Sur de la Florida

Salieron de Miami a clonar tarjetas en cuatro estados. Los atraparon tras embolsillarse más de $100,000

Fotografía de varias tarjetas de crédito.
Fotografía de varias tarjetas de crédito. AP

Cinco residentes del condado Miami-Dade pudieran pasar hasta siete años en la cárcel después de haberse declarado culpables de perpetrar una estafa clonando tarjetas de crédito en estaciones de gasolina y usándolas para retirar dinero de cajeros automáticos (ATM) en cuatro estados del país.

Meylan Montalvo Gómez, de 27 años, Yosan Pons Sosa, de 29, Naudi Reyes Fernández, de 37, y Yarai Fuentes Quiñones, de 26, fueron arrestados el 28 de octubre en la habitación de un Holiday Inn por un agente de la Policía Estatal de Virginia Occidental, tras una investigación policial que duró casi dos meses.

Lázaro Serrano Díaz, de 27 años, fue detenido el 16 de enero en Miami.


De acuerdo con la acusación formal presentada en un tribunal del distrito norte de Virginia Occidental, el grupo comenzó a principios de septiembre a hacer retiros de dinero en varios cajeros automáticos de Virginia Occidental utilizando tarjetas de crédito que habían clonado con dispositivos colocados en estaciones de gasolina de ese estado.

El documento detalla que los acusados acudían a bancos, centros comerciales y establecimientos como Walmart para hacer sus retiros a diario y de manera individual, aunque muchas veces con unos minutos de diferencia.

El 20 de octubre, un empleado de una farmacia Rite-Aid en Morgantown le contó a un agente de la Policía Estatal de Virginia Occidental que recordaba particularmente a un hombre y dos mujeres hispanas que al parecer compraban productos diversos y luego pagaron con unas “raras y brillantes tarjetas de crédito”.

El empleado agregó que el hombre tenía además "un fajo” de billetes.

Dos sospechosos de haber robado una tarjeta de crédito quedaron captados por las cámaras de vigilancia de una tienda Walmart cuando compraban un teléfono celular prepagado después de haber ido al establecimiento en un viaje de Uber.

Las cámaras de vigilancia de varios comercios lograron capturar las caras de todos los acusados, así como los vehículos que conducían, que luego descubrieron los detectives eran alquilados.

Los documentos en la corte detallan además que varios de los acusados viajaron desde el aeropuerto internacional de Miami al de Baltimore-Washington (BWI), en el estado de Maryland, o al aeropuerto de LaGuardia en Nueva York para ejecutar sus estafas.

Una vez en los aeropuertos, los individuos alquilaban vehículos con los que recorrían la ciudad para ejecutar sus fechorías.


El grupo fue finalmente capturado cuando las autoridades pudieron localizar, con la ayuda de la empresa de alquiler de autos, la ubicación exacta de uno de los carros alquilados por los acusados.

Según los documentos presentados en la corte, un policía tocó a la puerta de la habitación del Holiday Inn Hotel & Suites Huntington Civic Arena de West Virginia, en el que se hallaba el grupo, y logró ver varias pilas de tarjetas de crédito y fajos de dinero.

El agente entonces procedió a arrestarlos.

Los hombres fueron capturados ese mismo día usando las tarjeta de crédito de la mujer. Se compraron un Xbox One y dos computadoras en una tienda Best Buy de Pembroke Pines.

Reyes, Montalvo, Fuentes y Pons son ciudadanos cubanos y residentes permanentes de Estados Unidos, según la acusación realizada por un agente del FBI. Serrano también nació en Cuba, pero se hizo ciudadano estadounidense.

Durante la estafa, el grupo logró comprar 33 tarjetas de regalo con valor desconocido y retirar $72,495.73 en efectivo, $28,498 en giros postalesde Western Union, $10,300 en giros postales de MoneyGram.

La Fiscalía de West Virginia indicó que el grupo cometió estafas en cuatro estados del país, pero no especificó cuáles.


Montalvo, Pons y Serrano pudieran ser condenados a hasta siete años y medio de prisión y una multa de $125,000 por el cargo de confabular para cometer fraude electrónico, mientras que pudieran recibir hasta 10 años de cárcel y una multa de $250,000 por el uso de dispositivos electrónicos para cometer fraude.

Por su parte, Reyes pudiera recibir hasta siete años y medio de prisión y una multa de $125,000 por confabular para cometer un fraude electrónico y hasta 15 años de cárcel y una multa de $250,000 por la posesión de un dispositivo electrónico para cometer fraude.

Fuentes pudiera ser sentenciada a hasta 10 años de prisión y una multa de $250,000 por el uso de dispositivos electrónicos para cometer fraude.

Fiscales de Nueva York acusaron a Patricia Pérez González y su pareja, Alberto Companioni, de haber robado la identidad de varias personas y ordenar tarjetas de crédito a su nombre, acumulando un total de 2 millones de dólares.

Siga a Johanna A. Álvarez en Twitter: @jalvarez8.
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