Sur de la Florida

Hotel de South Beach pagará monto millonario a empleados despedidos tras demanda por discriminación

El SLS South Beach, ubicado en 1701 Collins Avenue, en Miami Beach fotografiado en octubre de 2012.
El SLS South Beach, ubicado en 1701 Collins Avenue, en Miami Beach fotografiado en octubre de 2012.

Hace cuatro años, algo amargo se estaba cocinando en los fogones del elegante hotel SLS South Beach.

A 17 de los empleados haitianos que trabajaban como lavaplatos en los restaurantes del hotel, entre ellos The Bazaar by Jose Andrés, Katsuya, y Hyde Beach, se les prohibió que hablaran creole, su idioma natal, mientras sus colegas hispanos podían hablar libremente en español, según argumenta una demanda por discriminación que presentó la Comisión para la Igualdad de Oportunidades en el Empleo (EEOC).

A los empleados haitianos también se les exigió subir pesadas cargas por las escaleras de los 13 pisos del hotel, en tanto otros empleados no tenían que hacerlo.

Cuando los empleados haitianos le pidieron a los jefes que arreglaran el ascensor de servicio del hotel, uno de los supervisores dijo: “Dejen que esos esclavos se encarguen del trabajo”. Los haitianos reportaron los presuntos abusos al departamento de Recursos Humanos en abril del 2014.

Todo el equipo de lavaplatos fue despedido y sustituido el mismo día por otro equipo “compuesto en su casi totalidad por empleados blancos e hispanos”, de acuerdo con la demanda.

El pasado viernes por la noche, el hotel accedió a pagar la suma de $2.5 millones a los 17 empleados que fueron despedidos. Se trata de un acuerdo en la demanda que en abril del 2017 presentó en los tribunales la EEOC.

“Propusimos y defendimos llegar a un acuerdo de este tipo, ya que nos pareció que era necesario compensar a estos hombres por toda la angustia que debieron pasar”, dijo el lunes Robert Weisberg, abogado regional de la EEOC, tras señalar el “severo sufrimiento emocional” que tuvo la discriminación en los trabajadores.

James Greeley, jefe legal de sbe, la casa matriz del hotel, le dijo al Miami Herald el lunes que la decisión de reemplazar a los empleados del departamento tenía un “motivo financiero perfectamente legítimo”, y puntualizó que no todos los empleados que resultaron despedidos eran de descendencia haitiana.

Greeley dijo que el hotel continúa contratando empleados haitianos en “puestos que tienen que lidiar directamente con los usuarios” y calificó la premisa de la demanda como “ilógica”.

“Somos una compañía abierta, que emplea personas de más de 60 nacionalidades diferentes”, dijo.

El reconocido chef José Andrés, un abierto defensor de los inmigrantes y dueño de uno de los restaurantes del hotel SLS South Beach, ocupó cintillos de prensa en febrero cuando se quitó su chaquetilla blanca de chef en la cena de gala del Festival South Beach Wine & Food y mostró una camiseta donde se podía leer: “Soy un inmigrante”.

En el 2015, Andrés abandonó los planes que tenía de inaugurar un restaurante en el Hotel Trump International, de Washington, D.C., después que el Presidente caracterizó a los inmigrantes mexicanos como violadores y asesinos.

Como parte de la demanda, el hotel deberá llevar a cabo un curso de capacitación antidiscriminación obligatorio para todos los chefs, ayudantes, gerentes, y empleados de plantilla que trabajen en los restaurantes del hotel, dijo Carmen Manrara Cartaya, abogada de litigios perteneciente a la EEOC.

Con estos cursos “se busca evitar que lo ocurrido a los trabajadores haitianos le suceda nuevamente a alguien”, dijo Weisberg.

Aunque los empleados que fueron despedidos trabajaban únicamente en el hotel SLS South Beach, ubicado en el 1701 Collins Avenue, Weisberg dijo que la investigación de la agencia concluyó que “dicha decisión se tomó en las oficinas corporativas”.

Seis de los hoteles de sbe ubicados en Miami deberán realizar el curso.

En el acuerdo, el SLS South Beach negó todas las acusaciones pero mantuvo “que se prefieren los acuerdos en vez de litigios costosos inciertos”. Greeley que la compañía “tomó la decisión de solucionar el problema de una forma amistosa para el beneficio de nuestros antiguos empleados”.

“A fin de cuentas, era nuestros empleados”, dijo,“no nuestros adversarios”.

  Comentarios