar los espacios en la burocracia y el entramado actual de restricciones legales. Por ejemplo, los clientes estatales de Valladares compran las materias primas para que él pueda cumplir con sus pedidos pues legalmente no tiene poder de compra directa. Limonta comercializa su ropa como vestuarista de un diseñador con autorización para vender.

▪ La transferencia de capitales (culturales, sociales y familiares) para reinventarse como empresarios privados: hay un sociólogo, un maestro, una diseñadora y hasta una ex viceministra de la Industria Ligera en el grupo (Limonta). La posesión de inmuebles en lugares estratégicos para el turismo como el Vedado, puede ser la clave para un exitoso paladar como el de Higueras.

▪ Entrenamiento de negocios: Todos asistieron a los cursos de CubaEmprende, una iniciativa de la Iglesia Católica y la fundación del mismo nombre, que imparte cursos de un mes en materias básicas como marketing, gestión de ventas y contabilidad en varias provincias del país.

Los Negocios

▪ “Victor Bikinis” (1997).

Dueño: Víctor Rodríguez (65)

Producto: Ropa tejida y, como indica el nombre, bikinis y trajes de baño.

Profesión: Profesor de Matemáticas

Sede: Almacenes San José (puesto de venta)

Empleados: trabajadores subcontratados en dependencia de la demanda.

Rodríguez pasó tiempo desarrollando su producto: un bikini tejido que fuera impermeable y no fuera transparente. Su solución fue un hilo mercerizado, bastante difícil de encontrar, que enrolla con un ventilador al que le quitó las aspas.

La venta por internet “es algo completamente desconocido para nosotros”, afirma Rodríguez, quien estuvo aprendiendo del tema en este viaje con una empresaria que vende trajes de baños online. “Acceso a internet ninguno, si acaso un correo electrónico”, aclara.

▪ “Adorgraph” (2012).

Dueño: Rubén Valladares Martínez (56)

Producto: Envases y artículos publicitarios

Profesión: Sociólogo

Sede: Feria Agropecuaria de Rancho Boyeros (taller rentado al Estado), oficinas en La Habana y Varadero

Empleados: 50

Valladares patrocina tres proyectos comunitarios, incluidos uno con niños sin amparo filial y otro educativo con jóvenes a los que les imparte cursos de fotografía, idiomas y marketing. “Se trata de nuestra responsabilidad social. Queremos cambiar la imagen de lo que es un trabajador privado y hacer cosas que ni las empresas estatales hacen a veces”, destaca.

“Hay un cliché con el trabajador por cuenta propia. De entrada el nombre nos choca, ¿por qué no un trabajador privado? Nos enmarcaron como “merolicos”, ese estigma lo hemos ido haciendo añicos. Estamos haciendo algo útil, que está resolviendo muchos problemas. Les estamos dando oportunidades de ganar un salario mejor a muchas personas, más digno, y eso nos hace sentirnos mejor”, dice Valladares, que antes trabajaba en un centro de investigación de telecomunicaciones.

▪ “Dulces Detalles” (2012)

Dueña: Vanessa Pino (27)

Producto: Dulces y regalos

Profesión: Diseñadora industrial

Sede: Su casa

Empleados: La familia

Pino y su hermano, también diseñador, llevan varios negocios a la vez: artículos de promoción, dulces y regalos. Los tres convergen en Dulces Detalles. “Hasta que no llegué a Cuba Emprende, no tenía idea de qué pasaba en mi negocio. El programa da herramientas básicas para los negocios pero a mí me cambió la vida”, dice Pino.

▪ “Confecciones Procle” (2008)

Dueña: Caridad Limonta (58)

Producto: Ropa

Profesión: Ingeniera especializada en confecciones textiles

Sede: Su casa en Guanabacoa. Vende en ferias artesanales y tiendas Caracol en los hoteles de Varadero.

Empleados: dos costureras permanentes, su esposo e hijo, y subcontrata trabajadores temporales cuando aumenta la demanda.

Limonta empezó con una sola máquina de coser y ropa de segunda mano adquirida en tiendas estatales. Su mercado principal está en el Oriente del país, “porque en La Habana todo el mundo vende, todo el mundo trae ropa del extranjero y en el Oriente todo hace falta. Las sobrecamas para Oriente cuestan de 10 CUC hacia abajo”.

“Si hay masividad en el emprendimiento en Cuba se impone la creación de un mercado mayorista”, opina.

▪ “Atelier” (2011)

Dueña: Niuris Higueras, (40)

Profesión: Restauración

Sede: Casa familiar en el Vedado. Cincuenta sillas.

Empleados: 15 y otros subcontratados en dependencia de la demanda.

“Hago ‘cocina de autor’ porque uso lo que tengo a mano. Si se acaba el tomillo, uso el comino”, estrategia que le permite contrarrestar el desabastecimiento de ciertos productos, explica Higueras.

“Al final del año tengo un margen de ganancia entre un 25% y 30%. El 85% de mis clientes son americanos. Yo almorcé con [la subsecretaria de Estado para América Latina] Roberta Jacobson”, afirma.

“Hay inspecciones de higiene mensuales y me hicieron una inspección fiscal por seis meses. De ahí me subieron un poco más los impuestos, porque te hacen como un estudio de mercado, pero esa agresión de antes... Hoy si tienes algo mal te multan. Hay personas a las que les han cerrado el negocio, pero se han pasado”.

Siga a Nora Gámez Torres en Twitter: @ngameztorres

Cuentapropismo en cifras

(Fuente: Ministerio del Trabajo, febrero de 2015)

▪ Total de personas con licencias para “trabajar por cuenta propia”: 489,929

▪ Jóvenes: 147,693

▪ Mujeres: 144,595

▪ Personas que además trabajan para el estado: 81,215

▪ Jubilados: 60,897

▪ Provincias con mayor número de cuentapropistas: La Habana, Matanzas, Villa Clara, Camagüey, Holguín y Santiago de Cuba (66% del total).

▪ Actividades más populares: paladares y cafeterías, transporte, arrendamiento de viviendas y “agente de telecomunicaciones”.

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