Sur de la Florida

Así cayó la banda que clonaba tarjetas en Miami para comprar gasolina en el mercado negro

Esta camioneta convertida se utilizó para el robo de gasolina en el sur de la Florida.
Esta camioneta convertida se utilizó para el robo de gasolina en el sur de la Florida. cmguerrero@miamiherald.com

Carlos Luis Hernández Díaz no tenía la menor idea de que agentes encubiertos de la Policía estaban vigilando mientras él llenaba su Ford Excursion del 2004 con $100 de gasolina en una estación Exxon de LeJeune Road, en Miami.

Tampoco sabía que el dispositivo de rastreo que se había colocado en su vehículo indicaba que había hecho un sinfín de visitas diarias a gasolineras del área y llevado el combustible a un “almacén ilegal de gasolina” ubicado en el noroeste de Miami-Dade.

En la investigación, la cantidad de gasolina que compró Hernández Díaz resultó crucial, dijo la Policía en una orden de registro que obtuvo para buscar en el automóvil del hombre.

Las estaciones de gasolina están configuradas de forma tal que se paran automáticamente si se hace una compra superior a los $100.

El miércoles, Hernández Díaz y otras 12 personas fueron detenidas y acusadas de participar en una confabulación para robar gasolina que tiene desplazándose por las calles del sur de la Florida a lo que las autoridades consideran “bombas rodantes”.

“Básicamente los vehículos son bombas rodantes. Solo hace falta una chispa para que exploten”, aseguró Lee Cowart, portavoz de la Policía de Miami-Dade.

Estos vehículos, acondicionados adentro con tanques para almacenar ilegalmente enormes cantidades de gasolina, llenaban los tanques en estaciones de todo el sur de la Florida, con frecuencia con tarjetas de crédito robadas. Se trata de un elaborado plan que tiene lugar desde hace años.

En enero, el Miami Herald publicó un reportaje sobre el problema. Un mes después, 11 personas fueron arrestadas y acusadas en un operativo policial.

Según la Fiscalía Estatal del Condado Miami-Dade, en lo que va del año 31 personas han sido encausadas por el mismo delito en casos separados.

Cómo operaba la red

Esta última redada, que la Policía llamó ‘Operación Llenar el Tanque’, tuvo que ver con al menos 156 tarjetas de crédito robadas, casi 12 furgonetas en cuyo interior había tanques gigantes de gasolina, y una propiedad privada en el noroeste de Miami-Dade.

Una vez allí el combustible se almacenaba y luego se vendía a la mitad de su valor real, lo que era solo ganancias para los implicados que usaban para ello tarjetas de crédito robadas, dijeron los detectives.

Luego, Juan Miguel Núñez Abella, que administraba y era dueño del almacén ubicado en el 12321 NW 154 Street, vendía el galón de combustible 50 centavos más de lo que pagó por él.

“Es un delito que tiene varios niveles”, dijo el portavoz de la Policía de Miami-Dade. “Es un verdadero peligro público”. Las furgonetas son tan peligrosas, dijo Cowart, que al hablar de ellas las autoridades comúnmente les dicen “bombas rodantes”.


Además de Hernández Díaz, de 31 años, y Núñez Abella, de 49 años, el miércoles fueron arrestados en varios lugares del condado Alain González, de 35 años; Carlos González, de 41 años; Hector Carlos Gordillo Pérez, de 28 años; Jose Luis Hernández, de 45 años; Lazaro Gómez, de 26 años; Maikel Sánchez, de 31 años; Michel Ibargoyen, de 51 años; Ovel Hernández Baquet, de 33 años; Yaidel Corrales, de 31 años; Yanciel Planas Loza, de 34 años; y Yorgelis Almira Quiala, de 37 años.

Los cargos contra los 13 detenidos son diversos, y van desde posesión ilegal de tanques de combustible hasta comprar de forma fraudulenta gasolina con tarjetas de crédito falsas.

Los arrestos se llevaron a cabo después que las autoridades organizaron una complicada operación policial que incluyó vigilancia encubierta, por lo menos un informante y órdenes de registro.

Las agencias que participaron en la redada fueron la Unidad de Delitos Económicos de la Policía del Condado Miami-Dade, el Servicio Secreto y la Policía de Medley.


En la orden de registro a nombre de Hernández Díaz se señala una confabulación que la Policía comenzó a investigar en junio. Fue entonces cuando lo vieron en la estación Exxon de LeJeune tratando de usar varias tarjetas de crédito para llenar su furgoneta. La Policía obtuvo el recibo de la compra que Hernández Díaz hizo: 31.32 galones por los que pagó $99.59.

La Policía buscó un permiso para instalar un dispositivo de rastreo en el vehículo de Hernández Díaz. Los agentes lo siguieron a los distintos viajes que hizo a las gasolineras, y también a las visitas al almacén donde se guardaba el combustible.

Una semana más tarde, el 8 de junio, el informante le habló a la Policía del lugar, que coincidía con la dirección que los detectives llevaban tiempo vigilando. Fue allí donde vieron a Núñez Abella. Posteriormente se determinó que se trataba de un plan que era todo ganancias y que Núñez Abella revendía la gasolina a precios más baratos que en el mercado.

Tras un tiempo observando la propiedad, la Policía descubrió a 12 personas más que se cree estaban envueltas en la misma conspiración delictiva.

Según la Policía, la fuente confidencial que la condujo hasta el sitio de almacenamiento “enfrentaba sus propias acusaciones por tarjetas de crédito falsas y el uso ilegal de tanques de gasolina”

Cowart dijo que el negocio terminaba afectando a todo el mundo, no solo al provocar el aumento del precio de la gasolina, sino también por el peligro potencial para las personas.

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