Sur de la Florida

Propuesta de Francis Suárez para convertirse en alcalde fuerte enfrenta escollos sobre el salario calculado

El alcalde de la ciudad de Miami, Francis Suárez, quiere que los votantes lo conviertan en un “fuerte alcalde” o en el director ejecutivo de la administración de la ciudad.
El alcalde de la ciudad de Miami, Francis Suárez, quiere que los votantes lo conviertan en un “fuerte alcalde” o en el director ejecutivo de la administración de la ciudad. rkoltun@miamiherald.com

Los esfuerzos del alcalde de Miami Francis Suárez para convertirse en la persona más poderosa del gobierno de la ciudad se están viendo obstaculizados por su propia propuesta.

El problema no es el dinero que él ganaría si se convierte en “alcalde fuerte”, el jefe ejecutivo que supervisa la administración de la ciudad, sino cómo explicar mejor esa compensación —que podría aumentar en un futuro— en las apenas 75 palabras para preguntas sobre un referendo que aparece en las boletas.

La razón principal por la que el problema no se solucionó el lunes, un día antes de vencerse la fecha límite para presentar preguntas en la boleta de noviembre, es porque la supervisora de elecciones del Condado Miami-Dade le dio a la ciudad una extensión de una semana.

Así anda el drama político en el Ayuntamiento de Miami.

Suárez quiere que los votantes aprueben un importante cambio con respecto a sus responsabilidades y su salario, cambios por los que él y sus partidarios han luchado a través de una petición de boleta que busca celebrar un referendo sobre la estructura del gobierno municipal de Miami.

Suárez pidió una reunión especial para que la comisión considere incluir la pregunta en la boleta de noviembre después que su campaña recibió suficientes firmas de los votantes para obligar a que se celebre un referendo.

En la reunión del lunes por la tarde, los comisionados de la ciudad aprobaron la creación de una pregunta en la boleta, pero no pudieron ponerse de acuerdo en las palabras que deben utilizarse.

Con cuatro miembros presentes, Suárez necesitaba tres votos para que la pregunta se incluyera en la boleta. Estaba en las manos del comisionado Manolo Reyes el voto que podría decidir la propuesta, y el punto más difícil era cómo explicarle a los votantes de qué forma cambiaría el cálculo para el salario de Suárez, una cláusula confusa de explicar dado el sucinto lenguaje de la boleta.

El desacuerdo provocó demoras que llegaron hasta las primeras horas de la tarde e hicieron que Emilio González, administrador de la ciudad, llamara a la supervisora de Elecciones Christina White y le pidiera una extensión de la fecha límite, a lo que White accedió.

La comisión después decidió tomar un descanso y continuar la reunión a las 10 a.m. del 14 de agosto, la nueva fecha límite.

En la actualidad, el alcalde gana un salario base de $97,000, que forma parte de un paquete de compensación total de $130,600 que estableció la comisión. Bajo la propuesta para un alcalde fuerte, Suárez podría ganar no menos del 75 por ciento de la compensación que se le paga al alcalde de Miami-Dade.

Suárez y Reyes no se pusieron de acuerdo en las palabras que deberán aparecer en la pregunta de la boleta ya que la complicación surge de la decisión del alcalde de Miami-Dade Carlos Giménez de renunciar a la mitad de su compensación.

Todos los años, el gobierno condal asigna unos $326,000 en compensación total para el alcalde del condado, pero pide una exención todos los años para recibir cerca de la mitad de esa cifra y permitir que la otra mitad vaya al condado.

Aunque la compensación total de Suárez ya sobrepasa el 75 por ciento mínimo, si Giménez o su sucesor deciden tomar la compensación del alcalde, el salario mínimo de un alcalde fuerte podría aumentar a $244,500.

Reyes insistió sobre este punto durante la reunión del lunes. “Me parece que los ciudadanos de Miami deben estar informados”, dijo Reyes, al insistir que la pregunta de la boleta debe ser clara.

Suárez le dijo al Miami Herald que su propuesta sienta un precedente para la compensación de un alcalde fuerte, a diferencia de la “discreción sin restricciones” que en la actualidad tiene la comisión para decidir el salario del alcalde.

Sin embargo, la diferencia entre los ejemplos que usaron Reyes y Suárez refleja el enorme abismo que hay en sus posturas con respecto al lenguaje que debe usarse en la boleta, lo que provocó la solicitud de una extensión al departamento de elecciones del Condado.


Ahora, los comisionados de Miami tienen hasta el 14 de agosto para presentar las palabras que quieren emplear. Suárez y su campaña insisten en decir que sin que importe lo que pase es día, la ciudad tiene que llevar a cabo un referendo, ya que por le menos el 10 por ciento de los votantes de la ciudad inscritos han firmado peticiones que certificaron funcionarios de elecciones del condado.

Suárez dijo que si la comisión no incluye la propuesta de un alcalde fuerte en la boleta de noviembre, la ciudad se vería obligada a celebrar unas elecciones especiales que podrían costar cerca de un $1.1 millón.


Suárez está abogando por una mayor expansión de su poder para tener el control del presupuesto de $1,000 millones de la ciudad y la autoridad de nombrar y sacar al abogado de la ciudad, el secretario municipal, y los jefes de departamentos que componen la burocracia más grande de la ciudad.

El ambicioso cambio que busca Suárez le podría garantizar amplia autoridad para manejar día a día las operaciones de la ciudad. Bajo su propuesta, Suárez tendría más poder que Giménez sobre el gobierno condal.

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