Sur de la Florida

Grupo de Beckham asegura que Miami no pagará por limpieza de nuevo terreno. ¿El costo? $35 millones

El presidente de MasTec, Jorge Mas, explica el diseño del Miami Freedom Park a la junta editorial del Miami Herald el lunes 16 de julio de 2018.
El presidente de MasTec, Jorge Mas, explica el diseño del Miami Freedom Park a la junta editorial del Miami Herald el lunes 16 de julio de 2018. Erua@miamiherald.com

Los dueños de la futura franquicia de las Grandes Ligas de Fútbol (MLS) en Miami esperan gastar $35 millones para limpiar la contaminación en el Melreese Country Club, un sitio que esperan convertir en un gran complejo comercial con un estadio de fútbol y un parque.

Jorge Mas, copropietario junto a David Beckham y ejecutivo de MasTec, compartió su proyección el lunes cuando presentó a la junta del Miami Herald’s Board su visión multimillonaria de construir un parque de oficinas, hotel, complejo comercial y un estadio de fútbol con 25,000 asientos en Melreese.

La audaz presentación de Mas ante los comisionados el jueves contrasta con su tono más conciliador el lunes durante una entrevista de 90 minutos con el Herald, dos días antes de que los comisionados consideren un referéndum en el que los votantes decidan si quieren cambiar leyes de la Ciudad para que la administración pueda negociar un arrendamiento de tierras sin licitación con el grupo de Beckham para construir el Miami Freedom Park.

Días después de que su plan fracasara, el multimillonario empresario está haciendo concesiones a críticos y comisionados mientras promete cortejar personalmente a los propietarios de viviendas en Grapeland Heights, el vecindario ubicado al este de Melreese. Dijo que está trabajando con los residentes para organizar grandes reuniones comunitarias donde mostrará su plan a los propietarios.

También quiere cortejar al comisionado Willy Gort, cuyo distrito incluye Melreese y cuyo voto Jorge Mas necesitaría más adelante si los votantes aprueban en un referéndum el plan del Freedom Park. Si eso sucediera, cualquier contrato de arrendamiento con la Ciudad requeriría la aprobación de cuatro de los cinco comisionados. Poner el referéndum en la boleta requiere solo tres votos.

En cuanto a la limpieza del suelo contaminado con arsénico —que se cree que es ceniza de incineradores arrojados allí hace décadas —, Mas dijo que no se conocerá una cifra exacta hasta septiembre porque su equipo necesita estudiar más el lugar. Anticipa que $35 millones deberían ser suficientes, aunque dijo que en el peor de los casos esa cifra aumentaría a $50 millones.

Si su presupuesto no cubre el costo, dijo, se comprometió a no pedir a los contribuyentes de Miami que compensen la diferencia.

“No. Buscaríamos contribuciones federales y estatales “, dijo.

Durante la entrevista, Mas también dijo que su grupo acordaría pagar a la Ciudad un porcentaje de sus ingresos por las operaciones, una concesión clave que pidió el comisionado Ken Russell durante la reunión de la Comisión del jueves, cuando Russell logró retrasar la votación del referéndum. Se espera que los ingresos adicionales refuercen los $3.5 millones en pagos mínimos de alquiler bajo los términos de arrendamiento propuestos, junto con los aumentos de impuestos proyectados para las arcas estatales, locales y municipales.

Si los comisionados se niegan a celebrar un referéndum o si el plan del estadio falla en las urnas, Mas dijo que tendría que regresar a la construcción del estadio en Overtown, una opción que ya rechazó una vez.

Las declaraciones de Mas confirmaron más detalles y cambios que se han hecho a la propuesta desde el jueves, en su mayoría concesiones a las objeciones que los comisionados plantearon en esa reunión. Los comisionados de Miami volverán al controvertido voto a las 10 de la mañana del miércoles en el Ayuntamiento.

Mas necesita tres votos de los comisionados para que el Miami Freedom Park esté en la boleta electoral. Decenas de oponentes y simpatizantes testificaron durante la maratónica audiencia del jueves, cuando se hizo evidente que Mas no tenía los votos. Algunas de las preguntas y las críticas surgieron justo antes de la votación anticipada porque hasta ese momento los propietarios no compartieron algunos detalles.

Russell pidió posponer la votación para que la Ciudad pudiera negociar los términos con el grupo de Beckham. El alcalde de Miami, Francis Suárez, un partidario del plan, le dijo al Herald que apreciaba la presión ejercida sobre él y el resto de la Ciudad para investigar el concepto antes de la votación de la Comisión.

“Creo que el escrutinio ha sido saludable”, dijo.

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Esta representación arquitectónica muestra el exterior del estadio de fútbol propuesto con 25,000 asientos y una vista desde el parque público adyacente, donde los visitantes podrán ver los juegos proyectados en una pantalla de forma gratuita. Arquitectonica.

Entre las críticas dirigidas al grupo de Beckham está que el proceso de planificación se ha apresurado, y al público se le ha dado muy poca información para analizar adecuadamente la propuesta antes de que la Comisión considere un referéndum.

Mas respondió diciendo que ya siente la presión de la MLS para poner en marcha un plan del estadio pronto o se arriesga a perder la franquicia.

“Tenemos que llevar a la boleta una decisión sobre el estadio lo más rápido posible, porque según el acuerdo de expansión con las Grandes Ligas de Fútbol, tengo que comenzar la construcción para octubre del 2019”, dijo. “Si la construcción no comienza en octubre del 2019, estoy técnicamente incumpliendo el acuerdo de expansión. Eso arriesga la llegada del equipo a Miami”.

Mas y Suárez presentaron repetidamente diferencias entre la propuesta de Melreese y el acuerdo para la construcción del Marlins Park financiado con fondos públicos, un acuerdo que ha dejado a los contribuyentes enganchados con casi $2 mil millones en pagos de préstamos. Ambos enfatizaron el plan del grupo propietario de financiar la construcción de todo el complejo, pagar impuestos y arrendamiento, y dar a la Ciudad el 1 por ciento de los ingresos brutos de cualquier transacción de capital del lugar, otra provisión que se garantizó después de la presión de Russell el jueves.

Existen claras diferencias entre la propuesta de Melreese y la debacle del parque de los Marlins, pero el grupo de Beckham ha atraído otras críticas por su enfoque, algunas de ellas de notables personalidades.

En el centro de la búsqueda de Beckham de un estadio para su equipo de la MLS en Miami se encuentra un gran negocio de bienes raíces, en el cual el estadio es solo una pequeña parte. El encanto de un nuevo hogar para una franquicia de la MLS y la energía de los fanáticos ansiosos por apoyar un equipo local pudiera nublar fácilmente la propuesta de un masivo acuerdo que podría transformar más de la mitad de un campo de golf de la Ciudad en uno de los centros minoristas más grandes de Miami.

Durante el fin de semana, el urbanista de Miami Jorge Pérez, director ejecutivo de Related Group, le envió un correo electrónico a Russell con sus preocupaciones sobre la tasa de alquiler mínima propuesta.

“Ya es bastante perjudicial convertir el pequeño espacio abierto que nos queda en beneficio de unos pocos individuos ricos, pero regalarlo por una suma ridícula es inadmisible”, escribió.

El correo electrónico se distribuyó rápidamente a los medios de comunicación, lo que provocó que un reportero del sitio de noticias inmobiliarias The Real Deal le preguntara a Pérez si estaba interesado en una licitación en un proyecto de este tipo. Pérez incluyó a otros medios de noticias, incluido el Herald, en su respuesta.

“Por cierto, NO TENGO ABSOLUTAMENTE NINGÚN INTERÉS en licitar o participar en Melrose”, escribió.

Durante la entrevista del lunes, Mas expresó su opinión de que los estadios no son generadores económicos por sí mismos. Dijo que este estadio solo puede tener éxito con el desarrollo comercial que se ha propuesto a su alrededor. En un momento dado, incluso dijo: “No se trata del fútbol”, sino de que su familia deje un legado en Miami.

Pero el CEO de una compañía de infraestructura e ingeniería, fundada por su padre hace décadas, rechazó la idea de que se está metiendo en el negocio de armar grandes acuerdos inmobiliarios.

“No soy un urbanista”, dijo.

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