Sur de la Florida

Nicaragüenses en Miami condenan al gobierno de Ortega tras semana violenta

Una ola de indignación por los acontecimientos ocurridos en los últimos días en Nicaragua alcanzó a la comunidad de ese país en Miami, que ha condenado la violencia desatada bajo el gobierno del presidente Daniel Ortega.

“Se reventó la chimbomba”, expresó Claribel Orozco, dueña de un local en el centro comercial Managua en Sweetwater, sobre la semana de manifestaciones en Nicaragua en contra de Ortega.

La manifestaciones comenzaron el 18 de abril en ese país centroamericano como rechazo a una propuesta de modificar el sistema de pensiones del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) y terminaron convirtiéndose en una manifestación de hartazgo sin precedentes contra Ortega.

Nicaragua Protests.JPG
Una ola de indignación por los acontecimientos ocurridos en los últimos días en Nicaragua alcanzó a la comunidad de ese país en Miami, que ha condenado la violencia desatada bajo el gobierno del presidente Daniel Ortega.

A su vez, la comunidad nicaragüense de Miami, que desde el Censo del 2010 ya aparecía con 105,000 personas, ha realizado manifestaciones en la ciudad. El miércoles se habrá reunido una vez más por la noche en las inmediaciones del consulado de Nicaragua, donde han hecho presencia esta semana, y el sábado tuvieron una manifestación masiva.

“Hay un sentimiento de indignación porque, como te digo, estamos en un estado de emergencia. La situación se salió de control, hay muchas muertes en pocos días”, dijo María Belén Ruiz, de 24 años, una de las manifestantes de origen nicaragüense en Miami.

Hasta el miércoles, el saldo por la violencia de las protestas en Nicaragua era de 34 muertos y al menos 66 heridos, según el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos.

La ONU hizo un llamado al gobierno de Ortega para aclarar las muertes y las alegaciones de uso de la fuerza policial.

También, el senador floridano Marco Rubio, junto al también senador Robert Menéndez, de Nueva Jersey, exhortó a la Organización de los Estados Americanos (OEA) a trabajar con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para investigar de inmediato los hechos de violencia y censura.

“A mi me afecta, como a la mayor parte de los nicaragüenses. Tenemos sentimientos encontrados porque estoy acá y ellos están sufriendo una guerra prácticamente”, dijo Orozco, de 52 años, en Sweetwater.

La represión de las protestas ha recordado a los radicados en Miami las razones por las que muchos emigraron a principios de los años 80, cuando la violencia estalló con la revolución sandinista, que puso fin a la dictadura de Anastasio Somoza Debayle.

“Llevo 36 años viviendo en los Estados Unidos, vine pequeño, por el mismo caso de la revolución del sandinismo, y ahora pasa que los estudiantes están siendo asesinados”, contó Johans Castillo, de 47 años.

PEN 007 MHD SBB
Johans Castillo, 47, apoya las protestas contra el gobierno de Daniel Ortega desde Sweetwater, en una imagen del 25 de abril del 2018. Sebastián Ballestas sballestas@miamiherald.com


En un intento por calmar los detonantes del conflicto, Ortega retiró iniciativa de reforma a la seguridad social, cuyo fin era reducir en 5 por ciento las pensiones, y un punto medular en el desacuerdo con los estudiantes de la Universidad Politécnica de Nicaragua.

Los estudiantes han exigido la liberación de sus compañeros detenidos, el cese de la persecución y la renuncia de funcionarios detrás del despliegue policial. Y lo que es más, el sentimiento de indignación ha impedido que el diálogo sea bien visto por los nicaragüenses en el extranjero.

“Este gobierno ya no puede seguir, el pueblo ya no lo quiere, ya se ha echado de enemigo al pueblo y tiene que irse”, dijo Castillo.

El miercoles, la Iglesia católica en Nicaragua se ofreció a mediar en el conflicto para facilitar un diálogo entre el gobierno y los sectores estudiantil y empresarial.

En el extranjero, la Iglesia católica también hace un llamado a la paz con una misa en la iglesia de Our Lady of Divine Providence, en 10205 W. Flagler Street, que se realizará el jueves a las 7 p..m..

“Con mucho respeto al [cardenal Leopoldo Brenes], que ha estado a la par del pueblo nicaragüense, y ha apoyado la causa de los universitarios. No creo en sentarse con unos asesinos a negociar nada, sólo en la destitución del gobierno y la inmediata renuncia de Daniel Ortega y Rosario Murillo”, dijo Renato José Novoa, de 38 años y uno de los manifestantes presentes en la protesta del sábado frente al consulado en Miami.

El Nuevo Herald intentó infructuosamente comunicarse con el consulado.

Fuera de Nicaragua, los manifestantes han dicho que no están impulsados por intereses políticos y el apoyo a las protestas populares es generalizado.

“Siento que los nicaragüenses están más unidos que nunca", dijo Alejandra Stadhagen, manifestante de origen nicaragüense de 20 años. "Aquí no hay partidos. Él [Ortega] los ha quitado todos”.

  Comentarios