Sur de la Florida

Se dedicaban a capturar, vender y hasta crucificar aves exóticas. Ahora tienen serios problemas

Foto de archivo de un azulejo índigo en el Refugio Nacional de Vida Silvestre DeSoto en Iowa.
Foto de archivo de un azulejo índigo en el Refugio Nacional de Vida Silvestre DeSoto en Iowa.

Un grupo de hombres del sur de la Florida que se dedican a cazar aves raras y que fueron encausados entre agosto y marzo por contrabando y venta de pájaros exóticos va en camino a la cárcel.

Juan Carlos Rodríguez, de 54 años y residente de Miami-Dade, apodado el “Doctor”, será sentenciado el lunes. Rodríguez se declaró culpable de tres cargos de apoderarse, matar, o estar en posesión de aves migratorias.

La semana pasada, Hovary Muñiz, de 41 años, y residente de Miami, fue condenado a 15 meses de cárcel por vender y ofrecer a la venta aves migratorias a sabiendas que está prohibido hacerlo.

Muñiz deberá cumplir dicha sentencia junto a una condena que ya tenía por haber violado la libertad condicional cuando fue capturado en el 2016 al regresar de Cuba con una gran cantidad de aves exóticas que un agente de aduanas descubrió escondidas en su equipaje.

Por su parte, Alberto Irán Corbo Martínez, de 38 años, ya cumplió tres meses de cárcel y está en libertad supervisada durante 12 meses por introducir de contrabando mercancía a Estados Unidos y presentar un documento falso.

Entretanto, el 10 de agosto, otro acusado, Miguel Loureiro será sentenciado por apoderarse de aves migratorias con la intención de venderlas o cambiarlas, mientras que Carlos Hernández será sentenciado por cazar aves migratorias.

Al igual que sucede con las drogas, el sur de la Florida es un paraíso para los contrabandistas de aves migratorias y oriundas de la zona.

Según documentos judiciales, Rodríguez vendió un total of 181 aves a un agente encubierto por $10,715. El agente especial vio también a Rodríguez usar nidos especiales para atrapar a las aves.

Las redes sociales, como un grupo de Facebook que se hace llamar Palomeros de Miami, se han convertido en un vehículo de publicidad y de público para los delincuentes.

“En cierta ocasión, Loureiro se filmó a sí mismo cuando lanzaba un alcaudón bobo contra una cerca de madera”, según documentos de la corte. “Estas aves son carnívoras y Loureiro temía que fuese una amenaza para las aves migratorias que había capturado”.

“Loureiro publicó videos en un grupo de conversación de la internet, y después fotografías de una alcaudón bobo crucificado en una cruz de madera con un letrero que rezaba: Por Comer Pajaros”.

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