Sur de la Florida

Trabajaron toda la vida para pagar el tráiler y se quedarán en la calle

Ancianos a punto de quedar en la calle

Casi 100 familias de bajos recursos recibieron una notificación para desalojar sus viviendas en un parque de hogares móviles en Hialeah.
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Casi 100 familias de bajos recursos recibieron una notificación para desalojar sus viviendas en un parque de hogares móviles en Hialeah.

Los casi 90 grados de temperatura y el sol abrasador no impidieron que una veintena de vecinos del parque de casas móviles Sunny Gardens Mobile Home Park, en Hialeah, se reunieran para contar su situación.

Algunos llegaron caminando con un bastón o empujando un walker. Muchos están deshabilitados. La mayoría tienen más de 70 años y llevan más de tres décadas viviendo en lo que pensaban sería su última casa.

Están orgullosos de haber hecho reparaciones y mejoras en sus casas móviles, de haberlas convertido en un hogar y de haber creado una comunidad donde la mayoría de los vecinos se ayudan.

Hace unos meses podían haber vendido esas casas móviles por $60,000 y hoy no valen nada. En ellas han puesto los ahorros de toda una vida y están a punto de quedarse en la calle.

El 20 de febrero, la compañía local Sunny Gardens Mobile Home Park LLC, presidida por Michael Kemp, vendió en $12 millones el terreno de 10 acres donde está el parque de casas móviles. Los compradores son Hialeah Pura Vida Commercial LLC y Hialeah Pura Vida Apartments LLC, dos sociedades de responsabilidad limitada de Delaware.

Ahora las 96 familias que ocupan el lugar en la codiciada esquina de la avenida 16 y la calle 29 del oeste de Hialeah, muy cerca de Okeechobee Road, tienen hasta el 30 de noviembre para mudarse.

“¿Para dónde vamos a ir a vivir como están las rentas hoy en día? ¿Abajo del puente? ¿A esta edad? No es justo”, dice Esther Martín, de 78 años, que cuida de una hija que padece de trastorno bipolar.

Martín vive en Sunny Gardens desde hace 30 años, desde los tiempos en que el abuelo del dueño anterior, Michael Kemp, estimulaba a los vecinos a que hicieran arreglos en su vivienda confiados en que Sunny Gardens era “patrimonio de la familia Kemp” y, por lo tanto, no se vendería.

El 2 de abril recibieron la notificación de que deben abandonar el lugar porque los nuevos dueños le van a dar otro uso al terreno, que está zonificado para la construcción de viviendas multifamiliares de tres pisos y para uso industrial.

Ante la posibilidad de un cambio de zonificación, una fuente de la ciudad de Hialeah que pidió no ser identificada dijo que el expediente del caso estaba en el departamento jurídico del Ayuntamiento y que el abogado David Jove se está encargando de revisarlo. Jove no respondió reiteradas llamadas de el Nuevo Herald para precisar si el municipio estaba gestionando algún cambio de zonificación que permitiera a los nuevos dueños construir edificios de mayor altura.

El alcalde de Hialeah, Carlos Hernández, tampoco devolvió las llamadas para conocer su opinión sobre el asunto. Por su parte, la concejal Isis García-Martínez dijo que el caso aun no se ha discutido en el Concejo.

“Es un poco prematuro hacer un comentario sin tener documentación del caso”, dijo García Martínez. “Todavía no nos han presentado ningún tipo de documentación ante el Concejo”

Sin recursos para mudarse

La mayoría de los vecinos de Sunny Gardens Mobile Home Park, que son propietarios de sus casas y alquilan el terreno entre $620 y $680 al mes, aseguran que no tienen ahorros para mudarse. Muchos son retirados o reciben ayuda suplementaria del gobierno, y los que trabajan han invertido casi todo lo que tenían en arreglos.

Naimy Vasconsello, de 41 años, compró su casa móvil hace cinco años en $25,000 y ha invertido $20,000 en mejorarla. Gana $18,000 al año y cuida de su hijo y de su madre, que llegó de Cuba recientemente.

“Me siento frustrada y con las manos atadas. No me están dando opciones y estoy luchando para que me valoren mi sacrificio”, dice Vasconsello, que sirve de portavoz de los vecinos, quienes se están organizando para crear una asociación que los represente.

El año pasado Vasconsello pidió a una vendedora de bienes raíces un estimado del valor de mercado de su casa móvil, ubicada en un terreno sencillo, quien la valoró en $45,000.

Los nuevos propietarios de Sunny Gardens Mobile Home Park están ofreciendo a los dueños de casas móviles en terrenos sencillos $5,000 si se mudan antes del 30 de junio. Esta cifra iría disminuyendo a medida que pasan los días: $3,000 si se mudan para el 30 de septiembre y $2,000 para la fecha límite del 30 de noviembre.

Los dueños de terrenos dobles recibirían $6,000 si se mudan antes del 30 de junio; $4,000 para el 30 de septiembre y $2,500 para el 30 de noviembre.

Los vecinos tienen que entregar las llaves de la vivienda y el título de propiedad para recibir las sumas prometidas.

“Nos están obligando a vender”, dice Vasconsello, que se siente impotente porque, como la mayoría de los vecinos, no gana lo suficiente para pagar el alquiler de los apartamentos que Professional Management, Inc, la compañía que administra el parque de casas móviles, les está ofreciendo para reubicarlos.

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Naimy Vasconsello (centro, vestida de azul) junto a un grupo de vecinos, hablan con el Nuevo Herald sobre su inminente salida del campo de casas móviles porque los nuevos dueños del terreno quieren darle otro uso. La compañía les está ofreciendo $5,000.00. Esta imagen fue tomada el 10 de abril del 2018 en el Sunny Gardens Mobile Park de Hialeah. Roberto Koltun rkoltun@miamiherald.com

El abogado Howard L. Kuker, que representa Hialeah Pura Vida Commercial LLC y Hialeah Pura Vida Apartments LLC, considera que los nuevos dueños están dando un trato “justo” a los vecinos.

“Están ofreciéndoles el triple de la cantidad que exige la ley”, dijo Kuker, indicando que el Estatuto 723 de las leyes de la Florida, que regula el alquiler de casas móviles y las relaciones entre dueños e inquilinos, sólo exige que se entregue $1,375 a los inquilinos para que puedan reubicarse.

Por su parte, Evian White de Leon, directora de programas y políticas de la organización no lucrativa Miami Homes For All, señala que las sumas que se ofrecen a los vecinos de Sunny Gardens Mobile Home Park es muy poco debido a los elevados alquileres en Miami.

La renta promedio en Miami es de $1,200 por un apartamento de un cuarto. Esa suma [la que les ofrecen por irse del lugar] sólo les alcanza para pagar el primero y el último mes, y el fondo, y si acaso les queda para un mes más”, dice White de Leon.

Los parques de casas móviles son viviendas de precios razonables que no reciben asistencia del gobierno, señala White de Leon. “Al perder una propiedad así también estamos perdiendo viviendas que se alquilan por un precio asequible y que no están siendo reemplazadas”, dice.

White de Leon, cuya organización trabaja con funcionarios gubernamentales y grupos que protegen a personas desamparadas, señala que muchos de los vecinos de este parque de casas móviles se pueden considerar de muy bajos recursos.

El índice de pobreza fijado por el gobierno federal es $12,140 o menos por persona. Para una familia de cuatro, es $25,100.

Orestes Pérez, de 99 años, compró su casa móvil en 1976, y en ese entonces pagaba $78 por el alquiler del terreno. En la actualidad paga $630 por el terreno, al tiempo que recibe una pensión de $670, de modo que se queda prácticamente sin dinero para los demás gastos mensuales.

“Me iré a vivir con una sobrina o para Cuba”, dice Pérez, que hasta ahora había mantenido su independencia.

Los problemas de salud de Bienvenida Tabarez, de 87 años, y su esposo Francisco, de 90 años, los llevaron a dejar su apartamento para personas de bajos recursos y a mudarse con su hija, Esther Lamas Tabarez.

“Imagínese cómo me siento. Tuve que vender y regalar todo lo mío para vivir con mi hija, y estábamos contentos porque esta es como si fuera nuestra casa”, dice Bienvenida, quien se lamenta de que ella y su esposo no pueden trabajar y ahora están en esta situación.

Entre los dos tienen ingresos mensuales por alrededor de $1,300, pero esperan seguir viviendo con su hija, quien por su parte atraviesa una situación difícil porque tiene que cuidar todo el tiempo de su esposo, enfermo de cirrosis hepática.

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Francisco Tabarez y su esposa Bienvenida viven con su hija en una de las casas móviles del Sunny Gardens Mobile Park de Hialeah, del que está obligados a mudarse antes del 30 de noviembre. Roberto Koltun rkoltun@miamiherald.com

“He hecho un esfuerzo muy grande por este tráiler. Le acabamos de hacer el techo nuevo por $10,000”, dice Lamas Tabarez, de 65 años.

Maricela Marichal invirtió más de $20,000 en arreglos a su casa móvil, pero su situación es más complicada que la del resto de los vecinos, que tienen su vivienda pagada. Ella todavía debe al banco Wells Fargo $27,000 de los $37,000 que financió originalmente.

“Me voy a ir con una deuda”, se lamenta Marichal, de 55 años, en la renovada cocina de la casa móvil, que tiene además un amplio portal.

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Maricela Marichal acaba de renovar su casa móvil en el Sunny Gardens Mobile Home Park, en Hialeah. Le debe al banco $27,000 del préstamo para comprarla, y ahora debe salir a buscar apartamento para mudarse porque los nuevos dueños quieren darle un nuevo uso al terreno. Roberto Koltun rkoltun@miamiherald.com

Niurka Pavón, de 54 años, recibió la casa móvil en que vive hace 18 años como regalo de boda de sus padres. “Hemos invertido como $40,000 en arreglos”, dice Pavón, orgullosa de la terraza de madera y de las palmas que sembró su esposo, quien se encargó de las reparaciones.

La pareja trabaja pero no pueden comprar una casa tradicional porque contaban con la inversión que tenían en la casa móvil para hacer una adquisición de este tipo. Ahora no les queda más que entrar en el duro mercado de las viviendas de alquiler.

“Los dueños de casas móviles están desprotegidos. Si el propietario vende el terreno y el nuevo dueño quiere cambiar el uso, no tienen derecho de quedarse ahí, y lo que la ley provee es que les den una miseria”, señala White de Leon.

Uno de los vecinos de Sunny Gardens pagó el alquiler este mes un día más tarde del plazo, el 10 de abril, y le cobraron $2 de multa. Lo fue a pagar en efectivo y le dijeron que tenía que llevar un money order por esa cantidad, contó Vanconsello.

Para Melba Sánchez, de 84 años, la situación es desesperada. Vive con un hijo enfermo y un nieto al que está criando y la familia solo recibe $1,200 al mes.

“Si tuvieran compasión de tantas personas mayores deshabilitadas y no tuviéramos que pagar la renta hasta el último día. Si no, no veo cómo vamos a ahorrar para dar la renta y el fondo [para un apartamento]”, concluye Sánchez, quien conserva la esperanza de que les den más tiempo.

Siga a Sarah Moreno en Twitter: @SarahMorenoENH

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