Sur de la Florida

Cientos de personas mayores en el corazón de Brickell podrían quedarse sin hogar

Vecinos en una reunión de la asociación de inquilinos del edificio George Humphrey Tower, en Brickell, Miami.
Vecinos en una reunión de la asociación de inquilinos del edificio George Humphrey Tower, en Brickell, Miami. WLRN News

Javier Vizoso sabía que tarde o temprano vendría a vivir a Miami. Pero el doble golpe de los huracanes Irma y María en Puerto Rico en septiembre pasado aceleró su decisión.

“Me vi obligado a mudarme aquí”, dijo desde su nuevo apartamento en la zona miamense de Brickell. Vizoso, un cubano de 85 años que vivió 60 años en Puerto Rico, estuvo dos semanas sin electricidad antes que la segunda tormenta provocara un desastre humanitario.

“El ambiente creado por los huracanes fue muy malo”, dijo.

Su hijo le envió un boleto de avión y pasó unos días en el hospital recuperándose cuando llegó. Cuando ya se sentía mejor, Vizoso averiguó el estatus de la solicitud que había enviado dos años antes para vivir en George Humphrey Tower, un edificio de apartamentos asequibles para personas mayores cerca de la Bahía de Biscayne, en el vecindario miamense de Brickell. Tuvo suerte, y a los pocos días ya tenía las llaves en la mano.

Pero nunca pensó que podía ser algo temporal.

“Nadie me dijo nada especial”, dijo Vizoso. “Mi idea era venir aquí y quedarme para siempre, mientras tuviera vida”.

Para septiembre del 2019, el edificio George Humphrey Tower ya no estará sujeto a las restricciones de vivienda asequible del Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano (HUD). Eso significa que pueden sacar del lugar a los inquilinos. El urbanizador que compró la propiedad en el 2014 Already ya ha indicado que las aproximadamente 400 personas mayores que viven en el lugar pudieran tener que mudarse para esa fecha.

Varios edificios de vivienda asequible en todo el sur de la Florida enfrentan la misma situación. Según un estudio realizado en febrero por la organización sin fines de lucro Miami Homes for All, 95 instalaciones en Miami-Dade, con casi 10,000 unidades de vivienda, corren el riesgo de perder el beneficio de las restricciones o sencillamente son demasiado viejas para albergar personas en los próximos años.

En una región que tiene que hacer frente a una crisis de vivienda asequible, la pérdida de las regulaciones del HUD en tantas viviendas probablemente profundice la crisis, porque sacaría del mercado muchas unidades mientras los gobiernos condales y municipales batallan por construir más viviendas para personas de bajos ingresos.

“Todos sabemos que las situación de la vivienda asequible en Miami se ha vuelto insostenible”, dijo Evian White de León, director del programa de Miami Homes for All. “Esto solamente lo exacerba. [George Humphrey Tower] es el mejor ejemplo de lo que necesitamos para preservar la vivienda asequible”.

En el edificio George Humphrey Tower, el reloj avanza onerosamente sobre esperanzas de los inquilinos.

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Josefa Enríquez, de 91 años, vive desde hace 16 años en el edificio de apartamentos asequibles George Humphrey Tower Daniel Rivero WLRN News

“No quiero ni pensar en que me saquen de aquí, para decirle la verdad”, dijo Josefa Enríquez, de 91 años y que vive en el edificio desde hace 16 años. La mujer paga $670 de alquiler mensual con sus ingresos fijos.

“¿Qué puedo encontrar por ahí? ¿Un efficiency de $900? Y si quiero un apartamento de una habitación, $1,000, $1,200, $1,300? Las personas que vivimos aquí dependemos de un retiro”, dijo. “Estamos muy preocupados”.

Cuando el edificio George Humphrey Tower se construyó, el vecindario no se parecía nada a lo que es hoy. En ese entonces, la lujosa zona de Brickell Avenue era un pequeño vecindario tranquilo junto a la bahía. Cuando el sindicato de maestros construyó el edificio en 1966, la zonificación del lugar era de una casa unifamiliar por acre de terreno..

En ese momento el edificio se llamó Stanley Axlrod Tower, por el nombre del director de servicios económicos del sindicato, quien se convirtió en director ejecutivo del edificio. Con el tiempo, a medida que la paga y la pensión de los maestros mejoraron, ganaban tanto dinero de retiro que no eran elegibles para vivir en viviendas asequibles.

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Stanley Axlrod Towers Cortesía de apartments.com

En los años 2000, el sindicato comenzó a tratar de vender la propiedad. Nelson Duque, un agente local de bienes raíces, dijo al Miami Herald que uno de sus clientes había ofrecido $20 millones en efectivo por la propiedad de una manera que pudiera seguir cumpliendo las restricciones federales de vivienda asequible, pero el sindicato no contestó.

En octubre de 2014 el edificio se vendió a 1809 Brickell LP, una corporación de la Florida vinculada con el urbanizador brasileño Paulo Tavares de Melo, quien niega que en la compra hubo algo indebido.

“Nuestra compañía se enorgullece de operar éticamente y esta adquisición fue el resultado de una transacción tras negociaciones prolongadas con el vendedor”, escribió De Melo en un correo electrónico.

El blog inmobiliario The Next Miami señaló que la venta de $14 millones no fue “cercana al valor de mercado”. Un año antes, según registros del condado, la propiedad se evaluó en $36,156,775.

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Miami Commissioner Ken Russell. Daniel Rivero WLRN News

El comisionado miamense Ken Russell tiene media docena de instalaciones de vivienda para personas mayores en su distrito, que abarca Coconut Grove, Brickell, el downtown de Miami y Edgewater. Russell visita esas propiedades varias veces al año, incluida una en 1809 Brickell Avenue.

Durante una de esas visitas, el propietario del edificio y la administración celebraron una ceremonia para cambiarle el nombre a la torre, que entonces se llamaba Stanley Axlrod Tower, que tuvo durante 40 años.

Sherman Rattner, de 71 años y nacido en Brooklyn, veterano de la Guerra de Vietnam y quien se mudó al edificio en mayo del 2017, empezó a estudiar la situación y aprendió mucho de las restricciones federales que estaban a punto de caducar.

Entonces decidió escribirle a De Melo para preguntarle por el estatus del edificio. La respuesta del urbanizador lo estremeció.

“Nuestra prioridad absoluta es trabajar con [la administración del edificio, Elderly Housing Development & Operations Corporation], el HUD y funcionarios locales para ofrecer tantas opciones como sea posible a los inquilinos para que puedan reubicarse después que venzan las restricciones de vivienda asequible", le respondió De Melo.

Ahí estaba todo por escrito. Rattner entonces comenzó a compartir la información con los demás inquilinos.

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Sherman Rattner, presidente de la asociación de inquilinos, habla con los vecinos en una reunión reciente del grupo. Daniel Rivero WLRN News

En febrero del 2018, los vecinos votaron para crear la Asociación de Inquilinos de 1809 Brickell y nombraron presidente a Rattner.

Los miembros de la asociación se han reunido con funcionarios de Miami y Miami-Dade sobre la reubicación y dijeron que han tratado infructuosamente de reunirse con De Melo. En una reunión reciente convocada por la asociación, el grupo presentó una propuesta al urbanizador para convertir la propiedad en un edificio multiusos que preservara la vivienda asequible de las personas mayores que ya viven en el lugar.

“Vamos a explorar todos los derechos que tenemos con el HUD y cualquier otro para proteger nuestros derechos y preservar nuestras viviendas”, dijo Rattner a unos 100 inquilinos reunidos.

Pero la exhortación de la asociación de inquilinos a que los líderes locales se involucren en el asunto tiene límites porque es un asunto de política nacional, no local. El grupo se ha reunido con el alcalde de Miami, Francis Suárez, y con el Departamento de Desarrollo Comunitario y Económico de Miami, pero dice que no ha recibido respuestas concretas a sus preocupaciones.

El comisionado Russell, quien ha hecho de la vivienda asequible una parte clave de su plataforma, se ha mantenido al tanto de la situación en el edificio George Humphrey Tower y fue el único funcionario electo que aceptó ser entrevistado sobre el asunto.

“Tenemos que recordar que no se trata de una propiedad de la ciudad y que el gobierno no puede dictar al dueño de una propiedad privada qué puede hacer con ella”, dijo Russell. “Si [los urbanizadores] tienen una responsabilidad para determinar dónde vivirán estas personas cuando modifiquen ese edificio, eso depende de cada uno, pero yo los aliento a hacerlo y me he reunido muchas veces con este urbanizador en particular”.

Por su parte, De Melo, el dueño del edificio, expresó en un comunicado:

“Aunque no tenemos responsabilidad jurídica de reubicar a los inquilinos, somos humanos y somos compasivos, y estamos trabajando para encontrar una solución razonable y seguir colaborando de cerca con el HUD y funcionarios locales para identificar alternativas de vivienda para los inquilinos".

De Melo agregó que la compañía está trabajando para “conseguir financiamiento para la construcción de nuevas viviendas asequibles”, pero que su compañía "no tiene planes inmediatos para el futuro de la propiedad”.

En un correo, el HUD dijo que De Melo tiene hasta el 1ro. de septiembre del 2018 para notificar a los inquilinos de “sus intenciones con la propiedad”, un año antes que expiren las restricciones de vivienda asequible. “Las comunicaciones preliminares con los inquilinos ya han comenzado, pero el propietario se reserva el derecho de no tomar una decisión definitiva hasta abril del 2019”, dice el comunicado.

Se está programando una reunión con De Melo, los inquilinos, funcionarios del HUD y la administración del edificio, Elderly Housing Development & Operations Corporation, para el 11 de junio.

En su apartamento del décimo piso, Javier Vizoso pasa el día mirando episodios de NCIS o Fox News. Sobre una mesita descansa una traducción al español del controversial libro de Michael Wolf sobre el gobierno del presidente Donald Trump, Fire and Fury. Por la ventana ve las embarcaciones surcar la Bahía de Biscayne Bay. Algunas veces va a restaurantes cercanos a comer algo o mirar un juego.

“Es aburrido”, dijo riéndose. “Me acabo de mudar y todavía no tengo muchos amigos”.

Pero es su hogar. Los vecinos dicen que la lista de espera para otra vivienda asequible en la zona es muy larga.

“Si nos botan, todos quedaremos en la calle y tendremos que arreglárnosla como podamos”, dijo Juan Barrera, quien lleva siete años viviendo en el edificio.

“Si tenemos que irnos, ¿dónde nos van a reubicar?”, preguntó María Luisa Riera, quien lleva 18 años viviendo en el lugar. “No hay suficientes edificios para personas de bajos ingresos”.

Vizoso no ha empezado a buscar y sigue esperanzado de que se llegue a algún acuerdo con el dueño. Después que la asociación de inquilinos se reunió con los vecinos y presentó su visión de lo que pudiera ser, Vizoso tiene la esperanza de que el grupo se convierta en algo formidable.

“Tenemos un año y medio para solucionar esto”, dijo.

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