Sur de la Florida

Legisladores de Florida enfrentan duras decisiones sobre la salud

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Rick Scott habla con la prensa el pasado 6 de mayo en Washington.
Rick Scott habla con la prensa el pasado 6 de mayo en Washington. Getty Images

La semana pasada los legisladores de la Florida tal vez salieron del punto muerto en que se encontraban desde hacía tiempo tras ponerse de acuerdo en convocar una sesión especial de tres semanas para solucionar la crisis presupuestaria en junio, aunque no estuvieron de acuerdo en la parte más difícil: cómo resolver las profundas diferencias que hay sobre el cuidado de la salud.

Algunas ideas han surgido de las discusiones: desde utilizar $600 millones destinados a recortes fiscales para ayudar financieramente a hospitales que atienden a pacientes pobres, hasta buscar un excepcional exención federal, y buscar fondos federales sin que tengan que pasar a través del Medicaid.

Sin embargo, encontrar la solución no será fácil, ya que una gran diferencia ideológica divide a la Cámara y al Senado republicanos sobre si se debe o no ampliar el Medicaid para obtener dinero federal con el que darle atención a unos 800,000 residentes sin seguro que de otra manera dependerían del cuidado de salud que ofrecen las organizaciones caritativas.

“Las ideologías tendrán que dejarse a un lado y buscar una solución que satisfaga a ambas partes. Eso lo que tiene que prevalecer’’, dijo la representante Holly Raschein, republicana de Key Largo cuyo distrito tiene el número más alto con personas sin seguro de todo el estado. Raschien forma parte de una minoría de republicanos de la Cámara que apoya el empleo de dinero federal si éste forma parte de un agresivo plan de reforma del cuidado de salud para reducir los costos.

En el centro de la disputa está un programa federal conocido como Grupo de Ingresos Bajos (LIP), que le devuelve a los hospitales y clínicas de la Florida $2,100 millones si le brindan cuidado de salud a pacientes de bajos recursos o indigentes. El gobierno federal ha dicho que ha dividido en fases el programa en tanto adopta nuevos los programas que ofrece la Ley de Cuidado Asequible de la Salud, también conocida como Obamacare. 

El Senado quiere utilizar los fondos federales del Medicaid para ayudar a comprar cobertura en el mercado privado mientras sustituye los fondos del LIP. Sin embargo, la Cámara rechaza la idea, luego de argumentar que el Medicaid es un programa "fallido" que ya consume una tercera parte del presupuesto del estado y que le costaría aun más al estado si se amplía.

La sesión legislativa terminó abruptamente el pasado 28 de abril 28 cuando la Cámara pospuso las discusiones como protesta por el callejón sin salida.

Si la Cámara logra lo que quiere, el gobierno federal tendría que darle al estado otros $1,300 millones en dinero del LIP para pagarle a los hospitales el cuidado de salud durante otro año. El Congreso entonces revocaría el Obamacare y le daría a la Florida una “subvención” de dinero para pagar directamente los gastos de los pacientes y de los médicos. El estado terminaría con las regulaciones que evitan la competencia para servicios hospitalarios caros —como, por ejemplo, el cuidado por traumatismos— y los reguladores allanarían el camino para que los usuarios compren seguros de salud por todo el estado.

Si el Senado logra sus propósitos, la Florida tendría que crear un mercado privado alternativo al Obamacare que le daría $51,000 millones en fondos del Medicaid y así darle cobertura a los floridanos que no son elegibles de seguro bajo el intercambio federal. Para ello, se exigiría que las personas sin seguro estén trabajando, y también se les requeriría que firmen un acuerdo donde acepten que comprenden que si cambian las reglas del gobierno federal, podrían perder el seguro.

Se cree que ninguna de las dos opciones es probable.

A continuación algunas ideas que podrían hallar consenso común en la Legislatura:

Evitar el Medicaid

El plan inicial del Senado era ampliar la cobertura de las personas que no tienen seguro inscribiéndolas en un programa del Medicaid durante seis meses y luego cambiarlos a un intercambio privado. Sin embargo, los líderes de la Cámara dicen que el plan es una especie de “caballo de Troya” que busca comprometer a las personas con un sistema controlado federalmente del que el estado se haría dependiente.

Bajo una proposición que aún está sin aprobar, el Senado modificaría su plan y evitaría la etapa del Medicaid, un cambio que necesitaría la aprobación federal. A cambio por rechazar el dinero federal para ampliar la cobertura, el estado podría imponer estrictos controles de costos.

Evitar los hospitales

Linda Quick, presidenta de la Asociación de Hospitales y Cuidado de Salud del Sur de la Florida, con sede en el Condado Broward, cree que una solución consiste en hacer que la Florida esté de acuerdo con el objetivo de la secretaria de Salud y Servicios Humanos Sylvia Burwell sobre la “cobertura de salud” y que el dinero federal llegue a manos del paciente sin seguro, no al sistema de cuidado de salud.

“Los legisladores podrían pedirle al gobierno federal que siga dándole fondos al LIP pero que el cuidado de salud caritativo lo paguen los pacientes que lo reciben —en forma de una tarjeta— en vez de pagarle de forma retroactiva a los hospitales’’, dijo Quick.

Nueva exención federal

Alan Levine, ex funcionario de salud en los gobiernos del gobernador Jeb Bush y del gobernador de Louisiana Bobby Jindal, le pidió a los legisladores que le soliciten al gobierno federal expandir el programa LIP durante un año más a cambio de un compromiso para crear un programa de cobertura de salud que se base en una “Exención de Innovaciones”, que forma parte de la Ley de Cuidado Asequible de Salud.

La claúsula se basa en la Sección 1332 de la ley la cual le da a los estados la flexibilidad de usar el dinero de créditos de impuestos federal para crear sus propios sistemas de seguro y de cuidado de salud.

Llenar el vacío, ganar tiempo

Otra opción —que propuso el gobernador Scott— es que los legisladores no esperen recibir ningún dinero federal del LIP y consigan los fondos en otra parte para de este modo ayudar a los hospitales a llenar el vacío dejado por la pérdida de fondos federales. Se cree que esperarían hasta la próxima sesión para proponer con otro plan.

¿De dónde podría venir el dinero? La Cámara está preparada para gastar $600 millones en ingresos de superávit del estado que en un inicio propuso recortes fiscales para llenar el vacío que deja el LIP. Sin embargo, Scott, que está buscando postularse para el Senado en el 2018, quiere los recortes fiscales y amenazó con eliminar con los proyectos favoritos de los senadores si no aprueban.

Scott, ex ejecutivo de una cadenas de hospitales sin fines de lucro, quiere que sean los hospitales —y no los contribuyentes— quienes obtengan el dinero. La semana pasada, le envió una carta a ejecutivos de hospitales donde les pedía que crearan un plan “para compartir beneficios” para subsidiar el cuidado de salud caritativo en hospitales que enfrentan la mayor pérdida de ingresos si a la larga el gobierno federal no renueva en su totalidad los fondos del LIP.

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