Sur de la Florida

‘Bailando entre lienzos’, el Festival de Ballet trae mucho más que danzas

Servicios de el Nuevo Herald

Trajes de diferentes coreografías.
Trajes de diferentes coreografías. Cortesía

El Festival Internacional de Ballet de Miami es reconocido como uno de los eventos de danza más relevantes en Estados Unidos. A partir de este año, por disposición de su fundador, Pedro Pablo Peña, se celebra bajo la dirección artística del bailarín y coreógrafo Eriberto Jiménez.

La cita es hasta el 19 de agosto, con funciones en cinco teatros y con la participación de más de doce compañías internacionales.

La variedad y calidad de los contenidos que abarca el festival le hacen un evento integral y accesible para prácticamente todos los públicos. En esta ocasión, se presentarán documentales, varias publicaciones y dos exposiciones de arte: una de vestuario y utilería de ballet y otra de pinturas del bailarín Javier Dubrocq.

“Bailando entre lienzos”

La muestra contiene la obra de Javier Dubrocq que ilustra el cartel del festival. Todas las piezas que incluye la exhibición pertenecen a coleccionistas privados. Esta es, prácticamente, la única ocasión que el espectador podrá verla.

Javier Dubrocq (La Habana, 1967) se graduó en la Escuela Nacional de Ballet de Cuba y comenzó su carrera profesional bailando en diferentes compañías internacionales. Se quedó en México durante una gira, para bailar con la Compañía de Ballet de Monterrey. Años después se trasladó a Estados Unidos, donde fue contratado, como bailarín principal, por el Sarasota Ballet. En la actualidad alterna la pintura con la enseñanza del ballet.

Comenzó a pintar en 1996, mientras se recuperaba de una lesión en un pie. Es autodidacta en la pintura ¡y daltónico! Pero a nadie se le podría escapar que este pintor es bailarín. Los trazos en el dibujo, la simetría, el trabajo con la figura humana y hasta el uso del color y la luz y el sentido del espectáculo lo delatan. Las pinturas de Dubrocq son escenografías de ballet en “formato pared”.

Vestuario y utilería

El visitante tendrá una experiencia verdaderamente extraordinaria.

La muestra contiene dos escenografías: la recreación del segundo acto de Giselle y el trono de La Bella Durmiente.

Los blancos fantasmas de las Willis, que vagan por el bosque a la luz de la Luna, rodean a Giselle, que ha muerto como ellas, siendo virgen. Buscan venganza cuando Hilarión acude a la tumba de su amada. En la sala, con tenues luces azules, se escucha la pieza de Adolphe Adam y se aprecia el vestuario suspendido en el aire.

El trono real de La Bella Durmiente es absolutamente espectacular. Contiene los trajes del rey, la reina, la bruja Carabosse y el tutú de la princesa Aurora. Excepto el traje de Aurora, el resto se estrenó en la reciente gala del Cuban Classical Ballet of Miami y es diseño de Alejandro Calzada.

En otras dos estancias se exhiben trajes del ballet Cascanueces y de las coreografías del “Pas de quatre”, el “Vals de las Rosas”, del “Pájaro de Fuego” y de una coreografía de Pedro Pablo Peña del danzón cubano que ha bailado el Cuban Classical Ballet of Miami. Completan la colección sombreros de varios personajes, tocados femeninos, diferentes modelos de tutús y una pieza excepcional: las zapatillas con las que Fernando Bujones bailó Giselle en Nueva York en 1995.

La mayor parte de las piezas que se exhiben tienen cuatro o cinco décadas y formarán parte de la colección del Museo de la Danza que la organización proyecta tener.

La magia del ballet en Miami nunca ha estado tan cerca de los ojos del espectador. Y sí, ¡usted puede hacerse la foto en el maravilloso trono de La Bella Durmiente!

La exhibición permanecerá abierta hasta el 20 de agosto, en Miami Hispanic Cultural Arts Center (111 SW 5 Ave). La entrada es libre.

  Comentarios